Para la creación contemporánea latinoamericana, mucho más que un premio

 Por Ailer Pérez Gómez

Foto tomada del portal informativo La Ventana de Casa de las Américas

El reciente anuncio del Premio de Composición Casa de las Américas, en su octava edición, invita una vez más a volver los ojos hacia la creación contemporánea de concierto en América Latina y el Caribe. Repertorios altamente valorados, pero muchas veces relegados por su “profunda elaboración intelectual”, serán tomados como punto de partida para la reflexión y la escucha más allá de los espacios tradicionales.

Con ese propósito, desde el día 8 y hasta el 12 de abril, la música –desde las poéticas más conservadoras hasta las más experimentales–, inundará y desbordará los espacios de la “Casa” hasta fundirse entre los sonidos de La Habana, ciudad que aun en su año 500 no borra la memoria de haber sido sede de grandes acontecimientos del pensamiento musical latinoamericano.

En ese sentido, el Premio de Composición cobra una connotación histórica si nos remitimos a sus orígenes, cuando la Casa de las Américas, todavía en sus años fundacionales, definió su compromiso con el pensamiento de avanzada y la creación musical contemporánea del continente. Compromiso que quedó consolidado en la primera década de trabajo, al ser creado el Concurso de Composición por Haydée Santamaría –líder fundadora de la Casa— y el maestro Harold Gramatges. El certamen, en sus ediciones pioneras de 1966 y 1967, asentó una tradición de convocatoria hacia compositores, intérpretes e investigadores de la región que ha acompañado a la Casa en sus 60 años de labor.

Hace tres lustros este concepto fue retomado y redimensionado en el Premio de Composición Casa de las Américas. Desde entonces se ha sistematizado como convocatoria bienal, con importantes resultados que se constatan en los intercambios teóricos y artísticos, la programación de conciertos, registros sonoros y gráficos.

La edición de 2019 impone el reto de continuar siendo plataforma de validación, reconocimiento y difusión de las más recientes obras de compositores latinoamericanos y caribeños, además honrar la memoria y la impronta de maestros fundadores, excelsos artistas y gestores incansables a la vez, cuyos aniversarios de vida son solo un pretexto para continuar descubriendo sus aportes, nunca suficientemente reconocidos. Es quizás el azar el que ha reunido en el año 55 de la vanguardia musical cubana, aniversarios redondos de natalicio de los compositores reconocidos como su “núcleo fundador”: Juan Blanco (1919-2008), Carlos Fariñas (1934-2002) y Leo Brouwer (1939).

Esta coincidencia resulta también una de las coyunturas sobre las cuales se sustenta el programa que acompaña las jornadas del Premio, el cual en su convocatoria cada año identifica zonas que deben potenciarse en la creación contemporánea latinoamericana. De ese modo, desde 2004 se ha gestionado un nuevo repertorio para formatos de cámara, sinfónicos, corales, por medios electrónicos y electroacústicos.

Esta vez el certamen se direcciona a obras para “género mixto”, escritas para una combinación de medios instrumentales y electroacústicos, con un máximo de 10 instrumentistas o voces. Como respuesta, se ha reunido una decena de obras procedentes de México, Argentina, Perú y Cuba, las cuales estarán a disposición de un jurado integrado por los compositores Ricardo Dal Farra (Argentina-Canadá), Rodrigo Sigal (México) y Teresa Núñez (Cuba).

Llama la atención la reducida participación en cuanto a los países representados, siendo este uno de los espacios de mayor prestigio a nivel regional. Deberemos estar expectantes a la decisión y pronunciamientos del jurado en ese sentido, pues muchas veces su dictamen ha devenido “diagnóstico” del estado de la composición contemporánea y su recepción.

Paralelamente a la deliberación del jurado, el evento se convierte en ámbito de encuentro, intercambio y audición, con los acostumbrados espacios que sitúan al autor frente a su obra. Esta vez “El Compositor en Primer Plano” convoca, además de los maestros que impartirán justicia, a los invitados argentinos Patricia Martínez, ganadora del concurso en su edición de 2015 y Esteban Calcagno, de la Universidad Nacional de Quilmes.

Las jornadas del Premio se convierten también en sesiones de “docencia extendida”, al promover momentos de talleres y clases magistrales con énfasis en el crecimiento de las nuevas generaciones de compositores e intérpretes. Este año se anuncia el “Taller de creación interdisciplinar sobre composición de micromundos”, para jóvenes compositores, impartido por la invitada Patricia Martínez; el taller sobre las herramientas de procesamiento de audio en tiempo real para músicos, por el grupo ElectropUNQ, de la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, y el taller de improvisación SoundFarm, a cargo de los integrantes del Ensemble Interactivo de La Habana, proyecto que debiera ser observado con atención.

En ese sentido, también es muy esperado el encuentro con el maestro Leo Brouwer, compositor y guitarrista de dimensión mundial, quien en su regreso a la Casa ofrecerá una “entrevista abierta” que será conducida por especialistas de la oficina que lleva su nombre. Como complemento se retomará otro de los espacios habituales de concierto en un “Viaje a la guitarra” que tendrá como centro parte de su catálogo para el instrumento.

Las habituales muestras de arte, a cargo de intérpretes como la Orquesta de Cámara de La Habana, el Ensemble Vocal Luna, Percuba Ensemble, el Dúo Contrastes y el Cuarteto Habana, llegarán más allá de las salas Che Guevara y Manuel Galich, dado que según se ha asegurado, uno de los ejes centrales será el dedicado a la toma de espacios públicos, en un impulso que convida a repensar la concepción tradicional del concierto. Este es siempre un reto que plantea el equipo gestor del Premio y para ello convoca a artistas dispuestos a asumirlo. De ese modo se explorarán los vínculos entre arte, tecnología y sociedad por medio de numerosas intervenciones que correrán a cargo de los invitados al evento. Agrupaciones como ElectropUNQ Ensamble (Argentina), Tenth Intervention (Estados Unidos) y el Ensemble Interactivo de La Habana serán algunos de los encargados de estas acciones.

Se espera además la presentación de novedades editoriales entre las que resalta el reciente volumen de la colección Premio de Composición, del Fondo Editorial Casa de las Américas, que registra la obra Diamante Duende, para coro mixto a capella, de Adrián Suárez (Venezuela), como resultado de la edición de 2017.

Queda entonces solamente sumarnos al llamado y, como dijera la musicóloga María Elena Vinueza, vicepresidenta de Casa de las Américas, “(…) participar juntos del crecimiento intelectual y humano de aquellos que hacen de la creación musical el espacio natural de su existencia (…)”. Aquellos que han integrado e integran la ilustre genealogía de la composición contemporánea latinoamericana, y ante cuyas obras, las jornadas que se anuncian significan mucho más que un premio.

 

 

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