Candil de cubanía

Palabras de elogio a la Orquesta Aragón en su Aniversario 80 en los Jardines de la UNEAC el 24 de enero de 2020

Foto tomada de Internet

Por Laura Vilar, musicóloga

Septiembre de 1939, Cienfuegos, surge “La madre de las charangas cubanas”, La orquesta Aragón cuya profecía en su nacimiento aseguraba que se conocería en todo el mundo no solo por sus discos, sino también por su presencia[1]. Su director fundador, el contrabajista Orestes Aragón Cantero vislumbraba el triunfo de su soñada orquesta a la vez que exigía un estilo de trabajo profesional, severo, de creación colectiva, respeto, y hermandad.

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Cienfuegos, 1940, se incorpora a la orquesta con 13 años de edad, el violinista Rafael Lay Apezteguía quien años más tarde asume el liderazgo de esta charanga para forjar el verdadero sello sonoro de La Aragón.

Diciembre de 2019, La Habana, 80 años de ininterrumpida labor de La Aragón, también conocida con el epíteto de Nave insignia de la flota musical cubana. Explicado de otra manera: madre-nacimiento, insignia-sello, nave o flota- caminos, andares de ida y de vuelta de la música cubana. Y es que el pueblo siempre sabio, definió la historia de la orquesta de manera diáfana y simple en estos epítetos populares significando que La Aragón es eternidad y actualidad, es ayer, hoy y mañana.

Estas fechas en apretada síntesis marcan el comienzo de casi un siglo de trabajo de hombres con códigos éticos, profesionales y humanos de tradición familiar, todos ellos hermanos en los buenos y en los malos tiempos. Así crean, así lloran, ríen, se ayudan, se acompañan de igual manera a como hicieron nuestros ancestros en las cofradías y barracones de antaño. Estas cualidades humanas los distinguen como colectivo y a cada una de las individualidades que conforman la orquesta. Ser un Aragón es una manera única de ser de antaño y de hoy.

Su actual director, Rafaelito, sucesor del primer Lay, luego de iniciales tropiezos en su mandato volvió a la semilla, hurgó en la herencia dejada por su padre para que la orquesta no perdiera su voz. Luego a esas orquestaciones originales le fue incorporando nuevos elementos rítmico-armónicos para atemperar los temas y el tempo a la sonoridad contemporánea sin perder su esencia. Trabajo de Maestros, trabajo de los grandes artistas que dejan su huella para la eternidad.

Curiosamente, el nombre de la orquesta no siempre mueve los corazones de los más jóvenes, pero cuando estos escuchan su sonido, sus pies pierden el control y se suman a la alegría que provocan las vibraciones de esta orquesta. Esa experiencia hay que vivirla y les confieso que es impresionante observar como esa música y esos sonidos emitidos en perfecto equilibrio y empaste provocan tantas sensaciones y sobre todo te llega a lo más profundo del alma.

Foto tomada de Internet

Es un privilegio escuchar Noche azul, Nosotros, Pregúntame cómo estoy, Sabrosona, El bodeguero, Eso no tiene remedio, Espíritu burlón, Calculadora, Chaonda con onda, Guajira con tumbao, pero es mayor la grandeza, al presenciar las actuaciones en vivo de La Aragón y la relación intergeneracional que se establece en el auditórium que además de escuchar, canta y disfruta bailando al compás de la música.

En el repertorio de la orquesta se aprecia una amplia cultura musical, los arreglos que hicieron Richard Egües y Rafael Lay demuestran el vasto conocimiento de estos creadores de la música universal y la maestría de imbricarlos con los códigos técnico-artísticos de la música popular bailable realizados de forma orgánica, y sobre todo, respetando los códigos éticos establecidos por la sociedad en cada época vivida y las demandas que imponen los bailadores, de ahí que los elementos ritmaticos de la orquesta se ajustasen a la actualidad.

Concierto en vivo de la Orquesta Aragón en los Jardines de la Uneac. Foto: L.Vilar

El sonido de la Aragón identifica a Cuba, su sonido nos define dentro y fuera de la patria, simboliza valores identitarios que legitima al pueblo cubano y esto es posible porque han sabido mantener la tradición construyendo en paralelo el nuevo camino con sus propios códigos. Ahí radica su esencia.

Concierto en vivo de la Orquesta Aragón en los Jardines de la Uneac. Foto: L.Vilar

La reapertura de conciertos en vivo en los Jardines de la Uneac legitima a ambos: institución y creadores, se enciende nuevamente el candil de excelencia de los creadores cubanos, se enaltece a aquellos intelectuales que iniciaron estos caminos de intercambio, se le muestran al pueblo los valores de su cultura y para los más jóvenes creadores constituye un nuevo escenario que les aportará en vivo nuevos referentes sonoros sobre todo de aquellos por cuya su sangre fluyen altos quilates de cubanía.

José Martí decía que “Honrar, honra”. ¡Aragones!, siéntanse honrados, pero sepan que su labor nos honra a todos los cubanos.

 

 

 

 

[1] Tomado del libro Orquesta Aragón. Más allá de la música de Liliana Casanella Cué, ediciones Cidmuc, 2015

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