Parche: un reconocimiento necesario al rock cubano

Por Guille Vilar.

Portada del libro. Foto tomada de internet

La vida nos da muestra una y otra vez, que para conocer acerca de hechos importantes, estos no tienen necesariamente que provenir de una gran conmoción social, sino que hasta casi pueden pasar inadvertidos. Y esto fue lo que ocurrió el pasado mes de diciembre, cuando ante un reducido auditorio, el centro cultural Submarino Amarillo es el lugar escogido por la Editorial Abril para presentar el libro Parche, Enciclopedia del rock en Cuba. De este modo tiene lugar un relevante suceso en la historia de la música popular, al quedar emotivamente sellado para siempre el accidentado devenir del rock hecho en casa durante décadas anteriores.

Quizás para los neófitos sobre el peregrinar del rock cubano desde 1956 hasta el 2017, este libro sea tan solo un diccionario común y corriente que recoge las incidencias de la vida y obra de los músicos dedicados a la prevalencia de dicha manifestación artística entre nosotros. Sin embargo, para todo aquel que de alguna manera ha estado implicado con este tema, bien por su desempeño como músico o simplemente como una persona interesada por estar al tanto de semejante quehacer en el país, la aparición de tal publicación hubiera sido algo así como que imposible de imaginarse en tiempos atrás.

Humberto Manduley, autor del libro. Foto tomada de internet

Gracias a la persistencia, confianza e integridad como crítico en favor del aliento profesional del rock cubano que distingue al autor, Humberto Manduley López es que contamos con esta recopilación de numerosos testimonios de vidas dedicadas a cultivar un género musical marcado por incomprensiones que rebasaron el entorno propiamente musical. Autor también de otros libros dedicados al tema como El rock en Cuba (2001) y Hierba mala: una historia del rock en Cuba (2015), Manduley ya había tocado con la amplitud necesaria aquellas esencias de una saga donde a la vez de hablarse de los aciertos y tropiezos de estos músicos como creadores, se refiere a las contradicciones y conflictos de lo que implicó ser un músico de rock, etapa felizmente superada en nuestro país. Si bien es cierto que la consolidación del rock anglosajón sucede a mediados de los años sesenta del pasado siglo, no debemos de olvidar que esta es la época de una gran agresividad por parte del gobierno norteamericano empeñado en destruir la naciente Revolución cubana. Fueron los años de la invasión mercenaria por Playa Girón, de la Crisis de Octubre o de la Lucha contra Bandidos en el Escambray. Así que mientras nuestros padres y abuelos asumían la defensa de la nación en todos los frentes, una parte de los adolescentes cubanos de por aquel entonces, estábamos impactados por la energía y la vitalidad de un renovador movimiento musical encabezado por Los Beatles y sus coterráneos.

Obviamente, para el nuevo modelo de sociedad que se estaba conformando desde 1959, la huella de semejante tendencia musical chocaba con los patrones establecidos por la tradición en nuestro país, incluso en lo relativo a dejarse los hombres el pelo largo, usar los pantalones ajustados y por supuesto el hecho de apostar a favor una música cantada, lamentablemente en el mismo idioma del enemigo, hacen que tales características se vean como signos discrepantes que despiertan todo tipo de suspicacias. Sin embargo, aunque esta controversia relacionada con el tema rock, estuvo matizada durante años por distintas formas en ser puesta de manifiesto, en sentido general los músicos cubanos tampoco cejaron en sus pretensiones de cultivar esta corriente musical, aunque algunos para subsistir tuvieran que fusionarse con relevantes figuras de la Nueva Trova.

Y así, en la medida que nuestro panorama cultural ajustaba con meridiana madurez las diversas propuestas de las dinámicas circunstanciales en cada momento, entre todas estas variantes, la referida a la polémica en torno al rock hecho en casa, este fue paulatinamente asumido como otros de los géneros de la música popular contemporánea, sin las controvertidas implicaciones conceptuales de otros tiempos. Su habitual presencia tanto en programas de la radio y la Televisión, así como en la prensa escrita, deja de ser un acontecimiento inédito en los medios para convertirse en otra opción más de entre las tantas disponibles para quienes gustan disfrutar de la música en sus diferentes manifestaciones. Si para los jóvenes músicos, la Asociación Hermanos Saiz significa la presencia de una institución que los recibe con la fraternal acogida que se merecen, otras como la Agencia Cubana de Rock, los asume profesionalmente. Por lo tanto, el principal objetivo de Humberto Manduley con esta enciclopedia, es el de insertar al parche sanador como una cura ante tanta perdida de información extraviada sobre la historia de estos músicos, información que hasta ahora no había sido expuesta desde el esmerado espíritu de investigación que respetuosamente se desprende de estas páginas.

Pero a la vez, la existencia de las más de mil fichas de solistas y agrupaciones de entre los cultores del rock que aquí aparecen, evidencian el necesario reconocimiento a todos estos músicos por vivir convencidos de que también los cubanos, desde el intenso cantar de la guitarra eléctrica podemos acompañar al desgarrador acento de un vocalista.

 

 

 

 

 

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