M U S I C O L O G Í A: Manual de usuario (parte II)

Por: Rubén López Cano, musicólogo.

Tipos de investigación musicológica o cartografía de los saberes musicológicos

Foto tomada de Internet

Esta lista no agota todas las posibles orientaciones de la investigación musical actual. Como es de esperar, varios campos se entrecruzan, se subordinan  y confunden. Algunos son campos de investigación con mucha tradición, otros son emergentes.

  1. Historia
    • Biografía
    • Historia de los estilos musicales
    • Historia de las instituciones musicales
    • Historia de la recepción
  1. Teoría y análisis
    • Tradiciones especulativas
    • Tradiciones reguladoras y prácticas
      • Notación, ritmo, modos y escalas, armonía, forma, etc.
    • Métodos analíticos
    • Orientaciones teórico interpretativas
      • Semiótica musical
      • Hermenéutica musical
  1. Estudios filológico-textuales
    • Notación, trascripción y edición
    • Estudio comparativo de las fuentes
    • Estudio de borradores
  1. Investigación archivística y de documentación
    • Catalogación
    • Sistematización, digitalización y tratamiento catálogos
  1. Lexicografía y terminología
    • Desarrollo de diccionarios, thesaurus e enciclopedias
    • Traducción de textos sobre música
  1. Organología e iconografía
    • Catálogos
    • Estudios de las fuentes
  1. Practica interpretativa
    • Reconstrucción de prácticas históricas
    • Tradiciones locales de interpretación
    • Prácticas de improvisación
    • Fonografía
    • Catalogación, preservación, restauración y automatización de fondos fonográficos
  1. Estética
    • Filosofía
    • Crítica
    • Poética
  1. Sociomusicología
  1. Musicología cognitiva
    • Psicología cognitiva de la música
      • Estudios experimentales
      • Estudios teóricos
    • Psicoacústica y estudios sobre la audición
    • Musical intelligence o Inteligencia artificial aplicada a la música
    • Neuromusicología o biomusicología
    • Algunas ramas de la antropología, filosofía o semiótica musical
  1. Psicología de la música
    • Psicología social de la música
    • Psicoanálisis
    • Psicología experimental, estadística o teórica de fundamento no cognitivo
  1. Estudios de género
    • Feminismo
    • Musicología gay y lesbiana
    • Sexualidad
  1. Etnomusicología (con todas sus variantes)
  1. Musicología de la música Pop
    • Estudios culturales y subculturales
    • Industria, identidad, género, tecnología, escenas, hibridación, revival, etc.
    • Análisis
    • Performance y audiovisual
  1. Arqueomusicología
    • Arqueo-organología
    • Arqueo-iconología musical
  1. Computer musicology
    • Desarrollo de software y hardware original para:
      • educación
      • ejecución
      • composición
      • investigación
    • Adaptación de recursos ya elaborados para otros fines
  1. Zoomusicología o musicología interespecies
    • Conductas y procesos musicales en animales no-humanos
    • Etomusicología humana
    • Etomusicología comparada

Perfil del musicólogo (o de los síntomas que delatan a un musicólogo potencial)

El musicólogo suele ser un músico fascinado por más tipos de músicas de las que es capaz de tocar o componer. También es un músico que disfruta tanto o más estudiando, discutiendo o escribiendo sobre música que con su práctica como compositor e intérprete. Sin embargo, es muy importante subrayar que la práctica de una actividad musical no elimina ni se contrapone inmediatamente con la otra.

En general, las aptitudes que debe tener y/o desarrollar un musicólogo a lo largo de su formación son las siguientes:

  • Planificación. Todos los estudiantes y estudiosos somos desorganizados por definición, admitámoslo sin dramatismos. Sin embargo, el musicólogo debe desarrollar habilidades y estrategias específicas en este aspecto. Su trabajo se caracteriza por la planeación a mediano y largo plazo de su propio estudio, sus proyectos y sus actividades. La musicología consiste gran parte del tiempo en la elaboración de proyectos de investigación, de cursos y seminarios a impartir, de solicitudes de subvenciones para la realización de proyectos, etc. Estas actividades requieren que el musicólogo sepa organizar información y hacer proyecciones a futuro de lo que puede él realizar a partir de ella. Eso es planificación. La planificación no es sólo una herramienta. En muchas ocasiones se convierte en un fin en sí mismo: se trata de otra estrategia de aprendizaje, de producción de conocimiento sobre la música y de su comunicación. En otras palabras, constituye un instrumento fundamental dentro de las herramientas de trabajo del musicólogo.
  • Expresión oral y escrita. El musicólogo disfruta hablando, pensando y planteándose problemas entorno a la música. Suele caer presa de una gran necesidad por verbalizar sus pensamientos sobre la música y por compartir con otros sus experiencias musicales, sus hallazgos y conocimientos. La musicología, gran parte del tiempo, es gestión de conocimiento sobre la música por medio de determinadas estrategias y recursos de comunicación. Las habilidades para escribir y/o expresarse verbalmente son fundamentales. Un musicólogo lacónico es como un violinista tullido. De todos los músicos, el musicólogo es el único que, aún sabiendo que la palabra es incapaz de atrapar y comunicar fielmente la inefable experiencia musical, se empeña en el intento… ¡y lo disfruta!!! Como todas, estas habilidades se pueden ir desarrollando a lo largo del tiempo y no es necesario tenerlas desde el principio. Así mismo, los nuevos soportes multimedia permiten, al tiempo que exigen, el desarrollo de nuevos tipos de discursos musicológicos o acciones comunicativo-productoras de conocimiento musical.
  • Un musicólogo sin curiosidad es como un violín sin cuerdas: un inútil. Sin saber porqué, se hace constantes preguntas por la música que escucha y/o practica; siente una “atracción fatal” por las músicas de otras culturas o épocas y se interesa mucho más por el “cómo”, “quién”, “cuándo” y “dónde”, que por el “qué”. Se suele hacer preguntas por el origen de las cosas (tendencia historiadora), por cómo funcionan (tendencia teórico-analítica), por cómo explicar el “porqué” las cosas son como son (tendencia teorizadora) y por los modos en que la gente construye sus vidas entorno a la música (tendencia antropológica). Para el musicólogo, la música más interesante es aquella que aún no conoce bien: aquella que le ofrece misterios para alimentar su curiosidad. La musicología no es otra cosa que la generosa oportunidad de encontrar en la música que estudia, los elementos para la comprensión de uno mismo.
  • Capacidad de abstracción, creatividad y potencial de inferencia. El musicólogo es un sabueso rastreador. Es capaz de extraer (o inventar reglas) a partir de las recurrencias que encuentra en los fenómenos que observa. De lo plural abstrae lo individual. De lo individual predice lo plural. Es un Sherlok Holmes sin tregua con pipa o saxofón. Constantemente construye hipótesis, realiza predicciones, apuesta compresiones a partir de informaciones fragmentadas, de conocimientos truncos, de pistas desarticuladas y relatos destartalados. Su capacidad de hacer inferencias es fluente y alegre: sabe que el hombre es un bicho muy raro que al tiempo que conoce el mundo lo va amueblando con sus sueños, mitos, anhelos, esperanzas y temores. Sin embargo, está al tanto de las constricciones metodológicas y éticas que regulan su invención. Éstas guían su trabajo.
  • Pulsión multi-inter y transdisciplinar. A muchos musicólogos les gustaría estudiar varias carreras. Ser pianistas consumados al tiempo que expertos en antropología, informática, literatura, historia o matemática. Padece una enorme curiosidad por lo que hacen otras disciplinas, unas ganas enormes de apropiarse de sus conocimientos y sus métodos y de dialogar con diversos especialistas. El musicólogo es un amante acérrimo de la música… pero es un amante infiel y promiscuo. Conforme avanzan las sociedades del conocimiento, el musicólogo va adquiriendo un perfil más complejo y multi-inter o transdisciplinar. El musicólogo es un intelectual pluridimensional que pone a dialogar diferentes ámbitos de las humanidades y las ciencias para obtener un conocimiento más profundo de la música.
  • Devoción por el conocimiento y sus artefactos. El musicólogo no sólo ama la música y sus músicos. También desarrolla cierta devoción por los recursos que le permiten desvelar sus misterios. Busca y rebusca el libro preciso, la grabación exacta o la edición específica de tal o cual partitura. Añora asistir a la conferencia de ese sabio y no de otro. El musicólogo es un practicante con muchos altares: su fetichismo es multidimensional.

La vocación de musicólogo

Suele decirse que, del mismo modo que el crítico musical, el musicólogo es un músico frustrado. Quizá esto en ocasiones sea cierto. Pero eso no quiere decir que su trabajo o actitud vital deba ser frustrante como en ocasiones es. Debemos admitir que el perfil profesional del musicólogo no está muy difundido entre la sociedad. Es muy poco probable que un adolescente tenga inquietud por esta mal conocida profesión. Por lo general, quien se decide a realizar una carrera profesional en musicología es alguien quien lleva varios años dedicando su vida al estudio o práctica musical. Y es verdad que en ocasiones la decisión de virar hacia la musicología es motivada a partir de la detección de limitaciones para desarrollarse en el ámbito de la composición o interpretación.

Pero esto no es bueno ni malo en sí. La historia de nuestras vidas está llena de casualidades y decisiones forzadas por causas circunstanciales o coyunturales. El problema reside en creerse que la musicología es una actividad que puede SUSTITUIR a la creación o interpretación musical. Este es un error contumaz. La cosa se complica cuando se espera alcanzar por medio de la musicología la misma SATISFACCIÓN personal o profesional que obtiene un cantante de ópera famoso o un violinista de éxito. Con esta confusión suele bailar la frustración. Quizá sea la frustración la que esté detrás del estereotipo del musicólogo como un tipo con demasiado almidón en los cuellos de sus camisas, con corbatas que remojan en naftalina todas las noches, que escriben aburridos libros que a nadie interesan y se dedican a destruir a sus colegias en los congresos y a aburrir a sus estudiantes en sus clases. Este modelo, afortunadamente, está en extinción.

El estudiante interesado en hacer de la musicología su principal actividad profesional debe tener claro el tipo de actividad, metas, y objetivos profesionales y vitales que le ofrece esta rama del conocimiento. No esperes peras del olmo… ¡aprende a comer nueces!! La musicología no es sólo producción y comunicación de conocimiento sobre la música, es también una ACTITUD hacia ese conocimiento. Pensar la música no es otra cosa que el desarrollo de facultades humanas y lúdicas específicas. Un modo de insertarse en la comunidad generosa y sonrientemente.

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