Argeliers León, figura imprescindible de la cultura cubana (II)

Un acercamiento a sus múltiples facetas en el centenario de su nacimiento*( II)

Por Jesús Gómez Cairo, musicólogo

Impulsor de la institucionalidad

En muchos aspectos la obra teórica y práctica de este incansable trabajador puede calificarse de fundacional, sobre todo en el ámbito de la creación y el desarrollo de instituciones culturales a partir del triunfo de la Revolución en 1959, que desató sus enormes potencialidades creativas.

Así, en ese mismo año organizó y dirigió el Departamento de Folklore del recién creado Teatro Nacional de Cuba, a la vez que obtuvo por concurso de oposición la jefatura del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional José Martí; en ambas entidades impulsó la labor de investigación cultural, la promoción artística de valores autóctonos de nuestra cultura y un notable trabajo editorial. También en 1959 organizó en La Habana el Primer Festival de Arte Nacional de la Libertad, auspiciado por la Dirección Provincial del Movimiento 26 de Julio, y en años sucesivos muchos otros de carácter más especializado. Todo ello sin relegar sus labores como profesor y conferencista.

En 1961 participó activamente en el I Congreso (constitutivo) de la Uneac y fue elegido para integrar su directiva. Aquí propuso, con sus funciones y estructura, la creación del Instituto de Etnología y Folklore, que bajo su dirección obtuvo gran presti- gio internacional.

Foto cortesía del Museo Nacional de la Música

En 1973 asumió la dirección del Departamento de Música de la Casa de las Américas y convirtió su boletín Música en una prestigiosa publicación periódica de alcance continental. Allí creó el Premio Internacional de Musicología, certamen de ostensible relieve, incluso más allá de las fronteras de América, que ha reconocido y divulgado significativas obras científicas y relevan- tes autores latinoamericanos, entre ellos cubanos. Fueron varios y notorios los eventos continentales de tipo artístico y científico que Argeliers organizó desde Casa de las Américas, con distinguida presencia de artistas e intelectuales.

Sin abandonar estas tareas, al crearse en 1976 el Instituto Superior de Arte, primera universidad de las artes en nuestro país, en su Facultad de Música formuló, organizó y dirigió por varios años su Departamento de Musicología, convirtiendo a esta, por primera vez en la historia de Cuba y de muchos países de América Latina, en especialidad universitaria.

Sentado al fondo, tomando notas, Argeliers León durante una grabación de big drum en Carriacou, Granada, 1982. Sentado delante, Rolando Perez, musicologo y grabando Raul Díaz, ambos del Cidmuc. Archivo Cidmuc

En 1978 propuso e inauguró el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmuc), aunque no asumió su dirección como se le proponía, sino que designó a uno de sus discípulos, el doctor Olavo Alen, para ese cargo. Mientras su estado de salud se lo permitió, Argeliers se mantuvo muy cerca del Cidmuc, colaborando en sus proyectos e incluso participando directamente en sus investigaciones de campo dentro y fuera del país

Generalmente su faceta creativa que más suele destacarse aunque sin restar valores a las otras es la de musicólogo, y en esto hay algo de razón, pero requiere de algunas explicaciones.

A mi juicio, entendió la musicología no como una disciplina de reducido espectro, propósitos específicos y alcances limitados. Para él, en su teoría y praxis, se trata de un conjunto de disciplinas musicales y no musicales que, en su aplicación concreta al estudio y percepción de la música, establece bases cognitivas y desarrolla en los individuos y la sociedad los instrumentos intelectivos y sensitivos para el mejor conocimiento, percepción, comprensión y disfrute de aquella, en su engarce con otras facetas de la cultura. Lo que imbrica la labor del musicólogo con las disciplinas de la historia, la antropología, la sociología, la geografía, la sicología y, dado el caso, con otras ciencias, incluidas las físico-matemáticas.

Ello explica por qué hay investigaciones y escritos suyos que se centran en el análisis de obras específicas de la llamada música culta o académica (Las obras para piano de Amadeo Roldán), el examen de una etapa o proceso creativo de mayor amplitud (Nacionalismo y vanguardia en la música cubana, o Notas para un panorama de la música popular), estudios sobre expresiones artísticas populares colectivas en toda su complejidad etnosocio-cultural (El carnaval en su proyección folklórica) y sobre la música en los cultos religiosos llamados afrocubanos; u otros temas de amplia y compleja magnitud, por ejemplo, La música como mercancía. Pero indudablemente fue la música popular, especialmente la folclórica, a la que dedicó sus mayores atenciones.

Le correspondió a Argeliers León, desarrollando las ideas de Fernando Ortiz y creando sus propios instrumentos de análisis y exégesis, dotar a la etnomusicología cubana de contenidos y enfoques artístico-musicales de profundos sentidos y más vastos alcances, a la vez que ampliar sus horizontes y conexiones a un mayor espectro antropológico: dentro de la nación, más allá de lo limitado a lo afrocubano , y fuera de ella, en los ámbitos caribeño y latinoamericano.

Si los estudios de Argeliers resultaron decisivos en el desarrollo de la etnomusicología cubana, no lo fueron menos en el campo de la etnología. Sus amplios conocimientos en esa materia estaban avalados no solo por la rica bibliografía que los sustentaba y por sus acuciosas investigaciones de campo en Cuba.

Investigación realizadas en Africa, 1962. Foto tomada del Blog Félix de la Nuez

En 1964 emprendió investigaciones in situ en países africanos como Mali, Nigeria y Ghana, las que fueron reanudadas en 1965. Además, participó como experto y ponente en importantes foros académicos internacionales, acaecidos en el extranjero (URSS, Benín, Perú, Venezuela, España, Jamaica ) y dentro de Cuba, algunos de los cuales presidió.

Sus investigaciones desde la perspectiva etnológica-antropológica podemos observarlas en artículos y ensayos como: Al alcance del perfil cultural latinoamericano, Continui- dad cultural africana en América; Elebwa, una divinidad de la santería cubana; El íreme en la sociedad secreta abakuá; Las conmemoraciones mortuorias; Paños y vestimentas de África, entre otros; así como en su trascendental libro Tras las huellas de las civilizaciones negras en Américas (5), dedicado A Fernando Ortiz, en homenaje a la perpetua memoria del Maestro.

Nota:

(5) Publicado en La Habana por la Fundación Fernando Ortiz, en 2001

*Cortesía de la revista Bohemia. Año 110 No. 22 del 26 de octubre de 2018. pp 11 -14

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Un comentario en “Argeliers León, figura imprescindible de la cultura cubana (II)

  1. Heidy Cepero Recoder

    Los textos de Argeliers son una Bibliografía obligatoria y a los que hay que acudir para los estudios musicológicos cubanos por su maestría, profundidad y vigencia.

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