Recordando a un amigo. Lino Neira Betancourt

Por: Laura Vilar Álvarez, musicóloga

Hace pocos meses partió hacia el infinito el musicólogo Dr. Lino Neira Betancourt, colega y amigo quien fuera de los pocos hombres que optaron por la musicología como carrera profesional, pues en Cuba esta ciencia es liderada mayoritariamente por mujeres. Digo esto, porque él hacía galas de ser “el gallo del gallinero” y entrar en competencia con otros “gallos” que por suerte tenemos en nuestra profesión. Claro está, entre tantas gallinas, realmente siempre se sintió el rey.

Lino no necesitó hijos propios, pues la vida le dotó de muchos, sus alumnos, que le acompañaron hasta el final.

Ceremonia cumfa, observe el tambor del mismo nombre. Georgetown, Guyana, 1985. Archivo Cidmuc

Fue percusionista, defensor de la percusión cubana, emprendió el camino de la investigación musicológica liderado por Argeliers León, el padre de todos nosotros, y desde su mundo percutivo se introdujo paso a paso en la organología cubana y del Caribe, buscando siempre conexiones, orígenes, sistemas de tensión.

Tambor cumfac con sistema de tensión por cuñas parietales. Georgetown, Guyana 1985. Archivo Cidmuc

Cada vez que coincidíamos me agradecía las fotos de un tambor cumfa de un servicio espiritual que observé en Guyana (1985), cuyo sistema de tensión por cuñas parietales, le sirvió para demostrar el camino recorrido por este tipo de membranófonos, similares a los que se utilizan hoy en las tonadas trinitarias y en los cultos abakuá en nuestro país. Un mundo apasionante de saberes en el cual se adentró profundamente.

Y hablando de los abakuá, él fue una persona muy respetada entre estos cultores porque fue hombre y amigo. Estudió profundamente sus tradiciones musicales sin comprometerse con ser miembro de una cofradía, la cual admiró profundamente pero nunca fue iniciado, sabios consejos que fueron adquiridos del Maestro Argeliers.

Grabación al grupo Abakua de La Habana, al centro el Maestro Justo Pelladito. De izquierda a derecha, sentados, Vitoria Eli, Rodolfo Gutierrez y Raul Díaz. Sala Fernando Ortiz del Cidmuc, 1988. Archivo Cidmuc.
Lino Neira, observa la grabación. Archivo Cidmuc, 1988

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para la Obra científica Instrumentos de la música folclórico-popular de Cuba. Atlas, recuerdo que junto con Victoria Elí y Raúl Díaz hicimos las grabaciones de campo de la música utilizada en los cultos abakuá de La Habana y de Matanzas.

Observación del grupo abakua de La Habana en el patio del Cidmuc. Observan de izquierda a derecha, Rodolfo Gutierrez, Victoria Eli, Lino Neira y Jesús Guanche. Archivo Cidmuc, 1988
Al centro, con barba, Lino Neira, oberva y disfruta a uno de los bailadores del grupo abakua de Matanzas. Archivo Cidmuc, 1989

 

 

 

 

 

 

 

Fue un largo trabajo previo de investigación para convencer a esos portadores o cultores de la importancia que tenía hacer el registro sonoro de ese culto, cuyas matrices se conservan hoy en los archivos sonoros y fotográficos del Cidmuc[1]. Lino Neira fue piedra angular para lograr ambos registros.

Laura Vilar, brinda cafe al amigo en una sesión del Consejo Científico. Archivo Cidmuc, 2006

Lino fue amigo, siempre zalamero y atrevido porque así era él, y quien no lo aceptara pues no lo podía entender. En ocasiones era desesperante, pero sus criterios siempre fueron centrados y profundos. Fue miembro del Consejo Científico del Cidmuc y recuerdo las primeras sesiones de trabajo, en las que terminábamos agotados y mandándolo a callar para poder avanzar, pero aun así le queríamos y resistíamos hasta el final, porque sus criterios eran necesarios para el análisis.

En una sesión del Consejo Cientifico del Cidmuc, a su lado el Maestro Jesús Gómez Cairo. Archivo Cidmuc, 2006

Se entregó en cuerpo y alma a su proyecto Percuba, fundación que aunó a muchos percusionistas de Cuba e incluso a especialistas interesados en el conocimiento de la percusión cubana, pero lamentablemente no contó con toda la asesoría de su proceder y fue cerrada. Este declive fue para él un puñal en el corazón que nunca pudo superar. A veces pienso que Lino se adelantó a los estándares políticos de aquel momento y la burocracia o incomprensión de algunos funcionarios desinflaron un bello y loable proyecto artístico, académico y de investigación, no olvidar de que los mejores percusionistas de hoy fueron ganadores del concurso PerCuba.

Su labor docente suplió ese fracaso. Sus alumnos siempre lo mantenían en tensión, pero también lo hacían reír. Cada queja, cada desvelo, cada problema de los alumnos fueron sus problemas y su casa fue el hogar de tránsito de varios de ellos que vivían fuera de La Habana. Él junto a su esposa, Nisleidys Flores, también musicóloga, acunaron a esos niños grandes hasta lograr convertirlos en profesionales. Un magisterio de verdadera vocación y entrega.

Y no es que Lino fuese perfecto, claro que no, fue un ser humano. Le gustaba el ron y la pelota como a cualquier cubano, y no recuerdo si era buen bailador, pero me hace feliz recordarlo en la alegría y no en la tristeza, porque eso quiere decir que dejó su huella en nosotros y eso, querido lector, es lo que cuenta de la vida.

Amigo Lino, tenía deseos de recordarte y sobre todo decirle a las personas que no te conocieron quien fuiste tú desde mi imaginario. Claro, que esta es mi historia, otros tendrán que contar la suya, otros callarán. Pero hermano, donde quiera que estés, aché y luz para tu alma. Seguro estarás armando tus plantes con los ancestros abakuá que en vida fueron tus hermanos y amigos.

 

[1] Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana.

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2 comentarios en “Recordando a un amigo. Lino Neira Betancourt

  1. Heidy Cepero Recoder

    A Lino siempre lo recordaré como mi profesor, tutor de mi tesis de maestría y padre postizo, además de la persona que más me timbraba en el mundo. A él le debo muchos de mis conocimientos metodológicos y el amor y respeto a su maestro: Argeliers León.

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  2. Sonia Pérez Cassola

    Muy certero y bienvenido tu comentario Laura. Ciertamente todos los que concimos a Lino y compartimos con él así lo recordamos. Gracias por este sentido homenaje de recordación. Estoy segura que todos los colegas de nuestra comunidad científica se sumarán y compartirán tus recuerdos.

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