Recuerdo de una jornada

Por: Ana V. Casanova Oliva, musicóloga

Foto tomada de Internet

Recuerdo de una jornada, la frase que titula al CD producido por el sello Colibrí hace ya algunos años, identifica también no solo a una de las obras contenidas en este proyecto discográfico, sino tal y como lo sugiere, constituye la evidencia documental, el registro sonoro atrapado en el tiempo y el espacio de la génesis de una novel agrupación cubana: el cuarteto de saxofones Zsaxos. El disco fue grabado in situ durante el concierto efectuado el 28 de diciembre de 2012 por Zsaxos en la sala Raúl Oliva del complejo cultural Bertold Brech, tras el debut ocurrido del grupo ocurrido algunos días antes en la Sala de la Basílica Menor del Convento San Francisco de Asís.

Fundado por  Javier Zalba Suárez (La Habana, 1955) –saxos barítono y soprano, flauta, y director–  Zsaxos está integrado además por Leonardo Jiménez (La Habana, 1985) saxos soprano y alto; Rodolfo Batista (Holguín, 1985) saxo alto; y Aliet González (La Habana, 1982) saxo tenor; jóvenes egresados del Instituto Superior de Arte (hoy Universidad de las Artes de La Habana), que han formado parte de agrupaciones como la Banda Nacional de Concierto y la Orquesta Riverside; y de manera sistemática se mantienen vinculados a la enseñanza de la música en la Escuela Nacional de Música, el Conservatorio Amadeo Roldán y la Universidad de las Artes (ISA). Para el concierto grabado y recogido en este CD, fueron invitados además los músicos Evaristo Denis en el saxofón barítono, y Sergio Jiménez en la percusión.

Zsaxos se nos muestra en este proyecto con un atractivo repertorio de música de cámara, compuesto íntegramente por obras originales o versionadas de autores cubanos. Algunas de estas piezas, como la paradigmática Cuarteto para saxofones (1989) de Andrés Alén y el arreglo de El Médico de pianos (1998) de Jorge López Marín, ya son conocidas por nuestros auditorios; mientras que la gran mayoría constituyen nuevas propuestas. Entre estas últimas se hallan las concebidas por Javier Zalba; y Como un blanco lejano de Gito y Jorge Maletá, estrenada y por primera vez grabada en este CD.

Como intérprete excepcional de diversos instrumentos de la familia de los saxofones y clarinetes; y también de la flauta, Zalba ha abordado un amplio panorama estilístico de la música cubana y universal, popular y de concierto. Desde los años setenta del siglo XX y hasta hoy, este renombrado músico cubano ha mantenido una permanente actividad como integrante de diversas combinaciones instrumentales de música de cámara, una labor que ha sido compartida con la enseñanza en el Conservatorio Amadeo Roldán de La Habana y la realización de talleres de música popular cubana en diversas instituciones nacionales y extranjeras. Zalba también ha formado parte de destacadas agrupaciones; entre ellas la Orquesta Cubana de Música Moderna, los grupos de Felipe Dulzaides, José María Vitier, Sergio Vitier; Irakere, Afrojazz, Buena Vista Social Club, y Temperamento.Esta gran versatilidad como instrumentista es la que manifiesta también Zalba como compositor. No es casual que sus obras a solo para saxofón, clarinete, y flauta; y para dúos, tríos y quintetos de cámara dedicadas a los instrumentos mencionados, sean reconocidas tanto en Cuba como en otros países de América y Europa.

Sin embargo, lo novedoso de la actual propuesta discográfica es que nos pone en contacto por primera vez con las creaciones concebidas por Zalba para el cuarteto de saxofones. Estas obras constituyen evidencias del profundo conocimiento del autor en relación con las posibilidades del medio sonoro para el cual crea. En ellas se propone una amplia perspectiva de posibilidades técnicas e interpretativas, expresadas a través de un imbricado lenguaje, en el que cohabitan las maneras de expresión internacionales, profundos rasgos de cubanía y las complejidades propias de la música de concierto contemporánea. Algunas de las peculiaridades que las distinguen se hallan en el uso de neomodalismos propios del jazz, la superposición de modos, la politonalidad, los recursos de imitación polifónica, la polirritmia y el carácter improvisatorio de muchos fragmentos, junto a la presencia de elementos de la música popular y folclórica cubanas.

El CD constituye el estreno mundial y el primer trabajo discográfico de las creaciones de Zalba para cuarteto de saxos justamente desde la primera composición: Recuerdo de una jornada (2009). Tras ella vieron la luz Víspera y Pequeña suite para cuatro (2011); y Obstinato en 5 para cuatro (2012). También se destacan las versiones de una decena de contradanzas y danzas cubanas del siglo XIX – originalmente concebidas para piano por Manuel Saumell e Ignacio Cervantes – que fueron concluidas por Zalba en 2010 con la finalidad de integrar el repertorio de la disciplina de música de cámara, en la especialidad de saxofón, impartida en las escuelas de música de todo el país. De aquellas adaptaciones aparece una muestra en este CD, así como de otras realizadas por Zalba para cuarteto de saxos, ejemplificadas en este disco con la Balada del amor adolescente (1989), original para cello y piano de José María Vitier; y la Pieza concertante (2010), para piano, violín y clarinete de Zalba.

Las ejecuciones del cuarteto Zsaxos, patentizan la impronta de la gran trayectoria de su director dentro de la música de cámara y la elevada profesionalidad de sus integrantes; y muestran también un elevado concepto del quehacer dentro de este tipo de música. Se distinguen por la conjunción colectiva de las dificultades técnico-artísticas y, a la vez, por la relativa independencia como solistas de todos sus integrantes. La obvia consecuencia de tan minucioso trabajo emerge en cada una de las piezas del disco en el logro de un acople perfecto, aparejado de un excelente resultado artístico.

Zsaxos en su premiere discográfica, se evidencia como una agrupación no solo escasa por su formato dentro del panorama de la música en Cuba, sino también sorprendente por la calidad de las interpretaciones y la concepción del repertorio que aborda. Sin lugar a dudas el CD Recuerdo de una jornada constituye un legítimo testimonio de los orígenes del cuarteto. Es la memoria documental de un instante significativo del presente, capturado de manera oportuna y lanzado hacia el futuro para el disfrute y conocimiento de las venideras generaciones de cubanos.

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