Jazz cubano, una playlist para disfrutar

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Jazz, género musical nacido en el sur profundo de Estados Unidos, pero cuyos constantes intercambios con el área Caribe terminaron por moldearlo y convertirlo en una música donde la libertad de expresión y forma sobresale. Al mismo tiempo su capacidad para propiciar la colaboración entre todos y la espiritualidad asociada a él, han logrado que el jazz llegue con la misma fuerza expresiva a millones de personas, quienes reconocen que más que una música, es una cultura específica.

Aun cuando el jazz es un hijo adoptivo de nuestra cultura musical, no son poco los que, en Cuba, decidieron expresarse a través de este género. Ya fuese por la variedad de colores existente en este tipo de música, en la que elementos como el sonido y el fraseo reflejan de manera exacta la personalidad del ejecutante; por la flexibilidad en sus esquemas formales y estructuras, permitiendo gran libertad de expresión; o por el papel que juega la improvisación como principal recurso a desarrollar, el jazz se convirtió en un género común y de gran atractivo para nuestros músicos. Debido a su capacidad para hibridarse y asimilar rasgos estilísticos de la música cubana, el jazz cultivado en el país no tardaría mucho en tener nombre y apellido denominándose entonces jazz cubano o latin jazz.

No ha sido poco el camino recorrido por este género en la historia de la música cubana. Aunque la primera transmisión radial de jazz en Cuba tuvo lugar en 1927, hay otra serie de hechos que direccionaron el desarrollo de este género en nuestro país. El gran auge de las jazzband en las décadas de 1920-1930, que permitió el acercamiento con este tipo de formato; la llegada a New York de orquestas como Afro-Cubans o la fundada por José Curbelo en la década de 1940; o la creación de un tema como “Manteca” estrenado en 1947 y compuesto por el percusionista cubano Chano Pozo y el músico norteamericano Dizzy Gillespie, fueron los primeros vestigios de la existencia de un producto jazzístico con características musicales propias.

Así mismo, la presencia en la escena jazzística cubana de los años cincuenta de nombres como el del pianista Felipe Dulzaides, el guitarrista Isidro Pérez, o la creación el 1967 de la Orquesta Cubana de Música Moderna, dirigida por el saxofonista, orquestador y compositor Armando Romeu, la cual fue integrada por los músicos más destacados de la época, permitiría hablar más concretamente de una producción de jazz cubano y sentaría las bases de lo que luego se consolidaría con el trabajo del Grupo Irakere en 1973.

A partir de la toda la revolución musical que significó la creación de Irakere bajo la dirección de Chucho Valdés, se puede hablar de un antes y un después en la música cubana, sobre todo en el movimiento del jazz. Tanto Chucho Valdés de manera individual, como Irakere de forma colectiva, influenciarían prácticamente toda la producción musical cubana.

Posteriormente muchos han sido los músicos y agrupaciones que han cultivado el jazz en Cuba, deviniendo dignos representantes de la música cubana, más específicamente del jazz cubano o latin jazz en todo el mundo. Entre ellos destacan nombres como Emiliano Salvador, Bebo Valdés, Frank Emilio, Bobby Carcasés, Ernán López-Nussa, Orlando Valle «Maraca». César López y Habana Ensemble, Gonzalo Rubalcaba, Carlos del Puerto, Tony Rodríguez, Roberto Fonseca, Gastón Joya, Alejandro Falcón entre otros.

Hoy, con motivo de la celebración del Día Internacional del Jazz y, sobre todo, en estos días en los que la música ejerce más que nunca su papel como medicina para el alma, como lenguaje universal, nuestro centro les propone una selección de temas representativos de jazz cubano de todos los tiempos. Confeccionado a partir de las opiniones y el imaginario sonoro de algunas de las investigadoras del CIDMUC, con esta lista de reproducción proponemos acercarlos más y despertar en ustedes el interés por la creación jazzística nuestra. Como toda lista y teniendo en cuenta la soberbia calidad de nuestros músicos, puede ser imperfecta, pero consideramos que todos los que están han aportado en alguna medida al jazz cubano. Hemos logrado un equilibrio entre nombres de diferentes generaciones y con distintos grados de consagración, y aunque alguno se pueda repetir, en la invitación a escuchar el tema encontrará usted la razón. Confiamos entonces que el jazz haga su magia y como es propio de un género poseedor de tal libertad, les permita viajar y ser felices en cada una de sus escuchas.  


Manteca, de Chano Pozo, Dizzy Gillespie y Gill Fuller / 1947

Esta es una composición llena de cubanía, se la proponemos en la versión de sus compositores con la orquesta de Dizzy Gillespie. Es de los primeros temas que se consideran como be-bop. El percusionista Chano Pozo junto al reconocido trompetista Mario Bauzá incorporaron la percusión cubana y otros elementos de nuestra música a las big bands estadounidenses. Este tema se ha convertido en un standard del jazz.


Gandinga, mondongo y sandunga (Descarga), de Frank Emilio Flynn/ Frank Emilio, Tata Güines, Guillermo Barreto, Orlando Hernández y Gustavo Tamayo (FALTA FECHA)

Esta descarga figura en el repertorio de muchos jazzistas del mundo, por lo que ha pasado a la historia como uno de los compositores más representativos del latin jazz. Destaca por las complejas combinaciones rítmicas. Frank Emilio fue uno de los primeros en introducir la música de fusión en nuestro país, especialmente en el trabajo que realizó con el grupo Los Amigos.

Claudia, de Chucho Valdés/ Carlos Sarduy, CD Charly en la Habana, colección El Joven espíritu del jazz cubano, Producciones Colibrí. (2011)

Es una balada interpretada al piano por Chucho Valdés y en el fliscorno Carlos Sarduy con apenas 20 años. donde el alto nivel de virtuosismo en la interpretación hacen gala de un sentimiento de amor, entrega y libertad que enaltecen el alma y nos conforta en tiempos tan difíciles. Es el encuentro entre la historia del jazz cubano y la nueva generación de músicos que lo defienden con tal alto compromiso, le da un valor agregado.

A Puerto Padre, de Emiliano Salvador/ CD A Puerto Padre – Tributo a Emiliano Salvador (Unicornio 2000)


Producido musicalmente por Juan Manuel Ceruto incluye el clásico homónimo del jazz cubano compuesto por el reconocido pianista y percusionista devenido figura emblemática de ese poblado tunero. Versionado por la Puerto Padre Big Band, mantiene la línea melódica original. Sobresalen los solos de Ernán López-Nussa y Tony Pérez en el piano, Germán Velazco en el saxo alto y Roberto Riverón. A esto se suma la presencia de la voz de Isaac Delgado en la sección sonera del tema donde además los metales refieren en su tratamiento tímbrico y de texturas el estilo de la Banda Gigante de Benny Moré.

Tata Cimarron, de Chucho Valdés por Irakere / LP Calzada del Cerro, (Egrem 1983)

Este tema, como otros de Irakere, tiene la particularidad, de desdibujar las fronteras entre lo concertante y lo bailable. Como solistas en la introducción se destacan José Luis Cortés «El Tosco» en el piccolo, y Carlos del Puerto en el bajo, por el notable contraste de timbres. Llama la atención en ese sentido el equilibrio entre virtuosismo y eficacia en la función de las diferentes secciones instrumentales, tema de análisis de amplio alcance en la música popular cubana. Un aparte para el siempre auténtico Oscar Valdés en la voz y la percusión, además de la proyección performática de la banda en este video.

Isla, de Ernán López Nussa / CD From Havana to Río (1999)

En Isla se pone de manifiesto el imaginario lírico de Ernán, unido a su impronta jazzística. Este disco, en el que participaron los percusionistas Arístides Soto (Tata Güines), Pancho Terry y Emilio del Monte, hijo, fue ganador del Gran Premio Cubadisco.

Blues para Chano, de Bobby Carcassés / álbum The Real Cuban Music Jazz (1988)

La versatilidad de Bobby Carcassés, músico, showman y promotor de disímiles eventos a favor del jazz, hacen de este tema una amalgama de influencias cubanas, africanas y jazzísticas. Derroche de talento para homenajear al gran Chano Pozo.

Son montuno, de Chucho Valdés/ CD Bele Bele en La Habana (1998)

Lleno de vitalidad, ritmo y energía, este tema sin dudas se inscribe entre los icónicos de Chucho Valdés. Una típica descarga cubana, donde sobresalen los patrones rítmicos propios de la música afrocubana, y cuya sabia conducción de la dramaturgia por parte de Chucho Valdés nos lleva desde el clásico tumbao cubano a momentos de mayor lirismo y swing jazzístico. Otra vez sobresale el virtuosismo en el piano de su autor.

El hijo mensajero, de Gonzalo Rubalcaba / Suite Caminos (2015)

Gonzalito Rubalcaba es uno de los más talentosos músicos de nuestro país, ha obtenido en varias ocasiones el Grammy Latino, y se encuentra entre los pianistas más internacionales de Cuba. En el álbum que contiene este tema, podemos encontrar más evidente su faceta de compositor, con claras intenciones de abordar sus orígenes y cosmovisión.

En el ocaso de la hormiga y el elefante, de Aldo López Gavilán/ CD En el ocaso de la hormiga y el elefante (Unicornio, 1999)

Este álbum inaugura la carrera discográfica en 1999 y le proporcionó el Gran Premio de 2000 en Cubadisco, así como premios en las categorías de jazz y primeros trabajos. Este tema, que da nombre al disco es fiel reflejo del talento de este pianista y compositor, nacido en el seno de una familia musical.

Sin palabras, de Miguelito Núñez/ CD Azul de Miguel´s Trío

Para presentar este tema reproducimos un fragmento de las notas discográficas de este disco escritas por Chucho Valdés: “Ejemplo significativo para todos y las generaciones venideras, es el pianista Miguel Núñez, ha experimentado una fusión entre la música tradicional y afrocubana con elementos del jazz rock y música de concierto en perfecta medida, utilizando para ello elementos electrónicos llenos de profesionalidad, complejidades técnicas y armónicas que pueden ser logradas gracias a su talento y genialidad pianística”.

Sangre negra, de Orlando Valle “Maraca” / CD Fórmula Uno (1995)

Es una muestra genuina del jazz afrocubano en el decir de Leonardo Acosta con solos clásicos como el de flauta de Maracas con un alto nivel de virtuosismo y recursos expresivos propios del instrumento y de congas de Miguel Díaz “Angá”. Uno de los grandes herederos de la percusión cubana desarrollada dentro del jazz, con un estilo propio a partir de los saberes que la gran leyenda cubana Tata Guines le heredó.

80´s, de Roberto Fonseca / CD Yo (2013)

Este CD fue nominado en la categoría de mejor álbum de jazz de los premios Gammy 2014. Cd que marca un antes un después en la carrera de Fonseca. Con un perfecto equilibrio logrado a partir del empleo de elementos propios del jazz, con rasgos de la música africana y de la música electrónica, Fonseca logra salir de su zona de confort y aventurarse a la búsqueda de un sonido propio, identitario.

Bailando suiza, de Harold López-Nussa / CD Canciones (2007)

El tono lúdico y la descarga son los rasgos que más distinguen el tema. Con un formato de cuarteto de jazz acoplado con excelencia refieren la más auténtica tradición de latin jazz cubano, al tiempo que comparte códigos concernientes a la música popular bailable con frescura e ingenio logrando ser asumido por públicos variados.

Acerca el oído, de Arsenio Rodríguez por Bellita y Jazztumbata / CD-DVD Lágrimas negras (2012)

Es esta una visión del bolero desde la mirada del jazz con un tratamiento novedoso en el arreglo, la interpretación, los códigos sonoros, rítmicos y estilísticos que recrean la música cubana y conservan la esencia que identifica al género. Concebido en forma binaria con dos secciones que se repiten. El tema comienza con la concepción bolerística del canto y la segunda parte es instrumental, introduce elementos del jazz, mostrando a la cantante y pianista apoyada en sus conocimientos teóricos y prácticos de la música para abordar las secuencias, las progresiones armónicas, modulaciones, pasajes escalísticos dentro de la contemporaneidad conservando la intencionalidad en el fraseo. Se destaca la ejecución percusiva del piano reafirmando el ritmo del bolero chá de la percusión. Bellita ha sido reconocida internacionalmente como scat singer pianista, y en esta grabación podemos observar muestra de ello.

Dalia, de Rolando Luna/ CD En la Luna (Unicornio, 2001)

Sobre este disco refirió Andrés Alén en las notas discográficas que le hiciera: “Como pianista reúne el talento del improvisador audaz y una depurada técnica de ejecución para ofrecernos unos excelentes solos, unos ingeniosos tumbaos y unas armonizaciones muy actuales. Como compositor, es notable el dominio que posee de muchos géneros de la música cubana, (son, cha cha cha, danzón, etc) y del jazz, todo matizado por una gran influencia de la música caribeña y de la música clásica. En sus arreglos y orquestaciones nos asombra con la enorme variedad de recursos sonoros que van desde un conjunto de son, hasta una sonoridad de big band, y desde una charanga francesa con sus violines y flauta hasta una pieza para piano solo”.

Poly, de Emiliano Salvador / CD Pianissimo. La leyenda del Jazz cubano (Unicornio, 2000)

El disco Pianissimo es verdaderamente una joya, su sabia confluencia de la más raigal cubanía con la esencia del jazz, sumado al virtuosismo del percusioninsta y pianista Emiliano Salvador, hacen de este fonograma en su totalidad, totalmente disfrutable. Le proponemos este hermoso tema, cargada de emoción.

Que nadie se meta con Rodrigo, de Alejandro Falcón / CD La Quenística de Rodrigo Sosa (Colibrí, 2014)

Este tema figura como el primer latin jazz escrito para la quena. Gracias al virtuosismo) interpretativo y a la audacia de Rodrigo Sosa, este instrumento de origen andino recorre por primera vez entornos sonoros insospechados. Combinando códigos de la música cubana y del jazz universal, con elementos del más puro folklore latinoamericano llega al oyente esta obra cargada de frescura y contemporaneidad. Tal vez se le puede agregar que en este tema coexisten dos imaginarios sonoros diferentes: Argentina de la mano de Rodrigo y Cuba de la mano de Falcón.

Preludio y fuga con tumbao, de Martha Duarte y Sarabanda/ (2005)

Martha Duarte Mustelier y Sarabanda graban el «Preludio y Fuga con tumbao» versionando el “Preludio y Allegro” de Fritz Kreisler (1875-1962). En el arreglo la violinista transporta las voces de la polifonía contrapuntística al jazz afrocubano como un concierto grosso y el montuno a ritmo el cha cha chá con las improvisaciones muestran el dominio técnico-expresivo de los estilos que conjuga con maestría.

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