Toque de Güiros

Por Ana Victoria Casanova Oliva

Notas musicológicas escritas para el álbum Toque de Güiros, perteneciente a la Antología de la Música Afrocubana. Cuyos créditos de producción son los siguientes:

Producción general: María Teresa Linares

Producción y Texto: Ana Victoria Casanova Oliva

Grabador: Raúl Díaz

Edición: Ramón Alom

Fotos: Archivo del CIDMUC

Grabación in situ: CIDMUC

Vinculadas a los cultos sincréticos de antecedentes yoruba, en el complejo ritual de la santería, las festividades religiosas tienen gran importancia dentro de la cultura musical cubana, por ser el medio donde se manifiestan expresiones músico-danzarias de participación colectiva. Precisamente, uno de los conjuntos instrumentales empleados en estas fiestas es el de güiros o abwes. Estos instrumentos existen en Cuba fundamentalmente en las casas templos de las provincias occidentales: Ciudad de La Habana y Matanzas, tanto en zonas rurales como urbanas.

El conjunto instrumental actual de güiros o abwes, aunque está vinculado directamente a la  cultura yoruba –aporte de conglomerados humanos que fueron trasladados a nuestro país a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX procedentes de la costa occidental africana- es el resultado de un proceso de desarrollo condicionado por las necesidades acústicas y expresivas propias del contexto sociocultural cubano.

Las características organológicas de estos instrumentos, en muchos casos, están determinadas por las posibilidades y necesidades concretas del núcleo portador que los generan, lo cual establece la variabilidad del resultado constructivo final y la creación y recreación de nuevas técnicas y materiales de construcción por parte de los practicantes y constructores cubanos.

Tanto la práctica constructiva como las formas de ejecución, así como el repertorio y la interpretación de estos instrumentos han perdurado hasta el presente, debido a la trasmisión por vía oral en la familia y entre grupos poblacionales de la tradición.

Los güiros o abwes son también conocidos en Cuba como chequerés pero los practicantes de la santería –principales portadores de esta tradición-, no emplean habitualmente este último término para designar el instrumento, sino el de güiros.

El conjunto instrumental está integrado por tres güiros que reciben, de mayor a menor, los siguientes nombres: caja, mula o segundo, y salidor un golpe o simplemente uno, que abarcan los registros grave, medio y agudo respectivamente.

El güiro o abwe es un instrumento idiófono compuesto por un recipiente hueco, construido con el fruto del güiro amargo (Lagenaria siceraria Standley) ya seco y vaciado, forrado con un tejido en forma de red, confeccionado con hilo, pita o cáñamo fino. Este tejido se realiza sobre el güiro y parte de un cinturón de soga o cáñamo que rodea el cuello del recipiente hasta la base inferior donde se coloca otro cinturón que evita que la malla se ruede o caiga. De esta manera, la red cubre el recipiente con excepción de sus dos extremos. En este tejido se ensartan semillas y/o cuentas que funcionan como exopercutientes en las paredes del vaso.

En el fondo exterior del recipiente se pega un pedazo de piel o lona, para evitar que el instrumento se rompa durante la ejecución. Se adorna con cintas de colores amarradas del cuello en el diámetro medio y en la soga o cinturón inferior de la red.

El sonido de este instrumento se obtiene al ser sacudido el güiro con ambas manos y/o percutido con la palma ahuecada de una u otra mano por el fondo del recipiente, lo que provoca en ambos casos el golpe de los percutientes contra la superficie del vaso. El ejecutante sostiene el güiro al introducir el dedo pulgar por una pequeña asa de soga que se añade en la abertura del vaso, situada en la parte superior, o simplemente lo sujeta por el cuello.

La ejecución de los güiros o abwes no requiere de ejecutantes “iniciados” o “consagrados” ya que estos instrumentos no presentan fundamento ritual religioso, aunque, en su construcción, se realiza el lavado con determinadas hierbas y agua bendita “para bautizarlos”, y se efectúan sacrificios de animales, entre otras cosas, dándoles de esta forma “potencia al güiro para sonar”.

En este conjunto el abwe mayor o caja, cumple la función improvisatoria con un contenido rítmico altamente figurativo, mientras los dos restantes güiros mantienen, con figuraciones más reiterativas y estables, la base rítmica para el carácter de la ejecución del instrumento más grave.

Completa el conjunto instrumental el uso de membráfonos representados por una o más tumbadoras – generalmente dos, aunque como excepción se ha destacado el uso del tres-. Las improvisaciones se realizan solamente en la de registro más grave, donde se emplean los más diversos toques y combinaciones para la obtención de distintas alturas y timbres que se entremezclan durante la ejecución.

Se utilizan además, uno, dos o tres idiófonos de metal, principalmente la hoja de una azada (conocida como guataca) o el cencerro, los cuales se percuten con una varilla de hierro. Estos instrumentos llevan la guía metro-rítmica general, en este caso, por ser los de registro más agudo y presentar características tímbricas que los hacen sobresalir del resto del conjunto instrumental.

El repertorio de los güiros o abwes comprende los toques dedicados al acompañamiento del canto y del baile para cada deidad del panteón yoruba correspondiente al culto sincrético de la santería. Este ciclo de toques y cantos se denomina oru lucumí y presenta un orden preestablecido por las reglas rituales se comienza por Eleggua y los orishas guerreros, después el resto de las deidades y concluye con el orisha con el que se inició el toque. En algunos casos, como en el Oru a Changó, se cierra con el santo al cual se le dedica el oru.

Los cantos invocatorios presentan la estructura solo-coro, donde este último –integrado por los participantes en el evento festivo- repite el todo o las partes expuestas por el solista, conocido como akpwon o gallo. En estos cantos se conserva el uso ritual de la lengua y por tanto la tradición literaria oral de antecedente yoruba.

Los cantos y toques del presente disco fueron grabados in situ y son exponentes representativos del quehacer musical de algunas de las agrupaciones portadoras de esta tradición, localizadas en las provincias Ciudad de La Habana, La Habana y Matanzas, las cuales cubren las necesidades religioso-festivas de una parte del área occidental de Cuba y se trasladan también a otras regiones de nuestro país.

Los integrantes de estas agrupaciones son en su mayoría practicantes consagrados a la santería y/o a otros grupos sincréticos populares, vinculados a centros religiosos de regla ocha o casas templos que existen en cada una de las provincias ya citadas.

La Agrupación de Güiros San Cristóbal de Regla fue fundada en 1955 por su director René Robaina Seneca, a partir de un grupo de tocadores que se reunían para acompañar el baile y el canto en las fiestas de santería en la localidad de Regla, en Ciudad de La Habana.

El conjunto instrumental de esta agrupación consta de tres güiros, dos tumbadoras y una guataca. Como una característica peculiar en sus interpretaciones encontramos que se han incorporado al acompañamiento del canto la imitación de los toques del conjunto instrumental de batá, al ejecutarlos en los güiros y fundamentalmente en las tumbadoras.

La muestra musical seleccionada fue grabada en 1983 y en ella participaron los siguientes tocadores y cantantes:

                                        

José Gil DelgadoCantante solista
Francisco Rodríguez MorenoCantante solista
René Robaina SenecaCantante y director
Francisco Balaez        Percusionista
Ernesto SedanoPercusionista
Andrés Balaez  Percusionista
Joaquín BalaezPercusionista
Francisco QuesadaPercusionista
Roberto William   Percusionista
Vladimir O´Farrill Percusionista
Cándido DamiánPercusionista

La agrupacion Agore fue fundada en 1936 por su director Pablo Padilla Vijil, con practicantes portadores del Municipio Nueva Paz en la provincia La Habana. El conjunto instrumental que presenta es similar al de la agrupación anterior, pero sustituye la guataca por un cencerro. La grabación fue realizada en 1986 por los siguientes intérpretes:

Alejandrina Rosell  Cantante solista
Mario O´FarrillCoro
Eduardo PadillaPercusionista
Pablo Padilla SuárezPercusionista
Angel Torapa Percusionista
Felipe TorresPercusionista
José L. Amado Herrera Percusionista
Víctor PueyPercusionista
Ramón PadillaPercusionista

 El disco incluye también dos agrupaciones matanceras de güiros, grabadas en 1984. Una pertenece al cabildo Niloniyé o Los Hijos de Atocha y fue fundada en la ciudad de Matanzas en 1922, encabezada por el santero Eugenio Lamar (Cucho). Está integrada por cantantes e instrumentistas que se encuentran vinculados a este cabildo y presenta el siguiente conjunto instrumental: tres güiros, dos tumbadoras y una guataca.

La agrupación El niño de Atocha, de la localidad de Limonar, fue fundada y dirigida desde entonces por Benito Aldama. El conjunto instrumental que presenta difiere de los empleados por el resto de los grupos que aparecen en este disco e incluye una tumbadora y dos guatacas, además de los tres güiros o abwes.

Integran esta agrupación:

                                              

Benito AldamaCantante solista y director
Marta VayúnCoro
Rafael García GarcíaPercusionista
Juan Baró Baró Percusionista
Férix Aballí DomínguezPercusionista
Raúl VentosaPercusionista
Claudia RendónPercusionista
Pedro GamurePercusionista
Dagoberto Neninger DíazPercusionista
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