Musicología en la Universidad de las Artes (1982-2019). En homenaje al Maestro Argeliers León.*

Por Dra. María de los Ángeles Córdova. Musicóloga

*Ponencia leída en el I Taller Internacional Música: Arte y Ciencia (2019)

La musicología cubana tiene un largo antecedente en la reflexión sobre la música en Cuba,[1] entendida como enseñanza, crítica, descripción, análisis y definición de nuestra nacionalidad. Según nos explica Zoila Lapique en su obra Cuba Colonial. Música compositores e intérpretes 1570-1902 (2007)[2], las primeras noticias sobre enseñanza de la música aparecen en La Habana en 1579, claro que relacionada con el mejor desempeño de la liturgia católica, que desde ya comenzaba a requerir de músicos de más sólida formación profesional.

Pero la primera crítica a la presencia y música de los esclavos africanos, es también muy temprana pues a partir de 1565, aparece la primera queja de los pleitos entre negros “horros” [libertos] y españoles quienes se quejan en el año 1565 que [los negros horros] “….se juntan escandalosamente llamándose, Reyes y Reinas, formando juntas y banquetes de los que nacían escándalos” y aclara la cita que en las “postrimerías del primer cuarto del siglo [XVI] “…los negros horros y cavtivos (sic.) se dirigen a la corona para exponer los abusos que comente la gente blanca, que obligaba a morenas casadas y doncellas a participa en bailes que las degradaban.” (Lapique:ob.cit.:26)[3]

En el año 1680 orden del rey de España Carlos II, se celebró el primer sínodo diocesano por el Obispo Juan García de Palacios en Santiago de Cuba en el año 1684. En su Constitución VI y VII aparecen críticas y prohibiciones a la música y bailes de los negros por considerarlos torpes, deshonestos e indecentes. Según aclara Lapique, las disposiciones de este sínodo, estaba todavía vigentes en 1842. (Lapique: ob.cit.:26-29)

Con las observaciones anteriores, interesa a la autora destacar que fueron dos los temas fundamentales con los que nace la reflexión sobre la música en nuestro país: la música de la Iglesia Católica y la represión social y racial hacia los negros. Dos detalles que no podemos dejar pasar por alto, pues regresarán más de una vez al ámbito de la historia sobre la música cubana, y todo cuánto se ha reflexionado sobre la misma.

A partir del año 1790, con el surgimiento de la publicación periódica titulada Papel Periódico de la Havana las descripciones sobre la música, especialmente habanera, se harán sistemáticas y permiten conocer mucho este “hacer”. Tanto describen conciertos privados como públicos, especialmente la música teatral (óperas y zarzuelas) y bailes. En el año 1799, el Gobernador de la Isla Conde de Santa Clara, publica un bando de buen gobierno relacionado con los funerales de las comunidades de negros en La Habana, con prohibiciones y penalidades muy concretas sobre fiestas, bailes, cantos y llantos. (Lapique: ob.cit.:70). Otra publicación que se dedicará lo mismo al elogio como a las críticas de los bailes entre las familias más acomodadas y a críticas algo más ásperas sobre los bailes de las comunidades pobres sería el Regañon de la Havana, a partir del año 1800. Otras publicaciones como Diario Liberal y de Variedades de la Habana, en la segunda década del siglo XIX, así como el Aviso de La Havana, publican tanto artículos de crítica moralista como de defensa del baile.

Si bien, como estamos comentando, la obra de Zoila Lapique (1979 y 2007)[4] contiene información fundamental para conocer muchas aristas de la música en Cuba (especialmente en La Habana) durante el siglo XIX, obras escritas por autores decimonónicos contienen importante información sobre la vida cultural y la música, de los cuales podemos citar, entre muchos otros: Visita Eclesiástica de Pedro Jesús Morell de Santa Cruz, Viaje a La Habana de la Condesa de Merlín, La Habana Artística de Serafín Ramírez, los Artículos Costumbristas de Anselmo Suárez y Romero, Las Artes en Santiago de Cuba de Laureano Fuentes Matons, la novela Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, Crónica de las Fiestas de La Candelaria de José Curbelo Ayala (dedicada a las celebradas en Matanzas por los hijos y oriundos de las Islas Canarias), Crónicas de Santiago de Cuba de Emilio Bacardí y Moreu. De una u otra forma, cada una de estas obras contiene información valiosa que demuestra la atención que recibiera la música en los diferentes ámbitos de la sociedad cubana. Constituye un valioso patrimonio que antecede a las reflexiones sobre la música que aportarán muchos estudiosos del siglo posterior.

En el siglo XX, conjuntamente con la publicación de periódicos y revistas que prestaron detenido interés a la música, igualmente, tenemos un importante grupo de escritores, que dedicaron una atención más directa a la música. El primero que debemos mencionar es Eduardo Sánchez de Fuentes con su obra Folklorismo. Artículos, notas y críticas musicales editada el año 1928, que contiene una visión bastante apegada a los gustos de las élites sociales cubanas, y de la cual se evidencia el racismo que las caracterizaba. Igualmente enemigo de los compositores vanguardistas de la época, Roldán y Caturla, cuya estética nunca comprendió ni aceptó.

De Amadeo Roldán[5], desde una óptica completamente opuesta a Sánchez de Fuentes, queda no solamente su aporte en la obra musical sino también la serie de editoriales publicados en los programas de la Orquesta Filarmónica del año 1933 y 1934 así como sus conferencias. Igualmente, de Alejandro García Caturla,[6] también vinculado a las estéticas más avanzadas de la época, debemos aún estudiar su obra pedagógica y su aporte teórico en artículos sobre música publicados en periódicos como El Remediano, El Faro y La Tribuna, Los Minoristas y Atalaya (fundados este último en colaboración con su hermano Othón), y en la Revista Musicalia.

Del Grupo de Renovación Musical,[7] tenemos una importante fuente de información y conocimientos en los escritos de José Ardévol,[8] Harold Gramatges,[9] Edgardo Martín[10], Julián Orbón,[11] Hilario  González,[12] y, muy especialmente en la amplia y reconocida obra pedagógica y musicológica del Maestro Argeliers León,[13] creador del departamento de Musicología de la actual Universidad de las Artes.

Avanzando el siglo XX, conjuntamente con los compositores anteriormente citados, se destaca la obra de Alejo Carpentier con su conocida obra La música en Cuba de 1946[14] y la encomiable obra pedagógica de María Muñoz de Quevedo. Otros autores destacados en obras investigativas y de divulgación fueron las profesoras María Antonieta Enríquez, Ñola Shaig, Carmen Valdés y María Teresa Linares, con una larga y pionera obra dedicada al estudio de la música campesina en Cuba. Ineludible mencionar a Gaspar Agüero y sus estudios sobre el aporte africano a la música popular cubana y, muy especialmente, su contribución a las investigaciones de Fernando Ortiz.[15] De Gloria Antolitia su Cuba, dos siglos de música (siglos XVI y XVII) (1984); Pablo Hernández Balaguer con su obra dedicada a Esteban Salas y los documentos de la catedral de Santiago de Cuba.[16]

En una generación posterior, tenemos la extensa obra de Leonardo Acosta, en la cual se destaca Música y Descolonización (1982) como gran pionera del tema para América Latina;[17] y la obra reflexiva del compositor Leo Brouwer, entre la que merece citarse especialmente La música, lo cubano y la innovación (1982).

Es así que una buena parte de la intelectualidad cubana, a lo largo del devenir de la nación, contribuyó -y continúa contribuyendo-, a comprender, criticar cuando es necesario y develar aspectos esenciales de la cultura cubana a través de su música. Son estos antecedentes que hemos mencionado de forma muy resumida, los que existen cuando en 1976, se funda el Instituto Superior de Arte y el Departamento de Musicología de la Facultad de Música.

El Maestro Argeliers León: concepción y fundación.

La concepción y fundación del Departamento de Musicología y su carrera respectiva, es uno de los grandes aportes (entre muchos otros) del compositor y musicólogo Argeliers León. Tal como explica Grizel Hernández et alt. (2001)[18]

Si bien la orientación teórica del diseño curricular de la carrera fue proyectada por Argeliers, su periodo de estudios con importantes maestros en el Conservatorio Municipal y su labor con María Muñoz de Quevedo y Fernando Ortiz constituye canon para la concepción de la musicología construida por el estudioso. La actividad de dichos maestros estaba avalada por un avanzado pensamiento y ejercicio docente, que le muestran otras pautas para su obra. Ambos le revelan otros modos de comprender y aplicar la teoría de la música, la pedagogía y la historiografía, disciplinas que ya eran ejercidas por Argeliers desde su vínculo como estudiante y como maestro del conservatorio.

Necesario destacar que la influencia del sabio Fernando Ortiz,[19] se hizo evidente desde el primer plan de estudios creado por Argeliers y desde sus exigencias y estilo de disciplina científica que enseñó desde el comienzo a sus estudiantes. Se hizo también evidente en su maestría pedagógica, que entre bromas y observaciones amables -aunque también críticas cuando se requería- crearon el fundamento de lo que es hoy la musicología cubana.

Ha sido interés de la autora durante su responsabilidad al frente del Departamento de Musicología, la tarea de visibilizar la obra del Maestro Argeliers León, a través de la gran producción de conocimiento que se ha logrado en la realización de las doscientas veintidós tesis de sus estudiantes, en opción al grado de licenciatura en Musicología.[20] Afirmamos, sin temor a equivocarnos, que este patrimonio es herencia del talento pedagógico y de la altura científica de su creador, el Maestro Argeliers. Un rápido análisis, como el que nos proponemos hacer a continuación, será demostrativo.

Desde la primera graduación, en el año 1981, hasta el pasado curso 2017-2018, se han defendido 68 temas diferentes en las doscientas veintidós tesis. Pero de éstas, los temas más investigados, en orden jerárquico son los siguientes:

El primer lugar lo ocupa el “Estudio de personalidades”, realizadas entre los años 1987 y 2018, con estudios acerca de cuarenta y una personalidades de la música cubana investigadas, tanto del siglo XIX como del XX. Constituye un fondo valiosísimo pues, justamente, el ejemplo de disciplina científica que nos dejara el Maestro Argeliers da la garantía acerca de la calidad de las investigaciones realizadas. Quedaron allí plasmadas figuras de la música de concierto, de cámara, de la nueva trova, del jazz cubano, del teatro lírico, de la música bailable y de los más importantes pedagogos de las disciplinas históricas y teóricas de la música.

El segundo lugar lo ocupan los temas sobre la música afrocubana con diez y ocho tesis defendidas entre los años 1982 al 2015. Demuestra la continuidad del tema, su importancia y se abordan las más disímiles expresiones de dicha música.

El tercer lugar lo ocupa el tema de la música popular cubana con diez y seis tesis defendidas entre los años 1985 al 2017. Aquí se han estudiado temas como el tumbao de la música cubana, las charangas, el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, la música bailable, la música popular electrónica, géneros como el son y el reggaetón, el arreglista de la música popular bailable y los cuartetos vocales.

El cuarto lugar lo ocupa el tema de las investigaciones sobre la Enseñanza de la Música con trece tesis defendidas entre los años 1985 al 2016; interesándose el estudiantado en problemáticas como el aprendizaje de la música cubana, la disciplina Análisis, la interpretación, el aprendizaje de la música en las primeras edades, el aprendizaje del solfeo en el nivel elemental y el adiestramiento auditivo.

Finaliza este grupo de temas más recurrentes con investigaciones sobre la canción cubana, con ocho tesis defendidas entre 1984 y 1997 así como investigaciones sobre la industria del disco en Cuba, con 5 tesis entre los años 1982 al 2017.

Y, como decíamos anteriormente, esta persistencia en los mencionados temas de investigación, es herencia del Maestro Argeliers, pues estuvieron siempre entre sus más próximos intereses y preocupaciones.

Los temas menos frecuentes también son llamativos, pues no por su menor cuantía, dejan de ser de gran interés. Entre estos, en orden decreciente, tenemos: cuatro estudios sobre las orquestas sinfónicas en Cuba (entre 1987 y 2017); cuatro estudios sobre la música de la Iglesia Católica (entre 1997-2017) y cuatro estudios sobre los procesos de síntesis en la música cubana (entre 2012-2010); y tres sobre música campesina (entre 1987-2017).

Entre los que paulatinamente fueron abandonados, mencionamos los estudios sobre las aptitudes para la música (el último realizado en 1991); uno de tanta importancia actualmente como los estudios sobre la formación estética de la niñez y la juventud (el último realizado en 1987); y la música en la televisión (el último realizado en 1998).

Conclusiones

En la actualidad el Departamento de Musicología se ha planteado dos tareas estratégicas.

Se dirige actualmente a la aprobación del nuevo programa del perfil de carrera en el denominado Plan E; ha estructurado un nuevo programa de la disciplina Música Cubana, sometido a prueba durante los cuatro cursos precedentes, que tiene como fundamento teórico de partida los aportes de Fernando Ortiz y del Maestro Argeliers León.,

En segundo lugar, se ha creado el Grupo de Estudios de la Música Cubana como proyecto de investigación que parte de las problemáticas más generales de la música y músicos cubanos actualmente, tales como los de orden histórico (necesidad de continuar profundizando en los estudios sobre la música cubana); de orden pedagógico (perfeccionamiento de la enseñanza); problemas relacionados con la actualización teórica desde el pensamiento crítico de avanzada; problemas relativos a los avances científicos y tecnológicos relacionados con la música; y, finalmente, problemas relacionados con el rol de la música y los músicos en el mundo actual. El proyecto también se propone entre sus objetivos la visibilización del fondo patrimonial del Departamento de Musicología, así como la creación de una plataforma de información que permita a los estudiosos el acceso a todo lo publicado en el país, ya sea en publicaciones periódicas, libros de las diversas editoriales cubanas, tesis de licenciatura, maestrías y doctorados, tanto de nuestra universidad como de las restantes del país que aborden temas afines. El Grupo de Estudios de la Música Cubana tiene como meta-objetivo, tributar en primera instancia a la formación de nuestro estudiantado, pero ser de utilidad para al estudiantado cubano en general así como a los visitantes y becados extranjeros interesados en la música cubana.

A través de estos proyectos, con nuestro modesto esfuerzo, los docentes del Departamento de Musicología nos proponemos hacer el necesario homenaje y dar continuidad al ejemplo de los dos grandes Maestros que nos antecedieron: Fernando Ortiz y Argeliers León.


Notas

[1] Recalcamos el criterio de “reflexión” porque es el interés de la ponencia. Muchas publicaciones que se dedicaron a promover conciertos, ventas, y otros aspectos de la música no serán objeto de atención por razones obvias.

[2]  La Habana, Publicaciones de la Oficina del historiador de la Ciudad, Ediciones Boloña. (p. 23)

[3]  Zoila Lapique, ob.cit. p. 26 (Citando a Rine Leal Selva oscura. La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1975, p. 72-73.)

[4] Lapique Becali, Zoila Música colonial cubana en las publicaciones periódicas (1812.1902) La Habana, Letras Cubanas, 1979 y Cuba colonial, Música, compositores e intérpretes, 1570-1902, (ob.cit.).

[5]  Sobre Amadeo Roldán, consultar:   Zoila Gómez Amadeo Roldán La Habana, Arte y Literatura, 1977

[6] Sobre Alejandro García Caturla consultar: María Antonieta Enríquez Alejandro García Caturla La Habana, Ediciones Museo de la Música 2006.

[7] Al respecto consultar: Grupo de Renovación Musical Compilación de Radamés Giro y Presentación de Harold Gramatges. La Habana, Ediciones Museo de la Música, 2009. De José Luis Fanjul, Concurrencias sonoras, emociones disonantes. Grupo de Renovación Musical. Tesis en opción al grado de Licenciado en Musicología. La Habana, Universidad de las Artes. 2012 (Fondos Patrimoniales de la Universidad de las Artes).

[8] Entre sus muchos escritos debemos mencionar Música y Revolución La Habana, Ediciones Unión, 1966 e Introducción a Cuba La música La Habana, Instituto del Libro 1969

[9] Harold Gramatges Presencia de la Revolución en la Música Cubana La Habana, Letras Cubanas, 1983

[10] De Edgardo Martín, Panorama histórico de la música en Cuba La Habana, Universidad de La Habana, 1971. También recomendamos Ricardo R. Guridi Edgardo Martín: vida y pensamiento musical La Habana, Ediciones Museo de la Música 2012.

[11] Al respecto Cfr: Julián Orbón En la Esencia de los Estilos y otoros ensayos, España, Editorial Colibrí, 2000.

[12] De Hilario González recomendamos especialmente “Algunas tesis sobre las raíces de nuestra música sinfónica” Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana No. 3, septiembre-diciembre de 1976

[13] Como estudios sobre su obra recomendamos de Grizel Hernández Baguer Historias para una historia, La Habana. Ediciones Museo de la Música, 2012 y “Argeliers León: promotor y difusor de la cultura cubana”, La Habana, Cuadernos CIDMUC, 2013.

[14]  De Alejo Carpentier resulta ineludible la consulta de la obra La música en Cuba. Temas de la lira y del bongó. Prólogo de Graciela Pogolotti y Selección de Radamés Giro. La Habana, Ediciones Museo de la Música, 2012.

[15] Ver las transcripciones que hiciera de la música ritual africana en la obra de Fernando Ortiz El baile y el teatro de los negros en el folklore de Cuba.

[16] Cfr: Pablo Hernández Balaguer Los villancicos, cantadas y pastorelas de Esteban Salas; La Habana, Letras Cubanas 1986 y El más antiguo documento de la música cubana y otros ensayos, La Habana, Letras Cubanas, 1986.

[17] Música y Descolonización de Leonardo Acosta, resultó una obra bastante anticipada a lo que, en la segunda mitad del siglo XX, y a partir de un reconocido grupo de autores latinoamericanos daría origen a la denominada Teoría de la De(s)colonización.

[18] Grizel Hernández, María del Rosario Hernández, Iliana García y Dinorah Valdés De la teoría al ejercicio de la musicología en el ISA. Ponencia presentada por las autoras en la Conferencia Científica del Instituto Superior de Arte, La Habana, 2011.

[19] Sobre el estudio de los aportes del sabio Fernando Ortiz a la musicología cubana recomendamos María de los A. Córdova de la Paz Fernando Ortiz y la música cubana versión para estudiantes de la Facultad de Música, La Habana, Fondos Patrimoniales de la Universidad de las Artes (Biblioteca ISA). (Inédito)

[20] La divulgación de este fondo patrimonial, resulta aún hoy, en extremo compleja, debido a las dificultades tanto para publicar como para divulgarlas a través de las redes científico-técnicas de las universidades por la problemática de los derechos de autor. 

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