La Anécdota Musical….No es tan feo como dice

Por Gaspar Marrero. Investigador Musical

Indudablemente, Pacho Alonso fue el cantante cubano de los años 1960. Quien revise las revistas y periódicos de entonces, encontrará frecuentes referencias a Pacho. Continuador de los soneros de antaño, el querido intérprete santiaguero hacía gala de una eficaz ductilidad: cantaba boleros y guarachas con total apego al patrón estilístico de cada género. Con él sucedió como con el Benny y otros vocalistas de aquel tiempo: sus admiradores se dividían entre quienes preferían a Pacho en el bolero y los que disfrutaban sus interpretaciones más movidas.

En medio de su época de esplendor, luego de que su vínculo musical con el compositor Enrique Bonne constituyera una fórmula explosiva -cito a Pacho- la revista Cuba Internacional publicó una entrevista con el artista. En ese diálogo, él mismo contó esta anécdota:

Acababa de estrenar aquello de Que me digan feo, de su gran amigo Bonne, el autor de todos los éxitos de Pacho en esa época. Una tarde, cruzaba la calle 23, la famosa Rampa habanera, rumbo al edificio de la CMQ. En eso estaba cuando un chofer de la ruta 22 lo reconoció y le gritó:

-¡Feo… feo… feo!

Al escuchar esa exclamación, con la que comienza y termina la guaracha de marras, Pacho Alonso sonrió:

-¡Ya! ¡El número pegó! -se dijo muy complacido.

Pero, cuando llegó finalmente a la otra acera, el cantante se cruzó con una respetable señora que venía en sentido contrario. Al pasar junto a él, la simpática dama lanzó su parecer:

-¡Ay, pero… si este nombre no es tan feo como dice!

Que me digan feo, aquel bailable de Enrique Bonne, tuvo tanta aceptación que otros intérpretes lo grabaron. Recuerdo a la recién fundada Orquesta Estrellas Cubanas, a Carlos Díaz, quien sobresalía sobre todo como bolerista, y Pío Leiva El Montunero de Cuba. En cuanto a Pacho Alonso, ese título encabezó su segundo disco de larga duración, editado por Discuba, filial en la Isla de la RCA Victor. Otras composiciones de Bonne que el inolvidable intérprete convirtió en éxitos nacionales fueron Yo no quiero piedras en mi camino, Se tambalea -compuesta por el autor en medio de uno de los frecuentes temblores de tierra en Santiago de Cuba-, Del hoyo no escaparás, El que haya pecado, que tenga cuidado y A cualquiera se le muere un tío.

Fue protagonista de la etapa de nuevos ritmos que comenzó por los años 1960: el pilón, el simalé -cuyo peculiar nombre surgió de una vivencia personal- y el upa upa. En lo personal, lo recuerdo, además, con aquellas frases tan suyas: Dale carácter, Sin miseria o El hijo de Luisa.

Algunos videos en las redes sociales nos lo devuelven en su plenitud. Excelente oportunidad, pues, para el reencuentro con Pacho, ¡sin miseria!

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