¡Teté Linares cumple 100 años!

Por Ana V. Casanova. Musicóloga

María Teresa Linares

¡Teté Linares cumple 100 años!… este 14 de agosto, y es imposible pasar por alto el aniversario. María Teresa “Teté” Linares Savio, inicia su trayectoria en 1938 como integrante de la Sociedad Coral de La Habana, fundada y dirigida por la pianista y directora de coro María Muñoz de Quevedo. Pocos años después matricula en el Conservatorio Municipal –hoy Amadeo Roldán–, y concluye la carrera de Estudios Cubanos en la Universidad de La Habana. A partir de este momento, se vincula a la enseñanza y las investigaciones de las tonadas y los diferentes estilos del punto guajiro o punto campesino; la influencia de la cultura hispana en el país y de nuestra música en España.

Desde los primeros años de la década de 1960 realiza investigaciones en el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba. A partir de 1974 integra el equipo de productores de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), y concibe numerosos discos de larga duración dirigidos al rescate, la preservación y promoción de la música cubana.

Muchos de estos LD recuperan una parte significativa de la historia musical de la nación, pues se conciben con las cintas de grabaciones atesoradas en los archivos de aquella entidad. Otros son grabados in situ durante los festivales de la trova, la rumba, y canciones y danzones en diferentes provincias del país. No obstante, la totalidad de los proyectos abarcan las más diversas expresiones e intérpretes de la música cubana en su decurso histórico; así encontramos discos dedicados a el dúo Los compadres, Carlos Embale, Barbarito Diez con los temas de Graciano Gómez, Celina González, y las compilaciones de archivo que nutrieron la Gran Serie Benny Moré (Vol. I-X).

El testimonio de Linares que citamos a continuación, ilustra una de las aristas que los criterios de esta musicóloga han tenido para la cultura nacional desde su posición de productora discográfica:

 “Desde que entré [en la EGREM] tuve la gran oportunidad de hacerles discos a importantísimos exponentes de la música cubana que estaban a punto de fallecer, así como a otros que ya habían fallecido. Me tocó la dicha de preparar el último de María Teresa Vera, a quien acompañé hasta el final de su vida. Yo la había escuchado interpretar canciones extraordinarias que no se conocían, y le solicité hacer un álbum donde no estuvieran Veinte años, Santa Cecilia ni Longina” [las obras más conocidas en su interpretación, sino las canciones a dos voces,] cada una con un texto diferente”.[1]

El interés por atesorar y promocionar este tipo de canción, cultivada a finales del siglo XIX e inicios del XX por los exponentes de la trova tradicional, evidencia la perspectiva que primó en los proyectos discográficos asumidos durante el trabajo en la EGREM. En esta línea de plasmación y recuperación del patrimonio musical, comprendiendo las más antiguas manifestaciones de la música nacional y a sus correspondientes intérpretes, también se destacan las grabaciones in situ del folclore hispano-cubano y el afrocubano. Ejemplo de este último es la producción general de la Antología de la música afrocubana (Volúmenes I-X) iniciada con el disco “Viejos cantos afrocubanos” (Vol. I) donde se incluyen muestras provenientes de los fondos personales de Teté y su esposo, Argeliers León (musicólogo, compositor y maestro de varias generaciones de musicólogos cubanos),[2] obtenidas por ambos en diferentes lugares del país y fechas.

La serie mencionada también contiene las notas escritas por Linares en algunos de los primeros discos volúmenes I, II, y el V este último en coautoría con Marta Esquenazi–. Sin embargo, es oportuno aclarar que la Antología…, con la producción general de Teté desde la EGREM, no es continuada por esta última entidad sino con el trabajo, los proyectos investigativos y los escritos musicológicos de los especialistas del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC). Los discos que prosiguen desde el vol. IV son realizados a partir de las grabaciones in situ y las pesquisas de campo efectuadas por los –en aquella época– jóvenes musicólogos del CIDMUC a lo largo y ancho de la isla. Estas grabaciones se mantienen atesoradas en los fondos de esta institución al día de hoy.[3]

Con posterioridad a sus labores como productora, Teté asume la dirección del Museo Nacional de la Música hasta 1997. De manera paralela a las actividades antes mencionadas, también posee una extensa carrera en la enseñanza, impartiendo seminarios sobre el folclor cubano, y las clases de pedagogía, apreciación e historia de la música en los conservatorios Municipal de La Habana –después denominado Amadeo Roldán– y Alejandro García Caturla, y en la Escuela de Instructores de Arte. Además, en la compleja tarea de las investigaciones de campo, transmite algunas de sus experiencias a los nuevos especialistas, como son los casos de Martha Esquenazi, y las musicólogas María Elena Vinueza y Carmen María Sáenz, estas dos últimas durante los primeros trabajos de campo realizados en el país por el Departamento de Investigaciones Fundamentales del CIDMUC.

Teté ha colaborado en emblemáticas revistas nacionales como Nuestro tiempo, Pro Arte Musical, el Boletín de Música de la Casa de las Américas, y Catauro. Revista Cubana de Antropología de la Fundación Fernando Ortiz. Entre los artículos y libros de su autoría resaltan los dedicados al estudio del cancionero campesino cubano, de las décimas, la música y los instrumentos del punto guajiro; la modalidad sonera conocida como sucu-sucu, originaria de la Isla de la Juventud; así como de las más diversas interacciones entre las músicas cubana e hispana, como ya ha sido mencionado.

Dejan ver la variedad de temas abordados en sus investigaciones, títulos como “La materia prima de la creación musical”, ensayo integrante de la antología América Latina en su música (Siglo XXI Editores, México, 1977); “La música en la décima improvisada”, colaboración recogida en La poesía popular de Antonio Hems Porras, (Diputación de Córdoba, 1998); “El archivo de música de la iglesia habanera de La Merced. Estudio y catálogo”, editado en la revista Clave y “La guaracha cubana, imagen del humor criollo” del Catauro…, estas dos últimas del año 1999. En su producción teórica sobresalen los libros La música y el pueblo (Editorial Pueblo y Educación, 1974), La música entre Cuba y España (en coautoría con Faustino Núñez, Fundación Autor, Madrid, 1998) y El punto cubano (Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1999).


NOTAS

[1] Testimonio citado por Estrada. Estrada Betancourt, José Luis. “Empresa de Grabación y Ediciones Musicales (EGREM): la canción de Cuba”, Juventud rebelde, 19 de mayo de 2009. http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2009-05-17/empresa-de-grabaciones-y-ediciones-musicales-egrem-la-cancion-de-cuba [Consultado: 26/05/2010].

[2] Argeliers León (La Habana, 7 de mayo de 1918-22 de febrero de 1991), musicólogo, compositor y pedagogo; discípulo de composición de José Ardévol y Nadia Boulanger en París; y de etnología y folclore en la Universidad de La Habana, de María Muñoz de Quevedo y Fernando Ortiz. León integra el Grupo de Renovación Musical (1942-1948). Funda con posterioridad la cátedra de musicología de la Facultad de música del Instituto Superior de Arte (hoy Universidad de las Artes) en 1977, junto al profesor Dr. Olavo Alén.

[3] El CIDMUC fue fundado el 26 de diciembre de 1978, con la concepción estructural y la dirección del Prof. Dr. Olavo Alén Rodríguez (La Habana, 1947), Maestro formador de varias generaciones de musicólogos en el Instituto Superior de Arte (hoy Universidad de las Artes). Algunos de estos graduados son los que integran el equipo de investigadores del mencionado centro y realizan la continuidad de la Antología de la música afrocubana. A partir del volumen IV y hasta el X las grabaciones musicales, la redacción de los textos y la concepción de los proyectos discográficos, aunque algunos tienen números anteriores al Vol. VII por cuestiones de producción, toman como referencia el Vol. VII de la serie: “La música de la tumba francesa”, realizado por Olavo Alén. Este último disco constituye el modelo sobre el que se conciben el Vol. IV “Música Arará”, de María Elena Vinueza; Vol. VI “Fiesta de bembé”, de Carmen María Sáenz; Vol. VIII “Toque de Güiros”, de la autora de estas líneas; Vol. IX “Congos”, de María Elena Vinueza y el Vol. X “Abakuá”, de Lino Neira.

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