Mozart y Mambo: un diálogo cultural con músicas de todos los tiempos

Por Janet Rodríguez Pino. Musicóloga y percusionista

Fotos: Monika Ritterhaus

Portada del CD Mozart y Mambo. En la portada Sarah Willis, enero 2020.

En los umbrales del presente año, La Habana se llenó de regocijo, bailes, mambos y montunos. El júbilo se debía a la presencia en nuestra Isla de la maestra del corno francés, miembro de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Sarah Willis, quien llegó en esta oportunidad para grabar un álbum junto a la Orquesta del Lyceum de La Habana, bajo la dirección del titular José Antonio Méndez Padrón.

Mozart y Mambo es el nombre del fonograma, cuya realización es una muestra tangible del valor otorgado por la maestra británica Sarah Willis a la cultura cubana. Producido por el sello Alpha Classics durante la primera semana de enero de este año, el CD no ha hecho sino impresionar al público y a la crítica especializada, desde su salida oficial el 10 de julio de 2020.

El álbum encabezó las listas de productos discográficos más vendidos en las tiendas virtuales de Amazon y Apple Music, y se convirtió en album of the week en la emisora radial británica Scala Radio. Asimismo le han sido dedicadas múltiples reseñas y comentarios en medios de prensa internacionales como Classic FM[, Beckmesser’s Quill, Miami Clásica, The Economist, The Observer y The Times. Pero más allá de las estadísticas y opiniones laudatorias acerca del fonograma y su recibimiento en el mercado mundial, Mozart y Mambo es acreedor de valores artísticos que lo sitúan en un lugar privilegiado, si de crítica musical se trata.

Para nuestra experiencia auditiva influyen disímiles factores. No cabe duda que el local seleccionado para una grabación determina la calidad del producto discográfico, aunque también resulta de suma importancia el trabajo de postproducción. En este sentido, el espacio arquitectónico idóneo fue el oratorio San Felipe Neri, que funge como sede del Lyceum Mozartiano de La Habana y donde también radica la Orquesta del Lyceum. A su vez, el oratorio se encuentra en el enclave histórico de la Habana Vieja, entorno cultural donde se respira aquel ambiance de lo típico cubano o habanero que, sin duda, queda reflejado en el fonograma.

Sarah Willis y Havana Horns, Oratorio San Felipe Neri, enero 2020

La puesta en marcha de un proyecto de tal magnitud, es solo viable gracias a la gestión y labor conjunta de sus participantes. De ahí que la maestra Sarah Willis se apoyara en un maravilloso staff integrado por los ingenieros de sonido del sello Alpha Classics, por la realizadora audiovisual Magdalena Zieba-Schwind al frente de la unidad de cámaras, y la fotógrafa Monika Ritterhaus. Del trabajo desempeñado por este tenaz equipo, emana el álbum de calidad sonora impecable, el video clip Rondo alla Mambo, y el documental titulado Mozart y Mambo: A Cuban Journey with Sarah Willis, producido por 3B-Produktion y emitido por el canal televisivo teutón Deutsche Welle DW TV.

Sarah Willis y Orquesta del Lyceum de La Habana. Exterior del Oratorio San Felipe Neri, Habana Vieja, enero 2020

Este último, dirigido por Magdalena Zieba-Schwind, recoge cada instante del proceso de grabación. Aparecen entrevistas a los intérpretes, dejando registrados sus criterios sobre la música mozartiana y sus relaciones semióticas con la música cubana, así como sobre la experiencia de grabación, que no es sino un período de crecimiento para todos los involucrados. No cabe duda que en cada sesión se respiraba ese aire de comunidad que propicia un resultado musical por encima de cualquier expectativa.

Mozart y Mambo es también la concreción de la labor pedagógica desarrollada en Cuba por la maestra Willis, quien desde su primera visita en 2017 compartió clases magistrales con estudiantes de corno de todos los niveles de enseñanza y con jóvenes cornistas profesionales que integran la Orquesta del Lyceum de La Habana. Como consecuencia, surgió en 2018 el proyecto Havana Horns, integrado por alumnos y graduados junto a otros cornistas cubanos, consagrados en el ámbito artístico y educativo.

El formato de Havana Horns, invitado al disco en el tema Qué rico el mambo –de la autoría original de Dámaso Pérez Prado con arreglo de Joshua Davis–, resulta muy novedoso e inusual en el ámbito orquestal, cameral y popular en Cuba. Se trata de un conjunto de cornos que destaca por su timbre dual, metálico y sedoso al mismo tiempo, y por abarcar con una sonoridad homogénea, todos los registros de la sección instrumental de viento metal. A su vez, el formato es sustentado por el mismo cuarteto de percusión cubana que funge como base de todos los temas populares del álbum, siendo éste un elemento que otorga coherencia a la producción discográfica.

Sarah Willis y Havana Horns, Oratorio San Felipe Neri, enero 2020

Otro formato novedoso es la Sarahbanda, que interpreta el tema musical compuesto por Egdar Olivero, titulado Sarahnade Mambo. Nacida especialmente para el álbum, la agrupación ofrece la sonoridad de un conjunto contemporáneo de latin jazz, ubicando al corno francés junto al saxofón en una sesión de vientos inusitada. Asimismo, la pieza conecta la melodía mozartiana de Eine Kleine Nachtmusik con un mambo de factura bien elaborada que, a su vez, se vale de las fórmulas soneras arraigadas en nuestra música popular bailable. Sarahnade Mambo y la Sarahbanda, inspirados en el nombre de la maestra, aportan al fonograma un gran poder de convocatoria que siempre invita a bailar.

La Sarahbanda. Oratorio San Felipe Neri, enero 2020

Mozart y Mambo es también una simbiosis, una amalgama de culturas. Si comparamos la escucha del álbum con la experiencia de un viaje, de seguro nos encontraríamos cruzando el océano Atlántico en más de una ocasión y de forma bidireccional. El itinerario europeo queda definido en la amplia sección del disco compuesta por obras substanciales del repertorio mozartiano para corno, que visibilizan la madurez musical de la maestra Sarah Willis como solista y como músico de formatos camerales y orquestales.

Es así que en obras como el Movimiento de Concierto para Corno en Mi bemol Mayor K. 370b y el Concierto para Corno en Mi bemol Mayor K. 447 queda manifiesta la relación entre solista y orquesta que constituye la esencia del género concierto. Como toda interpretación históricamente informada, el trabajo tanto de la solista como del director y la orquesta buscan acercarnos a la sonoridad de una época, de un estilo, de un ambiente geocultural. Por tanto, en esta porción del fonograma nos encontramos, desde un sentido sonoro, en la Europa del siglo XVIII. Pero la preocupación por el origen de la música pasa a un segundo plano, quedando de relieve que la música mozartiana –grabada en La Habana como valor añadido– es arte para todos los tiempos y latitudes.

Precisamente, la música de Mozart ha sido una de las columnas que ha sostenido a la Orquesta del Lyceum desde sus inicios y durante más de una década. Su fundador y titular, José Antonio Méndez Padrón, ha encaminado a la agrupación sinfónica hacia la interpretación de música históricamente informada, contemporánea y popular-tradicional latinoamericana. Además, la Orquesta es anfitriona del Festival Mozart Habana, un evento que, como indica su nombre, privilegia la interpretación de música clásica, sin excluir a otros repertorios del panorama mundial. En suma, el sendero recorrido por la Orquesta del Lyceum halla en el álbum Mozart y Mambo una gran cima conquistada.

Al continuar con nuestro viaje sonoro a través de Mozart y Mambo, descubrimos un cúmulo de obras orquestales que empoderan a las músicas populares de nuestro Caribe insular, lo mismo que a las melodías del Viejo continente. Por ejemplo, Dos Gardenias –tema original de Isolina Carrillo– y El Manisero –compuesto por Moisés Simons–, aparecen magistralmente versionados por Jorge Aragón. En estos temas, Sarah Willis brilla nuevamente como solista, compartiendo este rol junto al trompetista Harold Madrigal, también integrante de la Orquesta del Lyceum. Ambos intérpretes fusionan sutilmente no solos sus timbres, sino sus estilos interpretativos en una sólida mixtura cultural.

Sarah Willis, Harol Madrigal (trompeta), Jorge Aragón (piano), José Antonio Méndez Padrón (director), Orquesta del Lyceum de La Habana. Oratorio San Felipe Neri, enero 2020

Con similar factura, Rondo alla Mambo –compuesto por Joshua Davis y Yuniet Lombida– podría calificarse como el tema que unifica con mayor elocuencia los afluentes culturales europeo y caribeño insular. Construido sobre el tercer movimiento Allegro del Concierto para corno K. 447, el tema logra fusionar el equilibrio formal y la claridad armónica de la música mozartiana con las estructuras y ritmáticas de la música cubana popular bailable. Entre mambos y montunos dispuestos en una forma cíclica y posicionando al corno como solista, el single logra convertir un otrora Rondo de salón en una música para los espacios bailables de cualquier latitud.

Desde una visión patrimonialista, el álbum establece una sólida conexión entre músicas con referentes históricos distintos. Por una parte, las melodías mozartianas permiten evocar un pasado musical canonizado bajo el rubro de “música clásica”, que nada tiene de anquilosado, sino que goza de vida y popularidad en los más grandes escenarios del mundo. Por otra parte, los temas musicales cubanos que conforman el fonograma fueron popularizados durante el siglo XX e integran el imaginario de las generaciones presentes. Pues, ¿quién en la actualidad no se sentiría identificado con la melodía de Dos Gardenias, o bailaría al son de El Manisero?

Asimismo, tanto la versión del Concierto para Corno y orquesta K. 447 de W. A. Mozart, como la del “rico mambo” de Dámaso Pérez Prado manifiestan esa noción de modernidad, mientras que conservan su referente histórico original. Sin dudas, le debemos al álbum Mozart y Mambo un intento fructífero por revitalizar estas músicas antológicas y otorgarles un evidente aire de contemporaneidad.

A su vez, este intercambio propicia un sinnúmero de experiencias artísticas y sociales. En este sentido, las versiones de temas antológicos cubanos contenidas en el álbum, son resultado del arduo trabajo de Joshua Davis, Yuniet Lombida y Jorge Aragón en cuyos arreglos se aprecia un proceso de asimilación-devolución de códigos culturales disímiles, puestos al servicio de lograr una música de calidad. Es así que el trabajo de la orquestación, el uso de fórmulas rítmicas cubanas y su mixtura con las estructuras musicales del genio de Salzburgo, entre otros valores, muestran un resultado compositivo y sonoro exquisito.

Mozart y Mambo guarda un tesoro inherente a toda música construida desde la cultura: el valor de la universalidad. Ya no en un sentido geográfico, según el cual los productos discográficos, gracias a determinadas estrategias comerciales, alcanzan visibilidad a nivel mundial. Sino por el logro de recoger melodías, ritmos y nociones culturales diversas, con el atinado propósito de promover un diálogo artístico intercontinental.

Sarah Willis y Orquesta del Lyceum de La Habana, Oratorio San Felipe Neri, enero 2020

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s