La Anécdota Musical…El hijo del gallego Tenreiro.

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

En el barrio habanero de Belén, en una casa ubicada en la calle de Acosta entre Picota y Curazao, nació uno de los once hijos de Pedro Tenreiro, natural de Galicia, y Juana Gómez, madrileña. Ambos se conocieron en Cuba y decidieron formar una familia, la cual resultó obviamente numerosa. Al pequeño nacido el 30 de enero de 1920 dieron por nombre el de José Antonio.

Pedro, propietario de un bar y de una tintorería en el mismo barrio, era un gallego muy austero. Su máxima aspiración era que José Antonio se hiciera médico. Sin embargo, el gusto del muchacho iba por otros senderos totalmente diferentes: con seis o siete años cantaba todo lo que ponían en la radio, de Collazo, de Barroso, de Quevedo y toda esa gente. Y los imitaba acompañado por una lata o un cajón…

Al percatarse de las posibilidades de su hijo para el canto, el gallego Tenreiro quiso que se dedicara a la música lírica. La primera oportunidad llegó con los concursos para aficionados que organizaba el teatro Nacional, en el Prado de La Habana. El padre debió sentirse orgulloso al recibir a su hijo, ganador de varios premios. Pero Joseíto Tenreiro amaba todo lo popular. Algo debió decirle su padre cuando lo escuchó cantar un bolero en la última vuelta del certamen.

En 1938, poco tiempo después de la aparición del programa, José Antonio Tenreiro prueba su suerte en el programa La Corte Suprema del Arte, de la emisora radial CMQ. Posiblemente, la fecha del 13 de marzo de 1938, que alguna fuente consigna con suma exactitud, indique la de la presentación del joven, ya con dieciocho años, en ese espectáculo radial. Logra el triunfo con el bolero Cuando te acuerdes de mí, de Julio Brito. La última vez que participó compartió el premio máximo con una hermosa adolescente: Rosita Fornés.

En esos años, José Antonio terminaba el bachillerato en el Instituto del Vedado. Se preparaba para estudiar medicina y así complacer al viejo. En cambio, una noticia lo conducirá a alejarse definitivamente de la bata blanca.

Un amigo suyo, el compositor Arturo R. Ojea -autor del famoso Negro de sociedad– le informa: la orquesta Sevilla Biltmore, dirigida por el maestro Osvaldo Estivil, convocaba a los interesados en la plaza de cantante a una audición en el Hotel Nacional. José Antonio decidió presentarse. Al día siguiente, recibió una llamada telefónica proponiéndole trabajar allí. Un contrato como artista exclusivo por diez años y con un buen sueldo.

Dos días después, un joven llamado Joseíto Tenreiro empezó a cantar con la orquesta. Bajo la dirección de Estivil, la Sevilla Biltmore actuaba en el restaurante del hotel casi todo el año durante las comidas. En invierno trabajaban para los huéspedes en el cabaret Parisién. La banda realizó giras promocionales a Panamá y México, donde actuó junto a Pedro Vargas y Toña la Negra.

Finalmente, un hecho tal vez intrascendente marcaría el futuro del joven cantante. El ya famoso Miguelito Valdés le aconseja:

-Óyeme, en esto de la música aquí ya hay demasiados Joseítos. Y, con esas cosas que tú cantas, eso de Tenreiro me suena a gaita. ¿Cuál es tu nombre completo?

Y tras la respuesta del muchacho, Miguelito propuso: “¿Qué te parece llamarte Tito Gómez”?

-Tuve que pedir permiso -recordaba el querido intérprete de Vereda tropical y otros muchos éxitos inmortales- porque yo no era mayor de edad y cuando mi padre dijo: “si no queda más remedio”, el nombre de Tito Gómez se me quedó sembrado para toda la vida…

Tito Gómez / Foto tomada de Internet
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