¡Pare cochero! ¡Aquí está la Aragón!

Por Liliana Casanella Cué. Filóloga e investigadora

La madre de las charangas cubanas cumplió 81 años el pasado 30 de septiembre. Casi un siglo ininterrumpido en la preferencia del bailador cubano no es poca cosa, máxime en un país donde, por tradición, han proliferado las orquestas de excelencia. De hecho, en el siglo XXI, mencionar la cienfueguera orquesta Aragón continúa siendo motivo de alegría, sinónimo de disfrute y garantía de un sonido de altos quilates.

Bajo la égida de Rafael Lay Apezteguía, la agrupación consolidó un sello particular que mucho tiene que ver con el desempeño de sus fundadores, los arreglos de Lay y del virtuoso flautista Richard Egües amén del alto nivel de comunicación logrado por sus integrantes y perpetuado por quienes han ido sustituyendo la nómina inicial, siempre con el criterio de mantener un trabajo de conjunto que no privilegia desempeños individuales.

Orquesta Aragón, década de 1950 / Foto cortesía de la autora, tomada de la multimedia Orquesta Aragón.

El estilo aragonero se caracteriza por varios rasgos particulares localizados no solo en el perfecto empaste de las voces, sino también por un trabajo de vanguardia que partió de la fusión de múltiples especies genéricas con el chachachá en la base, elemento que los convirtiera sin discusión en Los estilistas del chachachá, pues consiguieron enriquecerlo con referentes tan disímiles como el son, el danzón, el bolero, la guaracha, el samba, el charleston, el rock and roll, etc. en mezclas donde no siempre eran distinguibles los géneros involucrados.

También en el bolero introdujeron variantes interpretativas pues, como precisa José Loyola

Rafael Lay retomó la tradición sonera y montó en la Aragón boleros a dos voces —prima y segunda— al estilo de los dúos en el son, pero en ritmo de chachachá. Esta modalidad como visión retrospectiva y a la vez contemporánea, constituyó un neosonorismo que contribuyó a revitalizar aún más la vigencia del bolero […] En plena etapa de brillo del género chachachá y de la fusión danzón-cha, Rafael Lay aportó otra modalidad, al insertar el bolero en un momento de la parte de la improvisación que realiza el piano en la sección del montuno o mambo del danzón. Esta innovación, que da una nueva estructura […] a la macroforma musical del danzón, se plantea al aprovechar las cualidades bolerísticas y el carisma escénico principalmente de José “Pepe” Olmo y Rafael “Felo” Bacallao, ambos estelares cantantes  a cuyas virtudes artísticas se debe gran parte de la fama acumulada por la orquesta Aragón.

José Loyola: En ritmo de bolero; el bolero en la música bailable cubana. Ciudad de La Habana, Unión, pp. 124-125.

Lo anterior cristaliza en un extenso repertorio que ronda las 700 piezas y cuyo rasgo cohesionador es, precisamente el sello arreglístico e interpretativo de criterio cameral, casi siempre marcado por una impronta sonera, aprovechada al máximo para incentivar al bailador, enriquecer las coreografías de los géneros tradicionales y convocar las audiencias de chachachá y danzón junto a las del son y el bolero. Las numerosas versiones realizadas a temas de moda cubanos o foráneos, ya conocidos en el mundo de la canción, funcionaron como una estrategia de permanencia que se apoyó en diferentes tipos de repertorios, bailables o no. Inclusive, no se desdeñó jamás el difícil rol de agrupación acompañante, y son incontables los encuentros con figuras de gran renombre nacional e internacional de los más diversos estilos.

La evolución también se evidenció con la asunción de nuevos ritmos —no siempre con el beneplácito de la crítica. Durante la década de 1960, proliferó la creación de diversas manifestaciones genéricas, como la respuesta a la salida de Cuba del mercado internacional y la irrupción de mucha música foránea. Tal como habían marcado en su trayectoria, la Aragón se incorpora a esta oleada, y aparecen en su catálogo el mozanchá, el chaonda, el guachipupa, como reflejo de un panorama de búsqueda, ecléctico y transicional que, de alguna manera, preparó el camino para lo que sucedería en las décadas finiseculares en el ámbito bailable cubano. Este interés hibridante y de actualidad llega hasta hoy con la incorporación de piezas cercanas al estilo timbero, junto a apropiaciones de rap y reguetón lo cual ha traído como consecuencia que el actual sonido Aragón suscite no pocas polémicas. Lo cierto es que para sus seguidores resulta harto difícil la modificación de los códigos comunicativos ya establecidos por este ensemble durante casi 70 años, más aún cuando se asiste a discursos tradicionales y contemporáneos que difieren notablemente entre sí.

Orquesta Aragón / Foto tomada del sitio oficial de Facebook.

Con el cultivo de las cualidades musicales, bailables e histriónicas de sus miembros, la Aragón logró corporizar el sonido de una escena bailable en diferentes espacios (el bailable popular, los centros nocturnos, los medios masivos de difusión, la discografía) que en la actualidad mantiene un sentido generacional de pertenencia. Entregó a un extenso y heterogéneo público la música que necesitaba en cada momento y cada época a la vez que lo convocó de manera estable gracias a las conexiones que el chachachá, el son, el bolero y los ritmos de moda establecieron con sus realidades corporales, sociales, económicas o sentimentales. Como afirma Rafael Lam:

“La Aragón se convierte en una orquesta de multitudes que logra fundir el salón con la calle […] Fue como una sinfónica popular en miniatura, con una música bien popular, pero con alta elaboración artística”.

Rafael Lam: “La Aragón. De Cienfuegos al mundo”, en Bohemia, 10 de septiembre de 1999, a. 91, n. 19, p. 55.

El sabor de su interpretación suplió con creces el empirismo de varios de sus integrantes primigenios en tanto la genialidad de Lay y Egües encauzó las potencialidades de cada instrumento en un todo único, cuyo resultado fue un trabajo inteligente y orgánico.

No basta una longeva existencia artística para garantizar la trascendencia de una agrupación, sino que se necesita dejar una huella en sus contemporáneos y las generaciones posteriores. La Aragón lo ha logrado con creces. Su tránsito airoso a lo largo de seis décadas significa la validación de un criterio que va más allá de la composición y el arreglo, aunque a mi juicio, la formación actual deja sentir más el peso de la academia en la ejecución y el repertorio aprendido limita, aunque no anula, las potencialidades expresivas y creativas de la interpretación.

En la historia de la música popular han dejado inscritas cientos de grabaciones que se reeditan constantemente en Cuba y el extranjero; se publican libros sobre su trayectoria y su influencia rebasa las fronteras de la Isla para reconocerse en el mundo de la salsa mundial.[1] Numerosas agrupaciones de sobrado prestigio han reproducido intencionalmente algunos de sus rasgos identitarios; mientras que en la memoria sonora de varias generaciones permanecen múltiples temas, y las referencias a su música opacan la de otros grupos contemporáneos de igual formato y repertorio. No por gusto fue aclamada como la Orquesta del Siglo en una amplia encuesta popular y especializada realizada por la revista Salsa Cubana, en el último año de la pasada centuria, aún cuando su presencia en los medios ha decaído y no es tan frecuente encontrarla en los bailes populares.

Orquesta Aragón / Foto tomada del sitio oficial de Facebook.

Hay que lamentar que sea considerada por muchos una pieza museable y que su esencia como orquesta bailable haya disminuido en los predios cubanos, al asociarse casi en exclusivo a un dogmático concepto de música tradicional que la relaciona inevitablemente con lo viejo o caduco. La radio y la televisión (con excepciones) continúan recurriendo a imágenes de archivo, aun cuando existen registros recientes de importantes actuaciones en escenarios nacionales e internacionales con sobrada calidad. Es difícil, aunque no imposible, retomar esta continuidad para que, sin perder su estilo, los aragones de hoy nos sigan haciendo bailar al compás de los nuevos tiempos.


NOTAS

[1] Puede consultarse la discografía y aspectos de la historia de la orquesta en los textos de Gaspar Marrero y de Héctor Ulloque, respectivamente. Regresar

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