Edely Padrón: Latinoamérica en su voz. Aniversario 80 de su natalicio

Por Ada Oviedo Taylor. Historiadora del arte

Fotos: Cortesía de la autora

El 18 de agosto de 1940 nació, en la legendaria Villa de Guanabacoa, Edelmira Edely Padrón Barroso, una de las personalidades más notables del canto popular. Su voz expresiva, melodiosa, afinada, de un color muy particular, resultó armónicamente perfecta para recrear las múltiples expresiones del folclor latinoamericano junto a sus inseparables compañeros del Conjunto Antares[1]. Con ellos compartió amor, consagración, talento y sensibilidad.

Conjunto Antares

Desde su niñez, Edely se destacó entre los niños integrantes del Coro de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa, por sus condiciones vocales, lo cual le permitió realizar estudios de música en el Conservatorio Matéu de la localidad. De esta forma comenzó a canalizar sus inquietudes artísticas. Continuó en la Escuela “Varona Suárez” (hoy Abel Santamaría) para estudiantes invidentes, donde amplió sus conocimientos de música y resultó decisivo para su vinculación a la vida social. Allí se creó el Conjunto Antares, a propuesta del maestro Fausto de Armas Casanova (1924-1999), quien los asesoró en el estudio y las características de la música latinoamericana, e integró la agrupación como guitarrista.   

Con el triunfo de la Revolución se sucedieron cambios trascendentales en el país y también para su desarrollo profesional. El 7 de junio de 1959 el Conjunto Antares, con Edely como voz líder y directora general, realizó su primera presentación en la emisora CMZ, perteneciente al Ministerio de Educación.

Quizás para muchos aún sea un referente sonoro cercano; su voz atesoró más de quinientos temas del folclor latinoamericano en el amplio repertorio del conjunto. Cuecas, guaranias, zambas, boleros, valses, sones y guarachas, entre otros géneros que identifican la música de nuestro continente, fueron asumidos con un alto nivel de interpretación.

En 1961, sin dejar su labor musical con la agrupación, formó parte de la avanzada de jóvenes incorporados a la Campaña de Alfabetización para personas con discapacidad visual que desconocían el sistema de lecto-escritura Braille.

Iniciadores en el trabajo cultural comunitario se presentaron en escuelas, fábricas, hospitales, unidades militares, trincheras y campamentos cañeros, llevando la música latinoamericana a todo el país. Luego integraron el Frente de Arte Combativo, con el que realizaron presentaciones artísticas para los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. La falta de visión no fue obstáculo para llevar su arte hasta la Sierra Maestra.

Durante tres años realizaron giras de conciertos organizados por el entonces Consejo Nacional de Cultura en numerosos escenarios del país. Pioneros en la difusión de la música del folclor latinoamericano en Cuba, introdujeron una modalidad didáctico-musical en sus presentaciones, haciéndolas más amenas e instructivas a través de un programa artístico de música y poesía latinoamericana. Esta labor didáctica favoreció la comunicación con el público, al dar a conocer costumbres y particularidades musicales de los pueblos interpretados. Muchos de estos conocimientos, Edely los consolidó en la Escuela de Superación Profesional de Música “Ignacio Cervantes”, donde se graduó de Nivel Medio entre los primeros expedientes; otra prueba de su tenacidad y esfuerzo, al desafiar barreras físicas y mentales.

En estas primeras décadas recibieron el apoyo de los medios de difusión para transmitir su obra con una programación sistemática en los espacios “Voces, Cuerdas y Ritmos”, por más de veinte años en la emisora nacional Radio Progreso, y “América canta en Cuba” entre 1962 y 1968 en Radio Rebelde. La televisión también contribuyó a divulgar el quehacer musical de Antares en los programas “Álbum Philips”, “Nuestra América” y “Música y Alegría” (1964), por los canales 4 y 6.

Fueron pocas las producciones discográficas realizadas por Edely con Antares, todas para la casa discográfica EGREM. En sus casi cincuenta años de trayectoria activa solo grabaron dos discos de 45 revoluciones (rpm) en 1960 y 1967, un larga duración con once temas en 1974, así como un disco colectivo especial dedicado al II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas en 1975 con el título Zamba para una flor militante, de la autoría del Conjunto y dedicado a Tania La Guerrillera.

Por su exitosa trayectoria musical, de compromiso social y político con el pensamiento latinoamericano al que consagraron su quehacer, Antares integró en 1973 la Brigada Artística “Raúl Gómez García” y fueron invitados a participar en la Jornada de la Canción Política del año 1977 en la histórica Casa de las Américas.

Individualmente, la fructífera trayectoria artística de Edely Padrón fue reconocida con las distinciones “Gloria de la Cultura Cubana” (1999), “Patrimonio Nacional” (1981), “Gitana Tropical» (1999) por la Dirección Provincial de Cultura de la capital y “Nicolás Guillén” (1999) de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Recibió la Medalla de la Alfabetización (1986) y la Conmemorativa 40 aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) 1997.

Seleccionada como “Hija Predilecta” de su natal Villa de Guanabacoa le fue entregada la Medalla del Territorio (1995). El Sindicato de Trabajadores de la Cultura le otorgó la distinción “Raúl Gómez García” (1985) y el Sello de Laureado (2009); la Asociación Nacional del Ciego (Anci) la distinguió con el “Bastón de Cristal” (1988).

Asimismo, por la obra de la vida fue reconocida por la Pastoral de personas con discapacidad del Consejo de Iglesias de Cuba (2013), con la Distinción por la Cultura Cubana y el Compromiso Cristiano, junto a las periodistas Ilse Bulit, Nila Capetillo, la cantante Tomasita Quiala y el cantautor Esteban Turro.

Edely Padrón

Durante su carrera junto al conjunto Antares, desde 1959 hasta 2007, y como solista de 2007 a 2012 –luego de la pérdida irreparable de la mayoría de sus integrantes–, mantuvo siempre su calidad interpretativa y el interés didáctico-musical en sus presentaciones.

Edely Padrón y Antares regalaron al público los ritmos que caracterizan a los pueblos de nuestra América con excelencia y maestría, como ingredientes especiales siempre presentes en cada actuación compartida en las brigadas artísticas de trabajo cultural comunitario.

El 12 de junio del 2008 fue inaugurada en el Liceo Artístico y Literario (hoy Casa de la Cultura “Rita Montaner”) su peña mensual “Antares le trae Cantares”, un espacio de recordación y homenaje a la agrupación, presentación de jóvenes artistas, y dedicado a la difusión de la música cubana, latinoamericana, la historia y el arte en general.

Edely Padrón

Edely Padrón Barroso fue portadora del legado histórico-cultural del folclor de latinoamérica. Sirva este reconocimiento público a su trayectoria, para hacer justicia a una vida consagrada por casi medio siglo a la música de nuestro continente. Con la misma modestia y sencillez con que vivió, su voz que nos seguirá iluminando desde aquella estrella de la constelación de Leo, solo visible al sur del Ecuador, llamada Antares, convertida en música desde que físicamente nos abandonara el 12 de febrero del 2018. Su salvaguarda logra mantener viva la memoria musical de nuestras raíces.  


Notas

[1] El Conjunto Antares, además de Edely Padrón, quien fungió como directora cantante solista y en ocasiones percusionista, fue integrado por Vicente Blanco Llanes (1941-2007), voz segunda, guitarra prima (requinto), cuatro venezolano, charangón, cajita, instrumentos de percusión de la música negra peruana, eventualmente otros de percusión y cordófonos; Emilio Balido Gallo (1933-2002), coro, guitarrista acompañante, percusión cubana, capachos (tipo de maracas venezolanas), bombo legüero (característico del altiplano), cajón peruano; Fausto de Armas Casanova (1924- 1999), coro, segunda guitarra o guitarra acompañante, requinto, contrabajo, otros cordófonos; Martín Rojas Torriente (1943), guitarrista y compositor, quien trabajó como contrabajista en el grupo de Frank Domínguez en 1964 y también fue guitarrista acompañante de Omara Portuondo, y Alberto Morales Quintana (1940), coro, tercera guitarra, guitarra acompañante, requinto en los géneros venezolanos, cuatro venezolano y quena, quien sustituyó a Martín Rojas y fue el único vidente de la agrupación.

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