La Anécdota Musical… Un Pancho que no se llamaba Francisco

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Foto: Colección del autor

Lamentablemente, a Pancho el Bravo se le olvidado muy pronto. No se le menciona cuando se recuerda a los grandes flautistas cubanos. Y no se valora en su justa dimensión el modelo experimental de su orquesta, capaz de definir -con ritmo distinto al de otras charangas de su tiempo, las maneras de Pancho con la flauta y las exclamaciones de su cantante Eddy Ciarreta- un sello que la hacía perfectamente reconocible.

Primer Lp de la Orquesta de Pancho el Bravo

Conocí a Pancho el Bravo en el vestíbulo de los pequeños pero muy queridos estudios de C.O.C.O., de La Habana, hace más de cuarenta años. Agradecido por la inclusión de su orquesta en la programación bailable dominical de la emisora, nos sorprendió con su visita. Ante la peculiar mesa que presidía el minúsculo salón en el recibidor del local, ocupando sendos taburetes en cuyos espaldares estaban talladas las letras de la entidad radial, entablamos el diálogo.

Sorpresa: Pancho no se llamaba Francisco, como es muy común entre los cubanos, sino ¡Alberto! Entonces, ¿de dónde salió ese apodo?

El joven flautista Alberto Cruz consigue entrar a la muy popular orquesta del gran Neno González. Y su primer trabajo con ella se produciría en el programa diario que mantuvo esa charanga en Radio Cadena Habana.

Pero, como muchas veces sucede, ocurrió lo inesperado. El músico no llegó a tiempo al programa y Neno tuvo que empezar sin el flautista. ¿Imaginan una charanga sin flauta?

En el primer momento reservado para los anuncios comerciales, el joven aprovechó y se colocó en su puesto. Es de suponer la mirada que Neno y sus compañeros le lanzaron.

Tocaba el turno en el programa a un danzón titulado Pancho el Bravo, original del maestro Pedrito Ramos. Y Alberto decidió reivindicarse. Al entrar su solo, el músico hizo todo lo que quiso con la flauta. La reacción del público presente fue de apoteosis, ante tan insospechada como magnífica ejecución.

Mientras los presentes aplaudían a rabiar, el animador del programa radial, Rodrigo Rossié, volvió al micrófono:

-Queridos amigos, después de esta gran demostración de este nuevo flautista de la orquesta de Neno, le llamaremos, a partir de ahora, Pancho el Bravo.

Nuevos aplausos acuñaron el apodo, que, más que eso, sería desde entonces su nombre artístico y su tarjeta de presentación.

En 1959, Pancho decidió organizar su orquesta y al frente de ella estuvo durante décadas. Compuso muchos bailables, con un ritmo peculiar que sirvió para identificar al grupo como Pancho el Bravo y sus Candelas del Tira Tira.

Y, cosa curiosa: no le pregunté, en aquella conversación, cómo reaccionó cuando los cubanos bautizaron como Pancho el Bravo a aquel fortísimo vino búlgaro que derribó, literalmente, a muchos profesionales de las bebidas espirituosas…

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