Candil de cubanía

Notas discográficas al CD Ícono. Orquesta Aragón, Puntilla Music, 2020, Premio Grammy Latino 2020 en la categoría Mejor Álbum Tropical Tradicional.

Por Laura Vilar. Musicóloga

Septiembre de 1939, Cienfuegos, surge “La madre de las charangas cubanas”, la orquesta Aragón,cuya profecía en su nacimiento aseguraba que se conocería en todo el mundo no solo por sus discos, sino también por su presencia.[1] Su director fundador, el contrabajista Orestes Aragón Cantero, vislumbraba el triunfo de su soñada orquesta a la vez que exigía un estilo de trabajo profesional, severo, de creación colectiva, respeto y hermandad.

Cienfuegos, 1940, se incorpora a la orquesta con 13 años de edad, el violinista Rafael Lay Apezteguía quien años más tarde asume el liderazgo de esta charanga para forjar el verdadero sello sonoro de la Aragón.

Septiembre de 2019, La Habana, 80 años de ininterrumpida labor de la Aragón, también conocida con el epíteto de Nave insignia de la flota musical cubana. Explicado de otra manera: madre-nacimiento, insignia-sello, nave-caminos, andares de ida y de vuelta de la música cubana. Y es que el pueblo siempre sabio, definió la historia de la orquesta de manera diáfana y simple en estos epítetos populares, significando que la Aragón es eternidad y actualidad, es ayer, hoy y mañana.

Estas fechas en apretada síntesis marcan el comienzo de casi un siglo de trabajo de hombres con códigos éticos, profesionales y humanos de tradición familiar, todos ellos hermanos en los buenos y en los malos tiempos. Así crean, así lloran, ríen, se ayudan, se acompañan de igual manera a como hicieron nuestros ancestros en las cofradías y barracones. Estas cualidades humanas los distinguen como colectivo y a cada una de las individualidades que conforman la orquesta. Ser un Aragón es una manera única de ser de antaño y de hoy.

Su actual director, Rafaelito, sucesor del primer Lay, luego de iniciales tropiezos en su mandato, volvió a la semilla, hurgó en la herencia dejada por su padre para que la orquesta no perdiera su voz. Luego, a esas orquestaciones originales le fue incorporando nuevos elementos rítmico-armónicos para atemperar los temas y el tempo a la sonoridad contemporánea sin perder su esencia. Trabajo de maestros, trabajo de los grandes artistas que dejan su huella para la eternidad.

Curiosamente, el nombre de la orquesta no siempre mueve los corazones de los más jóvenes, pero cuando estos escuchan su sonido, sus pies pierden el control y se suman a la alegría que provocan las vibraciones del conjunto.

Esa experiencia hay que vivirla y es impresionante observar como esa música y esos sonidos emitidos en perfecto equilibrio y empaste, provocan tantas sensaciones y sobre todo te llegan a lo más profundo del alma.

En el repertorio de la Aragón se aprecia una amplia cultura musical. Los arreglos que hicieron Richard Egües y Rafael Lay demuestran el vasto conocimiento de estos creadores de la música universal, y la maestría de imbricarlos, de forma orgánica, con los códigos técnico-artísticos de la música popular bailable. Sobre todo, respetando los códigos éticos establecidos por la sociedad en cada época vivida y las demandas que imponen los bailadores, de ahí que los elementos ritmáticos de la orquesta se ajusten a la actualidad.

Es un privilegio escuchar Noche azul, Nosotros, Pregúntame cómo estoy, Sabrosona, El bodeguero, Eso no tiene remedio, Espíritu burlón, Calculadora, Chaonda con onda, Guajira con tumbao;pero es mayor la grandeza, al escuchar la selección que incluye este fonograma que mantiene su mismo timbre y sonoridad, pero con un repertorio menos trillado que el antes mencionado, y que transita por algunos géneros de antaño como el son, la guaracha, el cha cha cha, el bolero-cha, la canción, el son-cha y más reciente, la timba.

En el fonograma Ícono. Orquesta Aragón todos los temas son interpretados impecablemente, mantienen el mismo empaste de las voces, pero con la utilización de un tempo más adelantado, cercano a las demandas actuales de los bailadores que requieren de movimientos más rápidos. El uso de armonías y otras complejidades tímbricas y rítmicas más contemporáneas no cambian su sello, por el contrario se mantienen con un estilo propio, pero que su renovada manera de interpretar gana más seguidores y admiradores de su labor. Esta es una orquesta que ha mantenido su marca y sus músicos han sabido adaptarse a las nuevas exigencias del público.

Logro indiscutible del trabajo colegiado entre sus integrantes y de la agudeza de los tres directores de la orquesta, quienes incorporaron sutilmente a jóvenes intérpretes que siempre han ayudado a mantenerla rejuvenecida. De ahí que uno de los más jóvenes descendientes de la familia Lay, escribiera el tema homenaje de la orquesta Los 80, sintetizando el trabajo de la misma cuando dice:

Hace mucho tiempo se inició gracias Aragón quien la fundó.

Por un camino difícil se pasó tanto sacrificio y se logró

Un único sello es Aragón

Aquí seguimos brindándote mi son

El empleo de estribillos como “No era Dora la exploradora”, “Ni en Facebook ni por WhatsApp, la cosa está caliente, la chica está escapá”, son tomados de frases populares de actualidad en una pieza del género timba que responde a los códigos habituales de los bailadores más jóvenes.

El fonograma utiliza un balanceado repertorio de autores como Joaquín Sabina, Julio César Fonseca, Jorge Leliebre, Rafael A. Lay Sánchez, Alina Torres, Víctor Marín, Lázaro D. González y el propio Rafael Lay Bravo. Consecuencia de un trabajo bien pensado para el gusto tanto de sus seguidores de antaño como los de ahora, ello es posible porque cuando se escucha el resultado de una responsabilidad profesional y artística como el de esta orquesta, siempre resulta la magia que surge del amor con que trabajan y se “engendra la maravilla”.

El sonido de la Aragón identifica a Cuba, nos define dentro y fuera de la patria, simboliza valores propios que legitiman al pueblo cubano, porque han sabido mantener la tradición construyendo en paralelo nuevos caminos con sus propios códigos. Ahí radica su esencia.

Con Ícono se enciende nuevamente el candil de excelencia de los creadores cubanos, se enaltece a aquellos músicos que iniciaron el camino de esta orquesta, se deja testimonio sonoro de una creación musical contemporánea que resulta de ochenta años ininterrumpidos de labor, se le entrega al pueblo cubano y del mundo los valores de una cultura musical de altos quilates, plena de cubanía.

José Martí decía que “Honrar, honra”. ¡Aragones!, siéntanse honrados, pero sepan que su obra nos honra a todos los cubanos.


NOTAS

[1] Tomado del libro Orquesta Aragón. Más allá de la música de Liliana Casanella Cué, Ediciones Cidmuc, 2015

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