El son de Piñeiro: Homenaje al Septeto Nacional Ignacio Piñeiro en su aniversario 90

Por. Yaisel Madrigal Valle. Musicólogo

Fotos: Cortesía del autor

El día 13 de diciembre está marcado por dos hechos trascendentales dentro de las efemérides musicales de Cuba, relacionados entre sí. El primero acontece en el año 1927 cuando Ignacio Piñeiro, contrabajista y rumbero por derecho propio, fundó una de las agrupaciones emblemáticas -exponente del entonces incipiente movimiento sonero- que prestigia, aún hoy, la cultura musical de Cuba. Noventa años después de aquella fecha, específicamente en 2017, la actual agrupación, continuadora del legado del llamado Poeta del son presentó el fonograma Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, 90 aniversario, merecido homenaje a quien tanto hizo por el desarrollo de la música popular de nuestro país.

Como parte de su extensa carrera musical, el septeto ha sido acreedor de varios premios CUBADISCO e igualmente nominada a los Premios Grammy en tres ocasiones: al Grammy Anglosajón en 2002 con el álbum Poeta del son del sello Armonía Mundi; al Grammy Latino en 2013 con La Habana tiene su son, producido por Bis Music y en 2016 con El más grande y universal, de la propia empresa discográfica.

El disco Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, 90 aniversario es parte del concierto celebrado en el teatro de variedades América, de La Habana, el 13 de diciembre de 2017, producido por la casa Bis Music. El fonograma contiene quince tracks, donde se retoman temas antológicos que forman parte indispensable del repertorio activo de la agrupación. Se destacan, entre otros, Échale Salsita de Ignacio Piñeiro o la página de Rafael Ortiz titulada La vida es una semana, ambos inmortalizados por figuras como Carlos Embale, intérprete que tanto legara al patrimonio musical de nuestro país.

Nominado a los Premios CUBADISCO 2019 en la categoría de Agrupación Sonera, el disco se alzó además con el Premio de Honor que otorga el certamen, como reconocimiento a la trayectoria del septeto.

Estamos en presencia de un documento histórico, cuyo objetivo principal es el rescate, plasmación y difusión del patrimonio musical cubano. Si nos remitimos a los diversos documentos audiovisuales existentes de la agrupación en épocas anteriores, se constatará la fidelidad y el respeto con que son tratados y asumidos cada uno de los temas. Elementos como la sonoridad, el formato, los arreglos y el fraseo, por ejemplo, constituyen rasgos fundamentales del estilo interpretativo del Septeto Nacional y del legado de Ignacio Piñeiro, figura imprescindible para los actuales integrantes y para la cultura musical del país.

Así lo refiere en entrevista exclusiva su director y percusionista Francisco David Oropesa Fernández, cuando expresa:

[El legado de Piñeiro lo mantenemos vivo gracias al trabajo de conservación del] estilo, repertorio y la sonoridad del Septeto Nacional, incluyendo la rumba, género del cual se nutrió el Poeta del son, que tanta gloria ha dado al patrimonio musical de Cuba, y muy importante, sin violar el formato de siete integrantes […] Por cierto, muy pocos que quedan en la actualidad de esos años 20 […] Para nosotros, uno de los propósitos y metas que hemos cumplido es mantener ese formato de siete integrantes.

Francisco David Oropesa Fernández, entrevista de Yaisel Madrigal Valle. (17 de noviembre de 2020)
Frank Oropesa. Percusionista y director del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro

El ambiente que rodea al disco hace que por sí solo se convierta en un producto muy fácil de consumir, haciendo de la escucha una experiencia agradable, a la vez que aporta conocimientos didácticos acerca del género. El material lleva al oyente a través de un recorrido por las piezas y autores emblemáticos del ámbito sonero con una incursión en sonoridades contemporáneas, pero que no desentonan con ese aire tradicional que propone el fonograma. Arreglos acertados en los que tradición e ingenio se unen para aportar una obra de calidad, caracterizan a esta producción de Bis Music.

La alta dosis investigativa e histórica que converge en este producto audiovisual justifica cada interpretación, cada acorde, giro o improvisación contenida. Con un tratamiento formal, genérico, melódico y armónico apegado a la manera clásica de interpretación del género, el disco es justamente un recorrido a través de la evolución de la agrupación durante estos 90 años.

Como producto de valor artístico, la propuesta es un homenaje al son como género identitario de nuestra música cubana y al formato del septeto, materializado a través del protagonismo que adquieren los principales instrumentos que lo definen como tal. También desde los títulos de las obras podemos inferir ese aire de homenaje que se respira en cada uno de los temas. En este caso se pueden citar Trompeta querida, Tu son tresero y El son de Piñeiro.

El tres posee un marcado carácter improvisatorio con empleo de la factura de figuración rítmico-armónica. Es imprescindible destacar la maestría interpretativa de Gioser Rodríguez López al asumir ejecuciones complejas, con armonías contemporáneas, que se ajustan de forma acertada al discurso musical y al sello tímbrico que distingue al Septeto Nacional Ignacio Piñeiro. Se aprecia un enriquecimiento armónico de los acompañamientos, solos improvisados que hacen que el tres se convierta en un importante ente dentro del discurso musical y que no le limita solo al tumbao característico del ámbito sonero.

El tratamiento del cantante solista adquiere una connotación importante en el son cubano. Con Piñeiro alcanza una libertad que le convierte en verdadero solista con autonomía propia, en toda la extensión de la palabra. Hay una retroalimentación público-solista-agrupación que hace de la performance una propuesta atractiva y novedosa. El diálogo establecido redimensiona el hecho cultural a planos superiores, haciendo partícipe al público, que fue posible gracias a que las tomas fueron realizadas en directo.

Suerte para el septeto contar con la voz experimentada de Eugenio Raspa Rodríguez Rodríguez, quien le imprime un toque muy personal y tradicional a cada una de sus interpretaciones, sobre todo en piezas como Échale salsita, Soliviano en tumba, entre otras composiciones. En el caso de Échale salsita, la sonoridad nos remite a esos años en los que trova y son constituían una unidad indisoluble, y muchas de las formaciones soneras se nutrieron de trovadores que imprimían un sello peculiar. En esta época, que ha sido denominada popularmente como la trova del son, algunas figuras como Graciano Gómez y Manuel Corona en el sexteto Boloña; o Juan de la Cruz, Bienvenido León y Abelardo Barroso junto al Septeto Nacional, resultaron ejemplos de esa retroalimentación.

Según datos aportados por la doctora Miriam Villa:

No es extraño que Piñeiro haya concebido como intérpretes de sus obras a trovadores […] con los que organizó su sexteto. El rigor en el trabajo vocal de la trova exigía la interpretación fiel de la obra, incluyendo la tonalidad establecida y todo tipo de complejidad melódica y rítmica creada por el autor […]

Miriam Villa Correa, «Homenaje a un centenario: Ignacio Piñeiro. Encuentro con su obra.» Clave (Revista Cubana de Música) no. 9. La Habana, 1988: 4.

Así podremos entender esa proyección concertante y sonero-trovadoresca que se pone de manifiesto en el fonograma, lo que constituye un proceso de síntesis genéticamente heredado de Piñeiro, quien fue la figura que logró tomar todos estos nutrientes que convergían en el medio circundante y concentrarlos en el son cubano.

Se destaca igualmente la maestría interpretativa del trompetista Adalberto Joubert Díaz en el tema Trompeta querida donde adquiere un carácter solista e improvisatorio, imbricándose esa sonoridad tradicional de la trompeta en el son, con marcados caracteres y vestigios de contemporaneidad. De excelente podríamos catalogar el papel que desempeña el instrumento como difusor de un mensaje coherente y consecuente con los códigos establecidos. La exploración del registro agudo en determinados momentos, ligado a un fraseo perfecto, la limpieza en la ejecución de cada una de las líneas y a ese timbre propio del son, reafirman a este instrumento como imprescindible y definitorio en el formato del septeto sonero.

Es incuestionable el dominio que poseen los músicos del estilo legado por Piñeiro y de las anteriores generaciones del septeto, demostrado a través de los códigos que emplean en cada una de las ejecuciones. Instrumentos como el tres, la trompeta o las voces, por ejemplo, usan relaciones melo-armónicas que responden a patrones peculiares y distintivos en la interpretación del son cubano.

El bongó, por su parte, mantiene un repiqueteo a manera de estilo rítmico oratórico -como diría el maestro Argeliers León en su obra Del canto y el tiempo[1] fundamentalmente en el plano sonoro agudo. Esta forma de ejecución es heredada directamente de los tocadores de los tambores batá, iyesá, yuka o del conjunto biankomeko, aunque trasportada de lo grave a lo agudo.

En algunas de las obras que componen la selección que presentamos, hay una tendencia hacia el contraste o la reafirmación del discurso textual y musical, a partir de cambios rítmicos, agógicos y de tempo. Incluso, el empleo de secuenciaciones melódicas, armónicas, o ambas, constituyen un elemento identitario de reafirmación con una connotación reiterativa.

Piñeiro fue poseedor de un universo sonoro riquísimo que -como refiere la Dra. Miriam Villa Correa- “[…] tuvo su génesis en el barrio habanero de Jesús María […] en las postrimerías del siglo XIX cuando con gran fuerza se manifestaban los grupos corales de clave y guaguancó […]”.[2]Luego, el barrio de Pueblo Nuevo, constituyó el espacio de mayor desarrollo musical. De ahí que con la obra de Piñeiro, la rumba haya permeado al son en los años 20, gracias a su alto grado de elasticidad y dinamismo. Hecho evidente en gran parte de las composiciones del llamado Poeta del son. Un ejemplo elocuente es el tema Sobre una tumba, una rumba, interpretada en esta ocasión de manera magistral por Yulaisis Miranda, ganadora del concurso televisivo Sonando en Cuba en 2016.

Yulaisi Miranda. Cantante invitada a la grabación del álbum del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro

Dueña de un temperamento y una voz singulares, Yulaisis aporta una versión personal del tema Sobre una tumba, una rumba, un clásico del repertorio de Piñeiro y de la música cubana, versionado, entre otras, por Celeste Mendoza, María Teresa Vera y la Orquesta Casino. En esta ocasión Yulaisis se reafirma como sonera y rumbera por excelencia, poseedora de un gusto exquisito en la interpretación y, sobre todo, en la improvisación.

El mundo sonoro de Piñeiro estuvo influenciado también por el movimiento de coros de clave y guaguancó que se gestó en la parte occidental y central del país, dándole un toque diferente al son que se cultivó en ambas regiones. Muestra de ello es la página Una noche de conga, tema encargado de cerrar el disco.

Al escuchar por primera vez esta pieza de la autoría de Piñeiro -popularizada también por Carlos Embale-, debo confesar que el tumbao inicial del tres me remitió a mi Sancti Spíritus natal, quizá por ser la provincia que en la actualidad cuenta con el único coro de claves y rumbas, fundado por Juan de la Cruz Echemendía en 1899 y rescatado por el trovador Rafael Gómez Mayea en 1962.[3]

La versión que propone el Septeto Nacional en este trabajo discográfico[4] comienza con el tres ejecutando un tumbao al estilo de la rumba que interpretaban los coros de clave, en un evidente proceso de síntesis musical entre la manifestación coral y el son. En este caso se emplea el contrabajo como instrumento armónico propio del septeto, a diferencia de la propuesta de Embale, donde se utiliza la marímbula, instrumento típico de los Coros.

La celebración por los noventa años del Septeto materializada en este trabajo discográfico sirvió de colofón para la presentación mundial del tema El son de Piñeiro, el homenaje que Francisco Oropesa y los integrantes de la agrupación hacen a la figura de Ignacio Piñeiro, a su legado y a todo lo que significa el músico para la cultura cubana.

Vale destacar como otro de los aciertos de la producción discográfica, el hecho de contar con artistas de lujo como invitados, garantizando el éxito del fonograma. Entre los invitados estuvieron además de Yulaisis Miranda, los cantantes William Borrego (La vida es una semana y Tu son tresero), Gustavo Oliva (El son de Piñeiro y Dulce habanera) y Mandy Cantero (Consuélate como yo), este último vocalista de los Van Van, el Tren Musical de Cuba. Además del trompetista Julito Padrón (Soliviano en tumba), catalogado como un sonero de corazón y virtuoso jazzista y la percusionista cubana Melena Francis, La timbera mayor (Dulce Habanera y Consuélate como yo).

Dago Sacerio. Cantante, guitarrista y arreglista del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro

Constituye una tremenda responsabilidad valorar la magnitud y alcance de un producto fonográfico que tanta significación posee para la cultura musical de nuestro país. El disco Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, 90 aniversario deviene en una propuesta novedosa y necesaria, no solo por lo que implica en materia de preservación de nuestra identidad cultural, sino porque constituye una obra didáctica dirigida a la difusión y promoción de los valores más autóctonos de Cuba.

Como valores añadidos de la producción, se pueden enumerar los procesos de grabación, edición, mezcla y masterización, especialidades que constituyen piedra angular y que le otorgan un acabado de calidad al fonograma. Todo esto, unido a la música, hacen que la experiencia sonora del oyente, -entendido o no en temas teóricos sobre lo sonero o la música cubana en general- sea única e irrepetible. Solo me resta invitarle a disfrutar de esta entrega que nos regala el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro por su aniversario número 90.


NOTAS

[1] Argeliers León, «El son» En Del canto y el tiempo. La Habana: Pueblo y Educación, 1981: 113-136.

[2] Miriam Villa Correa, «Homenaje a un centenario: Ignacio Piñeiro. Encuentro con su obra.», 4.

[3] Yaisel Madrigal Valle, «Si tu pasas por mi casa»de Gerardo Echemendía Madrigal) y «Me voy tumbando» de Rafael Gómez Mayea, Teofilito, video en Youtube, 04:06, acceso el 27 de noviembre de 2020,  https://www.youtube.com/watch?v=fZBPXuwlp84

[4] Yaisel Madrigal Valle, «Una noche de conga», Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, video en Youtube, 06:10, acceso el 28 de noviembre de 2020, https://www.youtube.com/watch?v=mAcMPAYzVaI


BIBLIOGRAFÍA

Acosta, Leonardo. «De los complejos genéricos y otras cuestiones.» En Otra visión de la música popular cubana, 42-81. La Habana: Ediciones Museo de la Música, 2014.

Francisco David Oropesa Fernández, director del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, entrevista de Yaisel Madrigal Valle. (17 de noviembre de 2020).

Giro, Radamés. «Los motivos de son: Hitos de su sendero caribeño y universal.» En Panorama de la música popular cubana, 198-209. La Habana: Letras Cubanas, 1998.

León, Argeliers. Del canto y el tiempo. La Habana: Pueblo y Educación, 1981.

Villa Correa, Miriam. «Homenaje a un centenario: Ignacio Piñeiro. Encuentro con su obra.» Clave (Revista Cubana de Música) no. 9. La Habana, 1988: 2-5.

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