Diciembre Danzonero

Por Ada Oviedo Taylor. Historiadora del Arte

Fotos tomadas de Internet

Diciembre pudiera ser declarado Mes del Danzón. Por coincidencias históricas, en él han nacido o fallecido relevantes figuras del género, que han legado una obra imprescindible para nuestra historia musical. Con esta propuesta se pudiera contribuir, al menos, el último mes del año, a la difusión y promoción que merece la primera expresión musical-bailable de la nación cubana por su contribución a la formación e integración de nuestra identidad.

Nacido en Cádiz España el 1º de diciembre de 1885, Tomás Corman Vidal, pianista, compositor y director de orquesta, llega a Cuba junto a su padre con solo 13 años, y se convirtió en uno de los más importantes compositores de danzón de su generación. Ya radicado en La Habana organiza su propia orquesta charanga, la cual permaneció activa por casi tres décadas. Se presentó en el Teatro Albizu y por varios años se desempeñó como director musical del Teatro Alhambra. En los años cincuenta del pasado siglo XX mantuvo varios danzones en la preferencia del público en la emisora Radio Continental, entre ellos, La hija de Don Domingo, Óyelo bien Rubén, Sangre cubana y La Mayendía, dedicado a la cupletista española Consuela Mayendía de gira por Cuba entre 1916 y 1917. Corman fue conocido como “El poeta del danzón”.

Barbarito Diez

La Voz de Oro del Danzón, Barbarito Diez Junco, nace el día 4 de diciembre del año 1909 en Bolondrón, Matanzas, pero con solo tres años sus padres se trasladan a Manatí, Las Tunas, en búsqueda de mejores condiciones económicas. Símbolo del danzón cantado en el contexto sonoro de las charangas, su presencia en la orquesta dirigida por el afamado pianista y compositor Antonio María Romeu constituyó una escuela en la que supo manejar con maestría sones, boleros, guajiras, pregones, hasta el canto lírico, pero encontró en el danzón la expresión genérica que le permitió transmitir su sensibilidad y talento interpretativo unido a su peculiar personalidad, timbre agudo e inalterable, de afinación perfecta. Las creaciones de Eliseo Grenet, Sindo Garay, Manuel Corona, Rafael Hernández, Graciano Gómez, Eusebio Delfín, Ernesto Lecuona, María Teresa Vera, Candito Ruíz, todas obras patrimoniales, permiten definirlo como un trovador danzonero. Caballero de la canción cubana, se mantuvo por más de cincuenta años de trayectoria artística como representante genuino de nuestra identidad cultural. Fallece el 6 de mayo de 1995.

Abelardo Valdés

A los cuarenta y siete años fallece el 9 de diciembre de 1958 Abelardo Valdés de la Cantera, notable compositor de danzones, contrabajista y director de orquesta. Nació en La Habana el 7 de noviembre de 1911. De su amplio catálogo danzonero se destacan los títulos, Horchata, Penicilina, Salvaje y en especial Almendra, compuesto en 1938 cuando integraba la orquesta charanga “Hermanos Contreras”, y cuya melodía es considerada una de las más famosas en este género. El danzón Almendra revolucionó el mundo danzonero en Cuba, favorecido también por una gran difusión internacional que ha llegado hasta nuestros días en numerosas versiones y en todo tipo de formato instrumental.

El 11 de diciembre de 1910 se estrena el danzón El Bombín de Barreto compuesto por el maestro, clarinetista y compositor José Urfé González en el Centro Familiar de Güira de Melena dedicado a su amigo y colega Julián Barreto[1], cuando ambos integraban la orquesta del cornetinista Enrique Peña. Este danzón inicia una nueva estructura en el género al incorporar de forma sistemática en la última sección un montuno tomado del son oriental. Con ello, estableció una nueva morfología que ha trascendido hasta nuestros días, al establecer mayor libertad expresiva tanto para el bailador en sus movimientos coreográficos, como para el instrumentista, que puede mostrar sus habilidades en la improvisación.

Dámaso Pérez Prado

También un 11 de diciembre pero de 1917 nace el compositor y pianista matancero Dámaso Pérez Prado. Su legado a la música cubana se encuentra en cada una de sus novedosas orquestaciones y su estilo pianístico en las jazzband que van a definir la evolución, desarrollo y difusión del Mambo como género musical, justamente reconocido como El Rey del Mambo. La célula rítmica sincopada visibilizada en la estructura del danzón Mambo del músico Orestes López denominado “danzón de nuevo ritmo” que originó una nueva propuesta para la modernización del danzón a partir de la década de 1930, constituye para muchos, la génesis de lo que posteriormente va a concretar, desarrollar y difundir Dámaso Pérez Prado como género independiente llevándolo a su máxima expresión. Para otros investigadores la célula del mambo estaba en el ambiente sonoro de danzoneros, soneros y rumberos y cada cual la expresó de acuerdo a su talento creativo. La polémica sobre la paternidad del mambo se encuentra aún vigente, pero sin dudas su trascendencia se debe a la genialidad de Dámaso Pérez Prado. Fallece el 14 de septiembre de 1989 en México.

Alfredo Valdés-Brito (El Rubio), nace en Ciudad México el 2 de junio de 1896. Es considerado uno de los más extraordinarios flautistas, destacado por su técnica, sonido, expresión, y estilo único en la flauta de madera o de cinco llaves. Integró la orquesta de Antonio María Romeu y junto al maestro compuso el danzón La flauta mágica convertido en un clásico del género. Otras de sus obras danzoneras conocidas son El volumen de Carlota, Acelera y La choricera. Fallece en La Habana el 17 de diciembre de 1954.

El 22 de diciembre de 1846 nace en Guanabacoa el contrabajista y director de orquesta José Demetrio Alemán Rodríguez. También dominaba el violín, la viola, la flauta y el piano. Fue músico de la orquesta de la Catedral de La Habana, distinguiéndose como violinista en la interpretación de música sacra. Su catálogo lo integran polkas, minuets y otras expresiones genéricas europeas, así como varios danzones. Participó de los trágicos sucesos del Teatro Villanueva cuando integraba la orquesta del violinista Juan de Dios Alfonso Armenteros, muy popular en la segunda mitad del siglo XIX, que amenizaba la presentación de la obra Perro huevero en la que se hacían evidentes alusiones independentistas. Ante la agresión de los voluntarios españoles, Alemán recibe un bayonetazo que destruyó su contrabajo. Hacia 1870 fue a residir a Santiago de las Vegas donde funda su propia orquesta en 1872, activa por más de cincuenta años. Fallece el 25 de febrero de 1924.

Miguel Faílde

A la agudeza creativa del joven criollo matancero Miguel Faílde Pérez, talentoso músico, cornetinista, compositor y director de orquesta, se debe la cristalización de la expresión genérica que va a simbolizar desde el baile la integración de la nación cubana, el Danzón, catalogado luego como nuestro Baile Nacional. Nace el 23 de diciembre de 1852, en el poblado de Limonar, Matanzas. Su primer danzón Las Alturas de Simpson, fue estrenado oficialmente en el Liceo artístico de Matanzas el 1º de enero de 1879. En 1902 por razones económicas Faílde y su orquesta se presentan en la capital, lo cual motiva la composición del danzón A La Habana me voy. Fallece el 26 de diciembre de 1921 a los 69 años.

El 25 de diciembre de 1926 fallece en La Habana José Pablo Valenzuela García, destacado por su técnica depurada en la ejecución del cornetín, músico de la dinastía de la primera generación de creadores danzoneros; integró y luego dirigió la orquesta típica o de viento de su hermano Raimundo. Fue reconocido como “El Príncipe del Cornetín”.

En esta misma fecha, 25 de diciembre de 1926, nace el violinista y compositor Enrique Jorrín Oleaga en Candelaria, Pinar del Río. Integró las orquestas Hermanos Contreras, La Ideal de Joseíto Valdés, Arcaño y sus maravillas. Es en la orquesta América donde estrena su danzón Silver Star, fundamento de lo que sería luego el género que lo consagra, el chachachá, al que aportó su estructura y estilo con La Engañadora, grabada en 1953. Fallece el 12 de diciembre 1987, en La Habana.

José Esteban Urfé González, hijo mayor del maestro Urfé, nace el 26 de diciembre de 1910. Doctor en Pedagogía, destacado intérprete del clarinete, el piano, compositor y director de orquesta. Realizó estudios musicales con su padre que luego continuó con Amadeo Roldán, Serafín Pró y Carlos Fariñas. En 1925 integró como clarinetista la orquesta típica dirigida por su padre y tocó el piano en la Charanga Urfé. Ocupó la dirección musical del Teatro Martí con un notable desempeño por varios años al frente de su orquesta. Sus composiciones se caracterizan por la cubanía a las que le aplicó técnicas contemporáneas de la música universal como el atonalismo y la bitonalidad, entre estas se encuentran danzas, obras corales, música para ballet y zarzuelas, estudios para piano, obras para clarinete y canciones, varias con textos de Eduardo Robreño (Las esquinas de La Habana), Nicolás Guillén (Miedo), Enrique Núñez Rodríguez (Tus miradas). En el catálogo danzonero se destaca Mirta, su primer danzón dedicado a un amor de juventud compuesto a los 18 años, La ingratitud de los hombres y María Eugenia, del año 1944, dedicado a su hija, en el que incluye el Concierto en la menor para piano y orquesta (1868) del destacado músico noruego Edward Grieg (1843-1907). Falleció el 23 de diciembre de 1979 a los 68 años.

El inolvidable pianista, compositor y director de orquesta danzonera Cheo Belén Puig nació el 29 diciembre de 1908.En 1934 organiza y dirige su propia orquesta, por la que pasaron en diferentes etapas destacados músicos como los cantantes Pablo Quevedo, Vicentico Valdés, Paulina Álvarez, Alberto Aroche, Alfredito Valdés, y los instrumentistas José Antonio Díaz (flauta), Julio Safora (timbal), Odilio Urfé (piano), Domingo Vergara (timbal), entre otros. Fallece el 15 de mayo de 1971.

Antonio Arcaño

Una de las personalidades danzoneras de mayor éxito entre los bailadores es el notable flautista Antonio Arcaño Betancourt, quien nació el 29 de diciembre de 1911 en el poblado habanero de Regla. Allí estudia clarinete y cornetín con el maestro Armando Romeu Marrero, director de la Banda municipal de la localidad, aunque es la flauta, guiado por la experiencia de José Antonio Díaz, el instrumento que lo identifica en su trayectoria musical y con el que logra un importante lugar en universo danzonero. La creación de la orquesta Arcaño y sus maravillas, bajo su dirección desde 1937 y por más de dos décadas, protagonizó uno de los momentos más significativos en la modernización de la música popular bailable; talentosos músicos como los hermanos López, Israel y Orestes, dan vida al “danzón de nuevo ritmo”, caracterizado por el uso de células sincopadas que aportaban un sabor diferente al género. A los aportes significativos de Antonio Arcaño se suma la creación de la Orquesta Radiofónica ampliada a dieciséis músicos, entre ellos, además de los hermanos López, Virgilio Diago, Enrique Jorrín, Pedro Hernández, Félix Reina, Elizardo Aroche, Antonio Sánchez (Musiquita), Miguel Tachit, Jesús López, Ulpiano Díaz, Jesús Pelegrín, Raúl Valdés, en diferentes etapas. La maestría interpretativa de los músicos que integraron su orquesta quedó resumida en esta frase que los identifica en la historia de la música cubana: “Un as en cada instrumento y una maravilla en su conjunto”.Antonio Arcaño fallece en La Habana a los 82 años el 18 de junio de 1994.

Jacobo González Rubalcaba falleció el 31 de diciembre de 1960 en Pinar del Río. Nacido en Sagua la Grande, Las Villas, el 28 de noviembre de 1895, se destacó desde muy joven como trombonista y director de orquesta. En 1915 se traslada a Pinar del Río donde realiza una importante labor como instrumentista, fundador y profesor de bandas de música desde la Banda Militar de Música, Banda y Academia de música de Mantua, Pinar del Río y San Juan y Martínez. Entre 1918 y 1957 dirige la Orquesta Rubalcaba en la que interpreta un amplio repertorio de danzones y otros géneros. Jacobo es también el soporte de una notable familia de músicos entre los que sobresalen Guillermo González Camejo (Rubalcaba)[2] y Gonzalito Rubalcaba[3]. De su catálogo autoral se recuerda con especial disfrute el ya clásico danzón El Cadete constitucional, compuesto en 1926 para su alumno de trompeta Sandalio Pérez al concluir los estudios en la Escuela de Cadetes de La Habana. Otros títulos Linda Mercedes, Los pinareños, Rubalcaba en Mantua, Todo por Pinar del Río y A orillas de Guamá.


NOTAS

[1] Barreto fue un notable violinista, integró la Orquesta Filarmónica  de La Habana y se mantuvo como profesor en el Conservatorio Municipal de La Habana por varios años. Falleció el 28 de marzo de 1964.

[2] Ejecutante de varios instrumentos, como violín, saxofón y piano; orquestador de numerosas composiciones llevadas a los códigos danzoneros y director por varias décadas de la Charanga Nacional de Conciertos.

[3]Emblemática personalidad de la pianística desde el jazz, el danzón y la música cubana en general.

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