Habana Camerata rinde tributo a Eusebio Leal Spengler

Por Grizel Hernández Baguer. Musicóloga

Fotos: Yandry Fernández Perdomo

El pasado 12 de diciembre sucedió un importante hecho en la sala Gonzalo Roig, del Centro Lírico de la Habana, pues la juvenil orquesta que responde al nombre de nuestra ciudad, bajo la dirección de su fundador, el también joven David Pérez Anido, ofreció su primer concierto después de un tiempo de inactividad. De esta manera, la agrupación tomó como principal motivo para su reencuentro con el público rendir homenaje a Eusebio Leal y a la ciudad en su nuevo aniversario.

Habana Camerata tuvo sus inicios en el 2017 bajo el auspicio del Teatro Lírico de la Habana (TLNC), proyecto con el que su director se propuso ofrecer conciertos de especial significación, de manera muy particular, entre los habitantes del centro histórico de la ciudad. David Pérez, es graduado de Canto Lírico y realizó cursos de Dirección coral y de orquesta en dicha institución, adjunta al emblemático Conservatorio Amadeo Roldán. Aquí fundó el Coro de Cámara, con el que concursó en el 63 Concurso Polifónico Internacional Guido d’Arezzo 2015. En su joven historia también cuenta haber sido partícipe de la insigne agrupación coral Schola Cantorum Coralina y para realizar sus estudios superiores cursó la Licenciatura y maestría en Dirección Coral y de orquesta en el Instituto de Música Sacra y Musicología de la Universidad de Greifswald, Alemania, bajo la tutoría de la profesora Christiane Hrasky. 

Su experiencia como director se vio enriquecida por su labor con la Orquesta Sinfónica Infantil de la Escuela Elemental de Música Paulita Concepción, de la capital y la fundación de su proyecto personal Habana Camerata. Esta novel agrupación es integrada por doce jóvenes instrumentistas, egresados también de las escuelas del sistema de enseñanza artística, que ven en David a un notable músico y guía con claros propósitos, entre estos, interpretar repertorios de música cubana y universal de diferentes géneros y estilos, tanto popular, folclórico y sacro, así como realizar numerosos conciertos que sean del disfrute de la población más diversa. Y de todo ello es ejemplo el concierto del pasado 12 de diciembre.

El programa mostró diversidad de estilos, pero centró su interpretación en obras de la música popular cubana versionadas para tal formato. De esta manera, el público tuvo la satisfacción de escuchar piezas emblemáticas de los más diversos géneros nacionales como fueron el pregón El Manisero, de la autoría de Moisés Simons con arreglo del maestro Armando Romeu, que dio comienzo al recital, dando una muy agradable impresión por la interpretación vigorosa y segura de la que hicieron gala los miembros de la agrupación. Continuó el son Esas no son cubanas, de Ignacio Piñeiro versionada por Electo Silva y, en el ámbito de la canción, en un bien pensado balance sonoro, se escucharon las melodías de dos sensibles piezas que de seguro hicieron a los presentes recordar al Leal historiador de la ciudad. Estas fueron, del trovador Silvio Rodríguez su tema Quién fuera, en arreglo de Yaniel Fernández, y, de José A. Quesada la ya emblemática Hoy mi Habana, en un interesante arreglo del  joven Ernesto Herrera, que en su rejuego con lo danzonero afianzó el sello que marcó el homenaje al cubano insigne.

Para concluir, su director seleccionó un popurrit, también de piezas cubanas en el que músicos y público se unieron para en una alegre sinergia, disfrutar de conocidas melodías y ritmos, en la que no faltaron breves momentos de improvisación entre dos miembros de la agrupación. Estos instantes rememoraron aquella sonoridad tradicional de la charanga cubana en un discurso de cuerdas renovado por lo contemporáneo.

Tal repertorio nacional dialogó con obras que dieron muestra de las potencialidades de los instrumentistas e intereses de su director. Así fueron las participaciones del muy joven violinista Juan Daniel Salazar Barzaga, recién egresado del Conservatorio Amadeo Roldán quien interpretara el Capricho No. 14 de N. Pagani; la chelista Sharity Veranes González quien ejecutara Intimidad, pieza de José María Vitier en versión para este instrumento, y las violinistas Dayana Terrero Mestre y Danay Odio Vila, quienes dejaron escuchar en seguro y acoplado dúo, una versión de La Bella Cubana del compositor José White, pieza obligada para el repertorio violinístico nacional.

La presentación de un repertorio universal, propósito ineludible de David para su joven orquesta, se promovió desde la interpretación de las otras tres obras escuchadas en esta ocasión y que permitieron a los instrumentistas desdoblarse para mostrar al público las potencialidades que ya muestra esta novel orquesta. La interpretación de los Allegro de los conciertos en Re Mayor de Antonio Vivaldi (1678-1741) y Palladio del compositor británico Karl Jenkins escrito en los años 90 del pasado siglo, inspirado en la obra del arquitecto veneciano Andrea Palladio (1508-1580) fueron ejemplo de ello. Valga hacer un llamado a la apropiada intervención del director que en su afán por lo educativo de las actividades, explicó a los presentes las razones que hicieron a este último compositor escribir dicha obra y la pertinencia de su título. 

Completó este bloque universal, ahora con visos latinoamericanos el argentino Astor Piazzola cuando se interpretó Verano Porteño, una de sus más conocidas obras, que permitió a los presentes acercarse a otras estéticas y lenguajes y dio nuevamente la oportunidad a la agrupación de mostrar un conjunto acoplado con certeros propósitos de hacer buena música.

Es imposible terminar esta reseña sobre la presentación de Habana Camerata sin comentar el apreciable e inusual momento que diera inicio a este programa de concierto pues feliz fue la idea de dar la oportunidad de presentar por vez primera en una actividad pública y profesional de esta índole, a una parte de los niños que participan del Centro Sinfónico Infantil, institución fundada en octubre del 2018 como parte del proyecto “La música clásica europea en el entorno de la Habana Vieja” organizado por la Oficina del Historiador a través del Lyceum Mozartiano de la Habana. Este Centro se propone divulgar y desarrollar un activo movimiento para la apreciación de la música de concierto en los barrios de la comunidad, objetivo también de la camerata, integrada por jóvenes instrumentistas que en su mayoría comparten esta labor con la noble acción de enseñar en diversas escuelas de música de la capital.

En esta oportunidad bajo la conducción de Lauren de la Nuez, maestra del proyecto, violinista e integrante de la Habana Camerata, los pequeños, quienes llevan apenas un año en su encuentro con el violín, interpretaron las piezas Estrellita y Señora Santana; la primera del libro de iniciación El joven violinista y la segunda, versión del repertorio infantil tradicional que forma parte de la suite Nanas infantiles compuesta por el profesor y cornista cubano Darío Morgan. Ambas piezas constituyen un referente para los noveles alumnos de violín de las escuelas de música pero en esta ocasión constituyó un reto por lo inusual de sus intérpretes, al ser un grupo de niños del entorno de la Habana Vieja que comienzan a ver el instrumento no quizás como un futuro profesional sino como aprendizaje de cultura y formación integral. Loable es este proyecto que bajo la dirección de la experimentada profesora de violín María Verdecia, nunca ajena a aquellos propósitos que permitan el desarrollo integral del ser humano, involucra a otros meritorios maestros como la musicóloga Lourdes Rodríguez Cuervo quien también anhela encaminar en este centro una educación musical masiva, novedosa y diferente, acorde a los nuevos tiempos. 

Sin dudas fue una tarde de diciembre distintiva y por demás agradable en medio de las vicisitudes que la Covid-19 ha dejado a la humanidad y a nuestra nación en este año 2020. Habana Camerata brindó un concierto a la altura del homenaje a la emblemática figura de Eusebio Leal Spengler, e hizo honor a los propósitos de hacer música y disfrutar su escucha bajo la guía de David Pérez Anido. Este joven director demostró una sólida formación a través de la sensible musicalidad, dominio de estilos y una gestualidad segura que garantizó no solo la guía, sinergia y comunicación con los intérpretes de su orquesta, sino también el intercambio con el público presente tan diverso. Todo ello augura que en breve Habana Camerata será una orquesta con la que habrá que contar en el escenario sonoro cubano.

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