La Anécdota Musical…Yo nunca le fallo al solar

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Quienes residían en verdaderas mansiones propias en Cuba, quizás no imaginaran que, cuando ellos decidían abandonarlas por cualquier motivo, ya fuera por voluntad propia o por el fallecimiento del último de sus sucesivos moradores -de generación en generación- esas amplias viviendas, con numerosas habitaciones, se convertirían en refugio de familias muy humildes, de escasos recursos. Estas se establecían, cada una, en uno de tales cuartos y compartían, como lógico bien común, el enorme patio interior, un lavadero colectivo y hasta el único baño original. De tal modo, la gran casona se convertía en una casa de vecindad, más conocida entre los cubanos como cuartería o solar. Ese fue el escenario donde, con frecuencia, se encendía una soberana rumba para la cual, a falta de instrumentos musicales, se echaba mano a las cucharas, la sartén, jarros, cazuelas y hasta gavetas de armarios, aparadores o escaparates.

A una fiesta organizada en uno de esos sitios, se dedicó el argumento de una obra teatral escenificada en La Habana de los años 1950. A Armando Ledón Sánchez, realizador radial y excelente amigo, lamentablemente fallecido, le escuché esta anécdota hace casi treinta años, en medio de una charla entre colegas donde los recuerdos de Benny Moré eran el centro de atención.

Benny Moré

Ledón Sánchez asistió a una de las funciones de la obra, en el teatro Martí. Como parte del elenco figuraban destacados cantantes de la época. La trama se desarrollaba en un solar, donde se daba un gran festejo al que asistirían “muchos artistas”. Estos aparecían a medida que “llegaban al solar” y sus moradores, al recibirlos, les pedían que “cantaran algo”.

Y entre esas estrellas coincidieron Rita Montaner y Benny Moré.

Por entonces, la prensa comentaba acerca de la informalidad del “Bárbaro del Ritmo”. Incluso, la revista Bohemia, en una edición de aquellos días, reveló en extenso reportaje cuánto sufrieron con él algunos empresarios. De eso se habló mucho: unos lo defendían y otros persistían en colocarle esa etiqueta.

Volvamos a la escena: ya estaba Rita en el solar cuando se escuchó el aviso:

-¡¡Ahí viene Benny!!

Al verlo aparecer por un lateral, Rita “La Única” soltó una de las suyas:

-¿Y vino?… ¡¡Mentira!!

El público explotó en sonoras carcajadas. Rita y el Benny se cruzaron las miradas, tratando de contener la risa. Por algunos segundos, se detuvo la escenificación. Hasta que el cantante, todo un ídolo popular, exclamó:

-¡Pero, mulata, si tú sabes que yo nunca le fallo al solar!

Contaba mi amigo Ledón que todos en el lunetario del Martí le prodigaron a Benny Moré una estruendosa ovación.

Era el gran amor del solar hacia el ídolo popular. Pocos años después, el gran cantor se convertiría en verdadera leyenda…

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s