Como Un día cualquiera

Por: Susana Hernández Santos. Directora coral y musicóloga

Fotos: Gabriel Bianchini

Como Un día cualquiera se nos presenta la producción discográfica de Harold López-Nussa[1].

Como es habitual, Harold vuelve a deleitarnos acompañado de su hermano Ruy Adrián en la batería y otros instrumentos de percusión, además de la colaboración del bajista Gastón Joya. Con este formato básico de trío de jazz logran crear toda una estela de buena música cubana, signada por la frescura que marca el fonograma.

Este álbum de 2019, grabado en los WGBH Studios de la ciudad de Boston y masterizado en Battery Mastering Studios de New York, nos llega a través de Producciones Colibrí. Un día cualquiera, con sus once temas y dos bonus tracks nos hace recorrer sonoridades que revelan las raíces africanas de nuestra música, tal y como ocurre en la entrada con Cimarrón, nos regala, además, un recorrido por la Francia parisina; y se mueve desde los orichas, hasta el feeling de Portillo de la Luz. Comienza así nuestra travesía sonora por las piezas que conforman el disco, tal como si transcurriera un día cualquiera.

Cimarrón como apertura se muestra con la fuerza del amanecer. Esta obra afirma el trabajo que vienen realizando estos jóvenes talentos en el marco del latin jazz, al lograr una amalgama de timbres, donde piano y bajo se vuelven uno en la exposición del fogoso tema. La batería no se queda atrás, dándole la base rítmica al pedal armónico, que desde el comienzo rompe en la voz superior del piano. Las improvisaciones son una gala de virtuosismo por parte de cada uno de ellos, para concluir con la reexposición del tema en una dramaturgia ascendente que termina en clímax. Y así, nos conduce hacia las sonoridades lecuonianas del tema siguiente.

Como segundo track propone una versión de la Danza de los Ñáñigos, del relevante compositor cubano. En este tema es explotado el timbre del bajo eléctrico, sobre todo en los primeros compases. Ya cuando entra el piano se muestra respetuoso con el ideario sonoro que el oyente recuerda de esta pieza de Ernesto Lecuona pero, inmediatamente, emergen las variaciones armónicas y rítmicas que nos muestran unos ñáñigos un tanto contemporaneizados, como luego se expondrá en La negra bailaba. Unido a la fuerza de nuestra herencia negra, las improvisaciones del piano nos muestran un lirismo, a la vez que nos remiten al más genuino sabor a ajiaco cubano.

Dedicada a una fuente inagotable del jazz como Bebo Valdés, Una tarde cualquiera en París, hace gala del lirismo antes mencionado. Es un tema que va desde una exposición quasi a modo de bolero, hasta un aumento en la elaboración motívica en todos los instrumentos del trío, especialmente a través del ritmo. El pianista luce sus posibilidades creativas; cada melodía, cada acorde está pensado con coherencia, sin demasiada rapidez o exceso de notas y sí, con gran expresividad. La magia que crea Gastón se pone aquí de manifiesto. El bajo en sus manos, canta.

Una joya es Preludio, muestra íntima de otro carácter, tal si fuera la mañana. Tiene una melodía que acaricia, como un collar de perlas arropado por la línea del bajo, esta vez frotado con arco y las escobillas en el drums. Juega incesantemente con las armonías, que más que resolver, coquetean con la subdominante, concediéndole un color mucho más suave a la pieza.

Llega Eleguá con una llamada del bajo que se vuelve pedal y con gran fuerza de la percusión: desde los efectos iniciales con pezuñas y platillos, hasta la voz de los cueros. El piano también comienza reforzando esta atmósfera misteriosa del inicio, hasta que rompe el tema, donde Gastón y Ruy Adrián empastan de tal modo que suenan ambos instrumentos como uno. La percusión logra un asombroso juego de entonaciones, timbres y registros. El valor del ritmo y los silencios en esta obra es crucial.

Llegamos al mediodía caluroso de La Habana Vieja o de Miami. Con este escenario sonoro se muestra Hialeah. La elección del bongó, el tumbao y los elementos extra musicales como el barullo de la gente, confluyen para ofrecer ese sabor caliente característico de Cuba. Este tema es una afirmación del buen rato vivido por estos músicos en la grabación, sentimiento expresado a través de esa energía que despiden al hacer muy buen jazz cubano.

Después de la efervescencia de Hialeah y en contraste, se presenta Ma petite dans la Boulangerie. Otro recuerdo francés que, defendiendo referentes europeos, mantiene un aire danzable con su métrica ternaria. Aun a piano solo, logra aproximarse a la sonoridad del trío. Mientras la voz superior se ocupa del tema, la inferior se desdobla con lo que posiblemente haría el bajo, a la vez que se mantiene constantemente defendiendo el ritmo, aun cuando en ocasiones se invierte la función de las voces.

¡Y la negra bailaba al calor de la tarde! Trae con aires de contemporaneidad una pieza emblemática del corpus de obras del maestro Lecuona, que vuelve a ser homenajeado. Así como en la Danza de los Ñáñigos nos presenta una versión más sincopada, trabajada con códigos de la música popular bailable cubana contemporánea.

Un juego musical es Conga total/El cumbanchero. Procedente de la vecina isla de Puerto Rico, el motivo musical de Rafael Hernández le da cabida a la imaginación de López-Nussa para, a través de una paráfrasis armónica, combinar su propia conga con el tema del boricua. Aquí sí hay mucho movimiento rítmico y confluyen varios elementos candentes del Caribe.

Cae la tarde, Contigo en la distancia. Tal como en los primeros tracks volvemos al lirismo y la melancolía que propone el tema de Portillo de la Luz. El desempeño de Joya vuelve a desbordar competencia por su precisión tanto a la hora de acompañar, como en los momentos de exposición del tema. En esta versión de una obra antológica del feeling, los medios expresivos quedan variados un tanto, para ir en busca de pinceladas de los colores cálidos que brinda un atardecer cualquiera. Es una interpretación plena de emociones.

Ya de noche viene Mi son cerra’o, acertada conclusión para el disco. Es una fiesta que enaltece el tradicional género cubano. Como un ejemplo clásico de latin jazz, cada uno de los tres improvisa bajo el criterio de reunir todo lo que se ha expuesto: la cadencia, el lirismo, la sabrosura del tumbao, la cubanía del bongó y el atractivo que, de forma general, brota del fonograma.

Nos regala además Sobre el atelier, de su propia autoría, y Danza de los inocentes, de su tío Ernán López-Nussa. Son dos piezas donde se refleja la influencia del blues. Dos gratos momentos que nos conducen de la tranquilidad a la exaltación, para así darnos el adiós.

En esta producción discográfica se logra crear unidad y a la vez contraste entre los temas. La propuesta curatorial del disco evidencia una excelente manera de exponer casi una hora de música, en la que se transita de un tema a otro con gran naturalidad y se logra un pleno disfrute del producto sonoro.


NOTAS

[1] La música de Harold López-Nussa se puede escuchar desde varias plataformas digitales. En particular el disco Un día cualquiera está disponible en:

https://www.haroldlopeznussa.com/albums/un-dia-cualquiera/

Además los videos de varios de los temas del álbum se pueden encontrar en los siguientes links del canal de Youtube del propio Harold.

https://youtu.be/OY-rAvLb5ME Cimarrón

https://g.co/kgs/DAJ3wG Una tarde cualquiera en París

https://youtu.be/v8Z6ze8sVzk Preludio

https://youtu.be/zX-1WOUALa4 Elegua. En vivo en el North see Jazz Festival, 2018 con invitados además del trío básico.

https://youtu.be/Cy_Ya5XNWoQ     https://youtu.be/Y4DZsPiTGoM Hialeah


BIBLIOGRAFÍA

López Nussa, Harold. Un día cualquiera. Swami Junior (Productor). Ruy Adrián López Nussa (batería y percusión) y Gastón Joya (bajo), Producciones Colibrí, La Habana, 2019

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s