Entreclaves…Lluvia y fuego: Isaac Delgado y el sonido de la salsa en Cuba

Por Yaisel Madrigal Valle. Musicólogo

«Lluvia y fuego» es Isaac Delgado en estado puro.

Pero, añadiría, encarna al mejor Isaac Delgado

y trae consigo el más emblemático de sus pendones:

el buen gusto. Y, hoy por hoy, solo esa cualidad

es mucho decir.

Leonardo Padura

Notas al disco Lluvia y fuego [1]

Cuba es reconocida en el ámbito internacional como la Isla de la música, precisamente por la variedad de manifestaciones que convergen en un reducido espacio físico, y enriquecen, sobremanera, el panorama de la música caribeña en sentido general. Con claras influencias de la salsa que se cultiva en la región, el repertorio de agrupaciones e intérpretes de nuestro país encuentran una forma peculiar de realización, resultado de la mezcla con disímiles expresiones de la cultura musical cubana.

Precisamente el empleo de rasgos procedentes de la timba cubana, la cancionística, el bolero o formas interpretativas que responden al feeling —por solo citar unos pocos ejemplos— son algunos de los ingredientes que, gracias a la creatividad de nuestros músicos, sirven para crear atractivas propuestas amparadas bajo la etiqueta de salsa cubana.

Pero vayamos un poco más atrás… La década de los años 90 es el momento en que la timba —intergénero [2] con caracteres específicos, de estilo interpretativo y realización peculiar— se apoderó del panorama musical de la Isla. Este hecho propició la aparición de figuras y agrupaciones que defendieron una estética que sentaría las bases para el desarrollo ulterior de la música cubana, contribuyendo también a una proyección más internacional, luego de la larga ausencia dentro del panorama mundial que vivió nuestra música.[3]

Isaac Delgado

En este contexto emerge la figura de Isaac Delgado. Defensor de un estilo de interpretación cercano a la balada y la salsa caribeña y neoyorquina, el músico destaca por exhibir arreglos con una elevada factura que le distinguen del resto de las agrupaciones e intérpretes dedicadas al cultivo de la música bailable.

Confieso que cuando supe que iba a escribir una crítica del fonograma Lluvia y fuego [4] y específicamente sobre Isaac Delgado, me di a la tarea de acopiar, si no toda la discografía, al menos los temas y trabajos fonográficos que han destacado a lo largo de su carrera artística. Luego de una escucha detenida, en busca de regularidades, puntos de contacto y rasgos de estilos que pudieran ofrecerme una visión general del músico, quedé totalmente sorprendido al constatar cómo El chévere de la salsa, — tal se le conoce popularmente a este intérprete tan cubano y tan nuestro— se ha mantenido fiel a un sonido, un lenguaje, una manera propia de decir desde el punto de vista musical.

Partiendo de su disco Dando la Hora (1992), y pasando por los emblemáticos El año que viene (1995), La Fórmula (2001), En primera plana (2007) o L-O-V-E (2010) se vislumbra ese hilo conductor que guía a Isaac Delgado, cuyo sonido salsero de influencias caribeñas es capaz de matizar con disímiles ingredientes criollos, forjando un lenguaje y una manera de decir la salsa desde Cuba. Es entonces cuando llega Lluvia y fuego (2019), trabajo que nos ocupa en estas líneas y viene a reafirmarnos su fidelidad a la estética salsera desde una mirada contemporánea y peculiar, revisitando siempre las raíces que, sin lugar a dudas, tienen un espacio vital en este fonograma:

Musicalmente hablando yo necesitaba un regreso a lo que siempre he pensado que debo hacer […]

Lluvia y fuego es un disco distinto a lo que está sonando ahora mismo en el panorama musical, fundamentalmente, porque nosotros hicimos canciones para este disco, pensando que hay otro público que necesita estas canciones también.

Lluvia y fuego se llama, porque hay uno de los títulos que se llama así y yo lo llevé como a la parte mística: la lluvia tiene un significado para nosotros. Lluvia es una bendición que cae del cielo y el fuego, para mí, es como un volcán que representa el centro de la tierra. Yo soy muy místico para esas cosas. Y entonces, creo que entre los títulos del disco, era el más adecuado.    

[…]

Este es un disco de amor. Yo lo he hecho enamorado, con fervor. Lo he hecho viviendo las historias que están dentro de esas canciones.

Delgado, Lluvia y fuego EPK, 2019.
Portada del álbum Lluvia y fuego

Este trabajo fonográfico fue grabado en dos momentos y espacios diferentes: el Estudio 18 de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) de La Habana, Cuba y los Skylight Studios de Nueva York, Estados Unidos; y fue licenciado por Tropix Media & Entertainment en el año 2019. El álbum está compuesto por once temas en los que Isaac Delgado forma binomios autorales con Jesús Cruz Díaz Jesusín y Juan José Hernández. Además recoge obras emblemáticas de Bartolomé Maximiliano Benny Moré y José Cheo Feliciano.

Iniciamos nuestro recorrido con la pieza que precisamente da título al fonograma. Lluvia y fuego [5] es un tema de la autoría del propio Isaac Delgado en colaboración con Jesús Cruz Díaz Jesusín. Estamos en presencia de un tema que destaca por la calidad en la sonoridad resultante, donde se unen músicos de diferentes generaciones que tienen como objetivo común el logro de un producto de altísimo valor musical. Sobresale el trabajo de los metales con una sincronía exquisita y empaste muy bien logrado, desde el punto de vista tímbrico.

Se puede afirmar que este track constituye un resumen de todo el desempeño musical que tendrá lugar, sobre todo en lo referente al tratamiento del timbre, la sonoridad, el trabajo de factura, entre otros parámetros que son catalogados primordiales por el papel que juegan dentro del discurso analítico-musical. 

Amor legible es un tema que está lleno de poesía, con una concepción sonora que roza la manera de hacer de la balada en el contexto de la salsa y la timba. Algo que sobresale en esta pieza es el tratamiento de los instrumentos de viento, la percusión y las voces. En los vientos destaca la formación compuesta por Alexander Abreu (trompeta), Carlos Pérez (trombón) y Yuniet Lombida (saxofón), un trío de todos-estrellas que logran un empaste y sonoridad perfecta, sello que distinguirá el desempeño de la sección durante todo el fonograma.

Es importante el tratamiento de la textura compleja por superposición de elementos simples que otorgan un acabado de altísimo vuelo y que unido a la polirritmia resultante hacen que este arreglo adquiera una connotación superior en lo referente al trabajo integral de cada sección e instrumentista. Las armonías manejadas en los pasajes en que los intérpretes tocan conjuntamente, denotan un esmerado y riguroso desempeño en el estudio, donde la compenetración y la profesionalidad rozan la perfección, fundamentalmente, en los pasajes al unísono.

Hay un evidente contacto con la timba, fundamentado en el tratamiento polirrítmico de la percusión, las yuxtaposiciones y contra-acentuaciones en diversos elementos rítmicos o melo-armónicos, la fragmentación de planos tímbricos, sobre todo en la percusión, los instrumentos de viento o el piano, o las voces con ese estilo parlado y coloquial cercano a la crónica de lo cotidiano.

La fragmentación en el tumbao del piano así como el swing timbero con que Isaac Delgado junior asume la interpretación, son elementos que le imprimen al tema una frescura y actualidad en el modo en que maneja acordes con sonoridades totalmente novedosas y que a la vez nos remiten a ese tumbao que caracterizó a la música popular bailable cubana de los años 90. Hay una aceleración del tempo, sugerida por la tendencia cambiante en el modo de ejecución del piano, así como la asunción de patrones contra-acentuados que, desde el punto de vista contrapuntístico, complejizan el resultado textural, algo común en el contexto de la timba cubana.

Isaac Delgado nos propone en este disco su versión del popular tema Devuélveme el coco de la autoría del Bárbaro del ritmo, el gran Benny Moré.[6] Es esta una pieza con claras influencias del jazz y del chachachá: una suerte de homenaje a esta figura cimera de la música cubana. El arreglo tiene mucho que ver con la versión original del propio Benny, sobre todo al inicio, donde mantiene los elementos jazzeados a la manera de la época del swing, una especie de remembranza de esa Banda Gigante que respaldara a Moré en sus actuaciones y que le granjeó el éxito dentro y fuera de nuestro país. Ambas versiones tienen como punto en común la fusión de la música cubana con elementos del jazz, donde los instrumentos de viento están armonizados de tal forma que nos sugieren esa sonoridad característica de las grandes bandas norteamericanas dedicadas a la interpretación del swing.

En cuanto al trabajo audiovisual del director Arturo Santana, encargado de promocionar este tema,[7] es importante destacar —en aras de lograr una observación lo más integral posible de la obra—, cómo logra captar esa visualidad que desde la música nos propone Isaac: hay una dualidad en el tratamiento del tema dado por el manejo de los colores reducidos a las gamas del blanco y negro y su correspondencia en el tratamiento de elementos musicales, traspolados desde la versión del Benny a la propuesta del músico.

Igualmente la convergencia de elementos de la época de los años 50 con el escenario actual de La Habana y su gente en pleno siglo XXI reafirman el propósito de esta versión: demostrar la actualidad y vigencia de la música, así como las amplias posibilidades de mixtura o fusión que brinda el tratamiento de la música popular bailable cubana de los años 50 con las armonías, texturas, facturas y otros elementos de realización musical que se emplean en la actualidad y con lo que se puede lograr un producto que, desde lo tradicional, alcance una connotación contemporánea. Sin dudas creo, constituye una de las cartas de triunfo de este fonograma y del vídeo en particular.

Se destacan igualmente las actuaciones magistrales del saxofonista César López y de Alexander Abreu en la trompeta, con sendas improvisaciones que se ajustan de manera positiva al estilo, imbricándose a ese ambiance de descarga informal que se respira. Con incursiones que por momentos se ubican en los registros más agudos de sus respectivos instrumentos, López y Abreu nos demuestran su valía como ejecutantes, un dominio técnico musical e interpretativo más que evidente, remitiéndonos a esos sonidos agudos y estridentes que caracterizaron la ejecución de los instrumentos de viento en la timba.

El que siempre soñó es uno de los temas medulares de este disco que viene matizado por la colaboración del cantante boricua Gilberto Santa Rosa, bautizado en el medio musical como El caballero de la Salsa. El tema une en la firma autoral a Juan José Hernández e Isaac Delgado. Con un estilo que responde a los cánones estéticos próximos a la denominada salsa romántica y cercano al quehacer del propio Santa Rosa, Víctor Manuel o Eddie Santiago [8] —por solo citar algunos ejemplos—, aquí se manejan códigos propios de esta vertiente salsera, además de resultar una propuesta que se inclina hacia lo comercial desde una letra inteligente, con un mensaje positivo que guarda estrecha relación con la crónica social que caracteriza al ámbito salsero.

 Isaac Delgado y Gilberto Santa Rosa / Tomado del muro @isaacdelgadoofficial

Se trata de una pieza de alto vuelo en lo referente a la realización musical, donde destaca la instrumentación de los metales en un registro medio —sin estridencias, que denota cierto grado de intimidad—, la percusión, así como la elaboración armónica con el empleo de estructuras acordales de complejidad desde el punto de vista de las relaciones funcionales intrínsecas. También sobresale el cuidadoso tratamiento de las voces, apegado a la manera de hacer la salsa de estilo caribeño.

Asimismo los metales están diseñados para que los instrumentistas demuestren destreza y fuerza interpretativa, recreando la sonoridad y empaste propios de las agrupaciones ya consagradas al medio salsero en el área de América Latina y el Caribe. Armonías cerradas en bloques armónicos en ciertas frases, con pasajes al unísono o con elementos contrapuntísticos propician que la sección posea una autonomía dentro del entramado polirrítmico y melo-armónico.

Otro elemento importante a destacar es el trabajo de dinámica en la sección de viento a partir del manejo de ciertas intencionalidades en la ejecución o el empleo de los ataques in crescendo de manera gradual sobre notas de larga duración. Todos estos elementos constituyen puntos en común con el repertorio clásico o con agrupaciones e intérpretes consagrados a la salsa y que encuentran en Isaac Delgado a una figura de síntesis, poseedor de un lenguaje particular, enriquecido desde su experiencia de treinta años en los predios de la música popular bailable cubana.

La música de esta Isla está repleta de citas y referencias a obras que definen su identidad cultural y que, en este caso en particular, son resemantizadas gracias a prácticas interpretativas que posee Isaac Delgado, adquiridas por su interacción con el medio histórico, sociocultural y musical que le tocó vivir y le moldeó como una personalidad con creatividad y estilo propios, hecho que justifica la aparición de rasgos de estilo que singularizan su producción artística. Estas experiencias fenoménicas son abordadas por él a través de su percepción sensorial, o sea, vive la música a través de su cuerpo, su corporeidad. De ahí que la asunción de ciertos patrones musicales, maneras de improvisar o las disímiles formas de ver un hecho musical constituyan miradas personales, únicas e irrepetibles.

A través de este proceso, el músico adquiere vivencias que le proporcionan las herramientas necesarias para significaciones más racionalizadas, generando nuevos signos mentales o formas de representación [9] de la obra en su totalidad. Este tipo de pensamiento abductivo tiene mucho que ver o se deriva de la percepción intencional que posee El Chévere de la música (experiencia), sus conocimientos y creatividad; en consecuencia, es capaz de construir el objeto musical —entiéndase obra a interpretar— desde la experiencia previa que posee del fenómeno en cuestión.

Precisamente esa experiencia única del hecho musical, esa manera de afrontar el arte desde un lenguaje individualizado, hacen de Lluvia y fuego un producto único, avalado por más de treinta años de carrera y devenido también en homenaje a figuras que han influido en Isaac Delgado desde el punto de vista compositivo, interpretativo o musical. Así lo refiere el propio músico cuando expresa:

Hay un popurrí o un medley de canciones que cantó Cheo Feliciano, que para mí es un mentor, un maestro, del cual siempre he tenido una referencia, me he agarrado de su estilo; y un homenaje directo al Bárbaro del ritmo, Benny Moré. Lo hice sin pensarlo, pero coincide con el centenario de Benny Moré, que está dentro del disco. Es decir, es un disco donde yo estoy disfrutando y quiero que la gente lo disfrute. Yo se los estoy dando con el corazón y creo que eso la gente lo va a sentir igual.

Delgado, Lluvia y fuego EPK 2019.

En el caso del track 6, Medley pa’ Cheo, Isaac recoge dos de los temas emblemáticos que fueron interpretados por José Cheo Feliciano junto al sexteto de Joe Cuba, son ellos Oriente y Cita a las seis. Este popurrí es, sin duda alguna, un digno homenaje a quien fuera una de las figuras cimeras del ámbito musical en el continente. Es de destacar la fidelidad con que fueron interpretados ambos temas, mezclados coherentemente. Hay un respeto, en lo vocal, a la proyección nasalizada que constituía sello indispensable de algunas orquestas salseras de antaño.

Las incursiones de Pedro Martínez (tumbadoras) y Marcos López (timbal), así como el trabajo armónico en los trombones nos remiten a esa época de esplendor de la salsa, estilo interpretativo que se hizo eco en la orquesta de Eddie Santiago, por ejemplo, en cuya agrupación los cuatro trombones asumían todo el rol, cuestión esta que ampliaba las posibilidades sonoras y expresivas de estos metales, por la total ausencia de un instrumento de registro agudo —como la trompeta— que sirviera de guía melódica de la sección, sello distintivo de Eddie recreado por Isaac en determinados momentos.

Medley pa’ Benny es otro de los homenajes que nos regala este disco, compuesto por los temas Mi Saoco, Como arrullo de palmas y el legendario Cienfuegos, tres páginas musicales que consagraron la carrera del Bárbaro del ritmo. Constituye una mixtura de exquisita factura donde se revisita con ojo renovador el estilo de uno de los íconos de la música cubana del siglo XX. Mi Saoco es una particular versión de Isaac, donde la ejecución de la trompeta y el piano —con esa improvisación llena de cubanía y donde cita, de paso, a una de las obras emblemáticas del romanticismo musical: la Rapsodia Húngara número 2 de Franz Liszt— imprimen un sabor y sello de inconfundible actualidad a través del empleo de armonías contemporáneas, aun manteniendo la esencia musical de la sonoridad de la Banda Gigante.

La agudeza en la interpretación de los metales, junto a esa forma peculiar en que son armonizados a manera de colchón armónico (sobre todo los saxofones y trombones), el característico motivo melódico de los saxos en el registro medio-grave y la ejecución de la trompeta como líder melódico de la sección, son marcas estilísticas propias de la ejecución del Benny, que le distinguieron en el ámbito musical de los años 50, una clara influencia del trabajo de las jazz band en conjunción con los códigos estilísticos e interpretativos de la música cubana que encuentran abrigo en esta propuesta de El chévere de la salsa.

Nuevamente llega el binomio autoral Cruz Díaz-Delgado, a quienes corresponden el título En cada despedida. Este tema nos muestra a un Isaac temperamental, desbordado. A través de su voz e interpretación, nos hace vivir junto a él la historia que narra, mientras va desgarrándose en ese mensaje lleno de dolor y en el significado que posee el hecho de despedirse de la mujer que le arrebata la vida con solo darle un beso, una figura literaria que posee una carga semántica importante dentro del tema y de la cual se van a generar núcleos que serán recurrentes a través de la pieza, apoyados desde lo musical a manera de gestos o marcas que representan un nivel comunicacional con cierta significación dentro del discurso.

La pieza marca el regreso a la sonoridad romántica e intimista del Isaac de los años 90, cuando la salsa de tintes amatorios alcanza su máximo esplendor, dejando atrás los sonidos fuertes y las llamadas descargas de la música bailable anterior para entrar en una época caracterizada —desde el punto de vista del ámbito salsero— por un sonido más cadencioso y melódico, abundante en letras con amplias referencias al amor en todas sus manifestaciones, a partir de la sugerencia de figuras literarias que apoyan el discurso, reforzado desde lo musical.

Canciones como Un centímetro de ti, Entrégate a mí, Si la vuelvo a encontrar (pertenecientes al disco Dando la hora, 1992) [10] o La rompecorazones, Ella todo y nada, Yo tengo un corazón y Sorpresa de amor (del fonograma El año que viene, 1995) [11] marcan ese punto de inflexión y refuerzan la idea de recurrencia a la vertiente romántica de la salsa al estilo del Chévere, y reflejada en la obra En cada despedida. Se muestra, además, una dualidad sonora donde se logra fusionar, en una entidad totalmente coherente, los códigos salseros heredados con la esencia estilística y la riqueza rítmica de la música popular bailable cubana.

Continuando con la temática amorosa llegan En nuestro amor, La mujer que yo amo y Tan solo un día, piezas apegadas a la canción, el bolero, a la manera del feeling, aunque también es evidente esa constante fusión con elementos propios del lenguaje salsero que particularizan la música de Delgado.

En La mujer que yo amo el piano establece una interacción con el cantante, partiendo del manejo de elementos contrapuntísticos que funcionan a manera de pregunta-respuesta, en un estilo conversacional, convirtiéndose también —junto al intérprete vocal— en protagonista de la historia que se narra. Ese timbre peculiar del piano en el ámbito del jazz y los recursos improvisatorios empleados con armonías enriquecidas por el uso de las tensiones de oncenas, trecenas, o acordes disminuidos, hacen del tema una cubanísima descarga, donde se combinan la complejidad armónica con la sencillez y fragmentación del tumbao timbero.

Estas marcas estilísticas funcionan a manera de gestos musicales que adquieren significación y que son percibidos por el oyente como términos que sugieren lo emocional o afectivo, gracias a la coherencia lograda en la unión del texto con la música. La obra es entonces un todo indivisible con caracteres específicos que —en el caso de este disco y de Isaac en particular— trasmiten a quien lo escucha ciertos marcadores de estilo, emergentes sonoros que responden a una manera de hacer desde la música popular cubana como marco cultural específico:

[…] los materiales armónicos, melódicos, rítmicos, métricos, junto a indicaciones de tempo, articulaciones, dinámicas, fraseo, comportamientos texturales y registrales, se percibirán en un todo indivisible. A partir de estas consideraciones, entendemos que escuchar en términos gestuales posiciona al teórico, al oyente o al intérprete frente a la unidad y a la continuidad de una obra musical y a sus particularidades estilísticas y culturales.

Balderrabano, Gallo y Mesa 2010.

Es así como El Chévere logra consolidar ese estilo que le caracteriza: un arreglo sencillo, sin aparentes complejidades rítmicas o enrevesados pasajes plagados de tensiones, sin un virtuosismo excesivo que comprometa el resultado de la obra como totalidad. Y es que si repasamos la discografía de Isaac Delgado encontraremos, como punto de contacto de cada trabajo, la limpieza y el cuidado en el tratamiento de la sonoridad como elemento primordial, como rasgo distintivo que indudablemente constituye parte indisoluble de su estilo. Cada componente está bien hilvanado y balanceado en todo ese entramado sonoro, donde las estridencias propias de la llamada «etapa dura» de la timba cubana son atenuadas por su estilo rítmico relajado y un exquisito diseño sonoro, una de las tantas cartas de triunfo del músico.

A través de la escucha activa hemos constatado la existencia de ese espíritu de ruptura con la tradición, de vanguardia, de la constante búsqueda de elementos y códigos contemporáneos en la que se basa Isaac Delgado para brindarnos un producto novedoso, un gancho sutil, que, igualmente, nos mantiene expectantes a todo lo que en materia musical acontece en Lluvia y fuego. Un disco donde el intérprete adopta una posición de total defensa y arraigo al sonido salsero de estilo netamente cubano, a la forma discursivo-musical de El Chévere de la Salsa, esa sonoridad que le catapultó al éxito tanto a nivel nacional como internacional.

Con un mensaje de confianza, un llamado al amor, a la amistad y con la convicción de que este trabajo discográfico constituye una ofrenda a la canción del futuro, concluye un exquisito producto fonográfico que, sin lugar a dudas, marca un antes y un después en la carrera del músico cubano. Es precisamente Amplitud de amor una canción donde impera el optimismo y la confianza en la juventud como hacedores del futuro.

El binomio de Isaac Delgado y Alexander Abreu se unen junto a Samuell Formell en una interpretación donde el trabajo musical destaca sobremanera por su calidad y versatilidad. Es este tema el resumen de las sonoridades y de los procederes musicales que sobresalen a lo largo del fonograma en cuanto al tratamiento de la factura, textura, elementos melo-armónicos, de instrumentación-orquestación e incluso, del tratamiento genérico, donde la timba como intergénero concreto, el bolero, el jazz, el estilo del feeling y la salsa se unen en una mixtura de elementos que dan como resultado un producto netamente cubano.

Así mismo constituye una síntesis del lenguaje peculiar y personal que define el estilo interpretativo de Isaac Delgado, de esa manera desenfadada de decir, y que convierte a Lluvia y fuego en lugar común donde confluyen los aspectos o ingredientes esenciales que caracterizan el panorama de la actual música popular bailable cubana.

Concierto de promoción del disco / Foto: Tropix Media & Entertainment

NOTAS

[1] Puede consultar las notas discográficas de Lluvia y fuego en: https://issacdelgado.com/ SUBIR

[2] Sobre el tema consultar a Neris González Bello y Liliana Casanella: “La timba cubana, un intergénero contemporáneo” en Revista Clave 4, n. 1 (2002):2-9. SUBIR

[3] Para ahondar en el tema, consultar el artículo “La música bailable de Cuba: del son a la timba ¿ruptura o continuidad”? de la musicóloga cubana Victoria Eli Rodríguez, publicado por TRANS. Revista Transcultural de Música (SIBE Sociedad de Etnomusicología), n. 9 (2005), https://www.sibetrans.com/trans/article/166/la-musica-bailable-de-cuba-del-son-a-la-timba-ruptura-o-continuidad (Consultado el 22 de febrero de 2021). En el texto se abordan diversos aspectos que aclaran al lector en lo referido al contexto y situación de la música popular bailable cubana en la etapa de 1959 hasta la década de los años 90. SUBIR

[4] El disco Lluvia y fuego puede ser escuchado en las siguientes plataformas: Spotify: https://open.spotify.com/album/29rZPFbfWqkR9MJ1VeJ3Dz, Music Apple: https://music.apple.com/us/album/lluvia-y-fuego/1545426732, Amazon Music: https://www.amazon.com/gp/product/B07RN9HL1L/ref=dm_ws_sp_ps_dp SUBIR

[5] Escuchar este tema en: Isaac Delgado, “Lluvia y fuego” de Isaac Delgado y Jesús Cruz Díaz Jesusín, video de Youtube, 04:24, acceso el 17 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=KWe8GATvNsc SUBIR

[6] Véase la versión original del tema, interpretado por Benny Moré y su Banda Gigante en Cesarchalon, “Devuélveme el coco” de Benny Moré, video de Youtube, 02:34, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=8Lp2tqeVHXs. También puede escuchar la presentación en vivo del Benny en: Aldo Luque, “Devuélveme el coco” (En vivo en Radio Progreso) de Benny Moré, vídeo de Youtube, 03:17, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=AWiNrVsY6-o. SUBIR

[7] Puede ver el vídeo realizado por Santana y protagonizado por Isaac Delgado en Ministerio de Cultura de Cuba, «Devuélveme el coco» de Benny Moré, video de Youtube, 03:23, acceso el 18 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=1O4uxjClDfA. SUBIR

[8] Algunos de los temas que responden a esta vertiente romántica de la salsa son:

Gilberto Santa Rosa, “Qué manera de quererte” de Gilberto Santa Rosa, video de Youtube, 07:11, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=y2JJY1vm9go.

Gilberto Santa Rosa, “Conteo regresivo” de Gilberto Santa Rosa, video de Youtube, 04:27, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=Zc13NAc7dvM.

Gilberto Santa Rosa, “Conciencia” de Gilberto Santa Rosa, video de Youtube, 03:59, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=7kbjKCj-rMQ.

Carlos Valencia, “Tú me haces falta” de Eddie Santiago, video de Youtube, 04:42, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=upu4krBXnI8.

Computadoras Cañete, “Tú me quemas” de Eddie Santiago, video de Youtube, 05:00, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=ANDlaoIK2Dw.

John Cobos, “Qué locura enamorarme de ti”, de Eddie Santiago, video de Youtube, 05:05, acceso el 26 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/watch?v=ZZPZOhkbngo. SUBIR

[9] Estos signos o formas de representación pueden ser: mentales (ideas musicales), sonoros (grabación de audio), gráficos verbales (cuando se escribe un texto sobre música, por ejemplo), gráficos no verbales (partituras, ondas sinusoidales) y performativos (conciertos en vivo o grabaciones audiovisuales). Todos estos signos son generados por el intérprete, quien será el encargado de significar el signo por el cual se percibe la música y generar nuevas representaciones. (Vinasco Guzmán, Javier Asdrúbal. “Una perspectiva semiótica de la interpretación musical”, en Cuadernos de Música, Artes Visuales y Artes Escénicas 7, n 1 (enero-junio 2012):13). SUBIR

[10] Escuchar el disco completo o las obras tomadas como referencia en: Isaac Delgado, Dando la hora (CD 1992), Playlist de Youtube, acceso el 27 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_mnal_vHyizcBZf3_HjafrmSn049wFs0dY. SUBIR

[11] Escuchar el disco completo o las obras tomadas como referencia en: Isaac Delgado, El año que viene, (CD 1995), Playlist de Youtube, acceso el 27 de febrero de 2021, https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_lL_FQJGlB-2LEE-obHZQ8b4evrlBayR-0. SUBIR


BIBLIOGRAFIA

Acosta, Leonardo. “La timba y sus antecedentes en la música bailable cubana”, en Otra visión de la música popular cubana. Ediciones Museo Nacional de la Música, La Habana, 2014, pág. 140-148.

Balderrabano, Sergio, Alejandro Gallo, y Paula Mesa. “El gesto musical” en II Congreso Iberoamericano de Investigación Artística y Proyectual y V Jornada de Investigación en Disciplinas Artísticas y Proyectuales, Facultad de Bellas Artes, La Plata, La Argentina, 2010.

Casanella Cue, Liliana. “Intertextualidad en las letras de la timba cubana. Primeros apuntes” en TRANS Revista Transcultural de Música (SIBE Sociedad de Etnomusicología), n. 9 (2005), https://www.sibetrans.com/trans/article/168/intertextualidad-en-las-letras-de-la-timba-cubana-primeros-apuntes (Consultado el 22 de febrero de 2021)

Colli, Aníbal Ernesto. “El piano en la música cubana: desarrollo rítmico del son a la timba”, en 1º Congreso Internacional de Música Popular: Epistemología, didáctica y producción, de Santiago Romé y otros, Facultad de Bellas Artes,Universidad Nacional de La Plata, La Plata, La Habana, 2017, pág 161-180.

Mauleón, Claudia. “El gesto comunicativo del intérprete” Editado por Laura Inés Fillottrani y Adalberto Patricio Masilla, en Tradición y diversidad en los aspectos psicológicos, socioculturales y musicológicos de la formación musical. Actas de la IX Reunión de SACCoM. Sociedad Argentina para las Ciencias Cognitivas de la Música – Universidad Nacional de La Plata, 2010 pág 98-106.

Montaño Rozo, Ximena. “Nuestra historia se lee al ritmo de la salsa” en Revista Pesquisa Javeriana (Pontificia Universidad Javeriana), febrero 2019, https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/nuestra-historia-se-lee-al-ritmo-de-la-salsa/ (Consultado el 25 de febrero de 2021)

Padura, Leonardo. “Isaac Delgado”. Notas discográficas a Lluvia y fuego, La Habana, 2019.

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