La Anécdota Musical…A propósito de “Linda cubana”

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

La trayectoria del danzón no puede escribirse sin mencionar a Antonio María Romeu. Su contribución al género y, por añadidura, a las charangas cubanas, conforma, no una página, sino todo un volumen insoslayable dentro de la música y la cultura nacionales. El repertorio de su Orquesta Romeu estuvo, casi en su totalidad -para no ser absoluto-, compuesto por los cientos y cientos de danzones calzados con su prestigiosa firma. Posiblemente, su danzón más famoso es Linda cubana, cuyo solo de piano es referente obligado cualquiera sea el arreglo concebido para la obra.

Según se afirma, el maestro se basó en el son Tres lindas cubanas, original de Guillermo Castillo y popularizado por el entonces muy famoso Sexteto Habanero. Con ese son, la agrupación obtuvo premio en un certamen musical efectuado en La Habana en 1926. Y a la creación del danzón se refiere esta vivencia:

Una noche, tal y como se cuenta, la orquesta del maestro amenizaba un baile en una sociedad que frecuentemente la contrataba. Después de la primera tanda -el primer set, en el argot de los músicos de entonces- Romeu se va al descanso. Y, en eso, uno de los directivos del lugar se le acerca respetuosamente:

-Maestro, los muchachos me preguntan por el estreno…

-¿El estreno…? ¡Ah, sí! Ahora, en un rato…

Romeu, en gesto de reciprocidad, por la acogida que le brindaban a él y a sus músicos en aquel sitio, convirtió en costumbre presentar un danzón de estreno en cada una de sus actuaciones allí. Pero en los días previos al baile de marras, era tan intenso el trabajo acumulado que el famoso pianista y compositor no había reparado en ese detalle. No obstante, era inaceptable defraudar a los bailadores.

Cuéntase que, en ese momento, el célebre danzonero tomó una tarjeta de invitación de aquel baile y, al dorso, plasmó unas notas musicales. Llamó a su flautista Francisco Delabart, a quien apodaban como Flauta Mágica:

-Toma, ahora mismo ponte de acuerdo con los muchachos para que toquen lo que está escrito aquí. Yo voy a improvisar el resto y hacemos la coda con esto de nuevo.

Al reanudarse la fiesta, el director dio la orden y la orquesta ejecutó lo indicado por Romeu. Termina la sección y, con el respaldo de ritmo, el maestro se entregó ante el piano a una inspirada improvisación. Dicen que los asistentes dejaron de bailar para disfrutar de semejante espectáculo. Los aplausos fueron atronadores. El creador de aquel danzón decidió titularlo Linda cubana.

El asunto, sin embargo, tiene otras particularidades:

La imprescindible Enciclopedia Discográfica de la Música Cubana, del coleccionista e investigador Cristóbal Díaz Ayala consigna que la Orquesta Romeu grabó este danzón, por primera vez, en La Habana, el 4 de noviembre de 1925 (disco Victor 78581, matriz XVE 105). Y lo hizo antes de que el Sexteto Habanero llevara a discos Victor, en Nueva York, el son Tres lindas cubanas (79225, matriz BVE 36151) el cual, se afirma, dio origen al danzón.

El Habanero concluyó su primera sesión fonográfica el 2 de noviembre de 1925, dos días antes del registro de la orquesta Romeu. Entonces, al parecer, el son ya era conocido, aunque el sexteto no pudiera grabarlo hasta su nuevo programa para discos, en septiembre de 1926. Curioso, sin dudas.

Hay más acerca de este danzón. Motivo suficiente para otra Anécdota Musical…  

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