La Anécdota Musical…“No me digan más mentiroso”

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Esto es innegablemente cierto: buscar en las amarillentas páginas de los diarios y revistas de antaño es una faena no exenta de frustraciones. En ocasiones, luego de horas de rastreo, te marchas y no hallas absolutamente nada. Pero la constancia te conduce, de forma inesperada, a apuntes invaluables.

Los que refiero esta vez aparecen en un ejemplar del diario Juventud Rebelde, fechado hace exactamente cuarenta años: el 6 de marzo de 1981. Se trata de un diálogo del cual he tomado el título para la presente. El periodista Alex Fleites conversó con el popular cantante cubano Pío Leiva. “Desovilla para mí -dice el entrevistador- una historia si se quiere común, (…) es, en síntesis muy estrecha, su azarosa existencia de músico pobre…”

Nacido en Morón, entonces en la provincia de Camagüey, en 1917, el pequeño, inscrito como Wilfredo Pío Leiva Pascual, tenía solo ocho años de edad cuando era bongosero en el antiguo Central Jaronú (hoy, Brasil). Ya en su juventud, entró en un sexteto: amenizaba bailes a los cuales el grupo llegaba a pie, dondequiera, y tocaba y tocaba durante doce horas completas, de seis a seis. Solo por tres pesos a repartir entre todos. Alguna que otra vez, Pío entraba en negocio con el organizador de la fiesta y pactaba la música a cambio de comida para los músicos, sin dinero. Nada más.

-Aquello era muy duro, mulato -dijo el cantante al periodista.

Pío Leiva contaba cuarenta años, en 1957, cuando llegó a La Habana, luego de varias idas y vueltas, para quedarse en la capital. Consigue que la Orquesta Sensación, esa misma que lograra sonados éxitos con Abelardo Barroso como cantante, le propiciara una oportunidad. En un programa de radio, el director de la orquesta, Rolando Valdés, lo pone a prueba:

-Compadre, no es por nada, pero búsquese otra pega -le dijo a Pío uno de los músicos-, usted no sirve, se pone muy nervioso…

El músico y compositor Juanito Blez lo lleva ante los promotores en Cuba de la RCA Victor. Otra prueba. Esta vez, lo respalda la Orquesta de Bebo Valdés: Tiene cururú, de Luis Mariano García; Chapaleando, del propio cantante (ambos en disco RCA Victor 23-7390); Sin caña y sin platanal, también de Pío, y Pon la victrola, composición de Pablo Cairo (disco 23-7399). Los cuatro fonogramas se grabaron el 9 de diciembre de 1957.

¿Y por qué lo de mentiroso?

Dos grabaciones suyas de aquellos tiempos dieron origen a esa mala fama. Unas décimas jocosas en el son montuno Don Pantaleón, original de Electo Rosell Chepín, despertaron las risas del público: “Yo vi matar dos lechones / que, creerlo es voluntad, / de manteca nada más / dieron diez mil garrafones…”. Tres minutos de exageraciones con música…

Pío Leiva

Para alimentar el mito, Miguel Ojeda compone El Pío mentiroso. Estos versos fueron la clásica tapa al pomo: “Yo he visto un chivo cantar / y un guanajo maromero, / un cangrejo pelotero / y he visto un gato nadar. / Yo he visto a un perro bailar / al ritmo del guaguancó, / una vaca que nació / con colmillos de elefante, / ¡pero no he visto un cantante / más mentiroso que yo…!”

Aquella entrevista, resumen de la vida de Pío Leiva, recogió estas palabras del Montunero de Cuba:

-Ponga ahí que lo que yo digo es verdad. Póngalo, no se olvide. Usted sabe cómo es la gente. A pesar de la canción, yo siempre digo la verdad…

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