Festival Matanzas Jazz 2021: reivindicación del alma jazzística matancera y cubana.

Por MSc. Janet Rodríguez Pino. Musicóloga y percusionista

El Festival Matanzas Jazz celebra desde el 29 de abril hasta el 2 de mayo del presente año su cuarta edición. Conocer acerca de los orígenes, sus elementos distintivos, concepciones musicológicas y aportes al ámbito musical cubano serán las motivaciones para conversar con la musicóloga matancera Leydet Garlobo, fundadora y gestora del festival.

Sobre los motivos que impulsaron la gestión de este evento, dedicado al Día Internacional del Jazz, Leydet nos comenta:

“A partir de mi experiencia como musicóloga en distintos sectores artísticos de la ciudad de Matanzas y la posibilidad de dirigir la Sala de Conciertos José White, surgió la idea de organizar una jornada dedicada al jazz.

Había establecido alianzas con muchos jazzistas matanceros experimentados como Miguel Ángel Rodríguez Zulueta (Miguelón), Bruno Villalonga, el recientemente fallecido Sergio Pichardo; músicos que, como otros en su género, estaban insatisfechos por no contar con espacios donde mostrar su música. Había también una generación de músicos matanceros más jóvenes como Alejandro Falcón, Marcos Morales, Jorge Félix Conde con una carrera en ascenso fuera de Matanzas, por la misma razón. Entonces surgió la idea de traerlos y reunirlos —al menos en una jornada— para celebrar el jazz en Matanzas, y así también honrar a músicos que forman parte de la historia del jazz cubano, no solo matancero, entre ellos podría destacarse a Rafael Somavilla.

Siguiendo por ese camino coincido con Miguelón en la Sala José White y le comento mi intención de tematizar la programación y hacer una jornada de jazz. Miguelón accedió a colaborar y solicitó mi apoyo como musicóloga. Así surge el Festival Matanzas Jazz, en el seno de la Sala de Conciertos José White que, desde entonces, ha sido su sede principal. Por tanto el evento no nace festejo al Día Internacional del Jazz, sino como una reivindicación del talento matancero, tanto del que ya no nos acompaña físicamente, como del que vive en tierra matancera o fuera de la Ciudad de los Puentes, tanto en Cuba como allende los mares.

Por otra parte, como musicóloga también me asaltaba la inquietud de que se exalta a Matanzas como la tierra del danzón y la rumba, y todas las promociones e investigaciones se vuelcan a esos ejes; pero, a veces, quedan soslayados otros géneros que también han tenido una presencia importante en la localidad. Es justo reconocer lo que Matanzas ha aportado al jazz, y por eso el nombre del festival es Matanzas Jazz.”

Haciendo un poco de historia acerca del número de ediciones con que ha contado el Festival, así como su actual carácter online y su impacto en los medios de comunicación y las redes sociales, Leydet relata:

“El Festival comenzó en 2017 y tiene una frecuencia anual. En 2020 correspondía la cuarta edición, que no se pudo realizar por causa de la pandemia, por eso en 2021 estamos celebrando la cuarta entrega. El impacto en las redes sociales es una de las potencialidades de esta edición, en particular, porque, por una parte, nos limita de hacer el Festival a la manera tradicional y, por otra, nos obliga a explotar estas herramientas virtuales, que son las del futuro. Incluso, estamos pensando en no desechar –cuando todo vuelva a la “normalidad”–, este espacio virtual dentro del Festival, para incluir a esos músicos que no se encuentran en Cuba. Desde el punto de vista de la promoción, esta edición está teniendo un notable impacto en las redes. Estamos usando cuatro canales de difusión principales: Facebook, Instagram, Telegram y Youtube, además de lo que logremos proyectar en los canales de televisión nacionales, como Streaming Cuba. Esta vez el punto fuerte han sido las redes; en ediciones anteriores ha tenido repercusión, pero no como ahora, evidentemente.”

En la actual edición, el Festival Matanzas Jazz se prestigia con la participación de importantes jazzistas, tanto del patio como foráneos, entre los que se encuentran Wynton Marsallis, Aldo Mazza, Roberto Carcassés, Yasek Manzano, José María Vitier, Emilio Vega, Ernesto Camilo Vega, entre otros invitados. Acerca de los criterios en los que se basa la selección de estos artistas, Leydet comenta:

“Los criterios musicológicos para la selección de los artistas son tres. El primero se refiere a la representatividad del talento matancero, esto es fundamental más allá de que el Festival adquiera dimensión internacional. Por ejemplo, este año hemos abierto el espectro a otros países y localizamos a músicos matanceros que radican hace años fuera de Cuba como Yoel Páez y Rafael Jenks, cuya respuesta ha sido conmovedora al enviar sus videos y sus palabras de saludo al Festival. En segundo lugar, seleccionamos artistas cuya propuesta represente los orígenes y la historia del jazz. El festival busca exaltar los diferentes componentes musicales que intervinieron en la génesis del jazz y del jazz cubano, y enaltecer la raíz afro que es común tanto al género como a la música popular cubana. Nos vamos al siglo XIX, a aquel repertorio de godspells, de negros spirituals, que desde lo vocal también representan la génesis del jazz; al aporte del negro como figura impulsora de la música cubana y del jazz en esta Isla.

Matanzas es una ciudad muy ligada a esa cultura y al tambor como símbolo. Por eso incluimos toda una gama de géneros y estilos, nos abrimos a todas las manifestaciones que asume el jazz hoy, desde lo popular, lo sinfónico, lo coral. Esto ha caracterizado al Festival desde sus inicios y se va a mantener porque nos diferencia de otros festivales del mundo. Cada edición se inaugura con un orun hecho por el grupo Afrocuba de Matanzas y la clausura corre a cargo de Los Muñequitos de Matanzas, para que abra y cierre lo afro. Por ejemplo, si invitamos al Coro de Cámara de Matanzas, les pedimos que interpreten repertorios como negros spirituals y godspells; o si invitamos a la Orquesta Sinfónica de Matanzas, buscamos un repertorio sinfónico jazzístico. De igual forma hacemos con toda la diversidad de formatos jazzísticos invitados, tanto de Cuba como de otros países, porque ese es el principal atractivo: hacer confluir en el Festival los diferentes componentes del jazz.

El tercer y último criterio de selección, que no por último deja de ser fundamental es la calidad artística. Nuestro festival se caracteriza por buscar la excelencia y se realiza con el talento profesional que pertenece a los catálogos de empresas de la música del país. Para seleccionar a los músicos fuera de Cuba, se evalúa que su currículum avale su participación en el Festival, a modo de llevar el mejor referente posible a los estudiantes de Música, aun en formación.”

Como valor añadido, el Festival Matanzas Jazz rinde tributo en cada edición a figuras relevantes de la música matancera y cubana, en general. En esta ocasión, el evento presenta una amplia propuesta de solistas y agrupaciones consagrados al jazz y al son, indistintamente, para rendir homenaje al compositor matancero Arsenio Rodríguez y, a su vez, al Día Nacional del Son –a celebrarse el próximo 8 de mayo. Sobre las razones de esta dedicatoria, sin objeción alguna sale a relucir:

“Esta cuarta edición del Festival propone un programa balanceado entre agrupaciones jazzísticas y soneras porque responde a la concepción del evento como una fiesta de la música popular bailable. Este criterio se basa en todas las imbricaciones del jazz con la música popular cubana, que se evidencian en la música de Arsenio, por los aportes instrumentales que realizó al septeto de son, convirtiéndolo en conjunto, y por los cambios en la proyección de ese género a través de aspectos muy innovadores. Además, Arsenio colaboró indistintamente con importantes músicos jazzistas y soneros como Tata Güines y Chano Pozo en las tumbadoras, Miguelito Cuní y Miguel Valdés en las voces, Rubén González y Lilí Martínez en el piano; este último llevó las ideas de Arsenio a la sonoridad del jazz. Este es un proceso paralelo: si se analiza el jazz cubano como un género híbrido observas esa sonoridad sonera, y si se hurga en el son del conjunto de Arsenio, se descubren patrones jazzísticos; pero en realidad, es el mismo fenómeno que se expresa en dos formatos diferentes. Arsenio también fue el primer músico popular que tocó en una jazz band. Realmente fue único en su tiempo. Entonces, qué mejor motivo que hacer honores a esa historia y dedicarle el Festival en 2021, cuando se cumplen 110 años de su natalicio.

Del mismo modo el Festival se proyecta como antesala del Día Nacional del Son, el 8 de mayo. Para celebrarlo, tenemos en el programa a la Lira Matancera, la Orquesta Faílde, Tony Ávila; representantes de la música popular cubana y bailable. Ese es el objetivo: tener una visión inclusiva y expandir los horizontes tanto como sea posible.”

Finalmente, el Festival Matanzas Jazz no es un evento aislado sino que refleja y enriquece el contexto músico-cultural de la provincia de Matanzas y de nuestro país.

A propósito de  la significación que ha tenido el evento, Leydet concluye:

“Ciertamente, si se compara a la Matanzas de hace cinco años con la ciudad presente, el cambio ha sido radical y para bien, por varios factores que han confluido, entre ellos destaca significativamente la creación del Festival y la reapertura de la Sala de Conciertos José White.

Un objetivo vital ha sido la proyección del Festival pensando en los estudiantes de Música, para quienes se organizan charlas y talleres. Además, se les brinda la posibilidad de preparar proyectos jazzísticos, presentarse a una especie de audición y ser seleccionados para mostrar ese resultado artístico en el propio Festival. De esta idea surgió la jazz band juvenil Swing Cubano dirigida por el maestro Bruno Villalonga, otro de los grandes exponentes matanceros del jazz y la música popular cubana. Este es un proyecto muy exitoso que cada año está presente en el Festival. Y enfatizo en la escuela porque es eje fundamental del evento. En sentido general hemos contribuido a fomentar el gusto estético por el jazz y rendido el justo tributo a sus exponentes, gracias a los cuales existe hoy una tradición jazzística en la provincia de Matanzas y en Cuba.”

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