¿El Rey tiene bien puesta su corona?

Por Lalau Yllarramendiz Alfonso. Musicóloga

Una de las voces más versátiles en la historia del reguetón cubano es El Chacal, no precisamente por las cualidades de su timbre, sino por su constante movimiento entre géneros y discursos musicales, por lo general, con propuestas de excelente calidad.

En el canal de YouTube La Farándula Cubana pude apreciar una de las mejores entrevistas—a juicio de quien escribe— a Ramón Lavado Martínez, El Chacal. Ese diálogo me reveló a un artista urbano consciente de sus procesos creativos y con metas muy claras desde los inicios de su carrera. Reafirmé, así, mi teoría de que nada en la trayectoria de El Chacal ha sido fruto del azar, sino resultado del esfuerzo y entrega hacia su arte.

En su camino integró un par de dúos; primero Clan 537 junto a Baby Lores, y luego Chacal y Yakarta. En ambas ocasiones la temática del sexo era recurrente y bajo esa polémica creció su nombre. Pasó el tiempo y su alter ego se duplicó para también emerger en la palestra pública como El Chacal de la Bachata, un seudónimo del propio artista con el cual ha firmado temas como Androide o su versión de Procuro olvidarte, clásico compuesto por el nicaragüense Hernaldo Zúñiga y popularizado por la voz de Simone.

Por estas y otras razones, no es de extrañar el galardón del artista en la categoría de Música Urbana del Cubadisco 2020-2021; no obstante debe aclararse que este certamen no premia al creador, sino el resultado artístico del producto discográfico en cuestión.

Empero, ¿es Corazón roto el mejor álbum urbano de la temporada? Esta distinción de por sí le otorga una dosis de validez al disco; aunque está a consideración del lector, al concluir estas páginas, si El Chacal tiene bien puesta o no esta corona.

Indudablemente, aun proyectándose como un “romántico”, El Chacal sabe emplear un buen discurso con ejemplos varios: Amor en París, Culpables, La costumbre o Corazón roto. Este último track da título a la placa y es una muestra más del éxito de este artista con la bachata. Probablemente el hilo conductor y las mejores propuestas del álbum tengan como denominador común el género dominicano, pues sobresalen por su calidad Ciertamente lo urbano es apreciable en la simplicidad de la masa sonora de las canciones y su ritmo.

Conoce los códigos del movimiento y sabe traspolarlos a otros géneros, de la mano de DJ Unic para mantener así su identidad sonora y no perder la clave del éxito. Queda comprobado que el concepto de música urbana de El Chacal va más allá de un tema con un estribillo divertido y una base rítmica reiterativa. El Chacal lleva su esencia urbana en cada una de sus producciones. Todo aquel que dude de la existencia de un reguetón romántico tiene ante sí una muestra más. Tan solo escuchar los cuatro primeros sencillos del fonograma Corazón rotoes un argumento suficiente para comprender que es posible que un artista del reguetón emita mensajes amorosos en sus canciones y además lo haga bien.

Ejemplo de ello es Novela de amor, un tema que con frases “reguetónicas” narra un romance:

No has conocido a nadie como yo

Que te haga sentir mujer

Lo nuestro es una novela de amor,

Lo que al final tú tienes que volver.

Canciones como esta suenan con frecuencia en las calles e, incluso, en los medios oficiales de la radio y la televisión. Un fenómeno frecuente en el artista, que tiene la versatilidad suficiente para sonar en ambas realidades sonoras con propuestas pensadas desde la sutileza reguetónica de una Novela de amor,hasta lenguajes vulgares y soeces que, obviamente, no aparecen en este disco.

Por supuesto, la función social de esta música está cumplida. “King Chacal” ha nacido para hacer bailar con su dembow porque como él dice en Veneno “(yo tengo) … lo que te mata”, que al decir “reguetónico” no es más que conocer la clave correcta para conquistar a los bailadores y sus corazones.

Otras áreas del álbum son más cuestionables, como la selección de los temas y el orden en que estos deben ser dispuestos para emitir un mensaje lógico y convincente. Estamos ante un conjunto de singles que nacieron en el mismo período y fueron agrupados en un fonograma como pretexto para cerrar un ciclo en la carrera del artista. Esto puede parecer un detalle, pero ¿qué es un disco sino una obra de arte?; y, como tal, debe nacer y cumplir su rol: vincular al artista con su público. Que Corazón roto sea una compilación de sencillos, puede responder entonces al por qué es un disco resultado de mensajes fragmentados e ideas que no comunican una oratoria musical coherente.

El concepto de Corazón roto o lo poco que hay de él en la producción, deja ver a un reguetonero que pierde gran parte de su potencial cuando desaparece el beat y el dembow en sus producciones; algo que se sabe no es cierto, y la historia de la música urbana lo ha demostrado desde Calentando La Habana, hasta Si piensas, si quieres junto a la Señorita Dayana grandes éxitos de El Chacal.

Como se puede suponer por su recorrido, su imagen está muchas veces asociada al desenfreno en el escenario, resultado de las temáticas y símbolos que defiende su arte. No es de extrañar por eso que un sentimiento parecido a la nostalgia surja al escuchar El dolor, un dúo con JG que quasi permite recordar esas rimas y ritmos tan bailados por tantos como La Chica se manda, de Clan 537 y La corrupción, de Chacal y Yakarta.

Por esta misma línea estilística está Las Balas, un reguetón como el de los tiempos más polémicos de la música urbana en Cuba alrededor de 2004, con la bomba del bajo de la timba y la “guapería” de las márgenes de la sociedad: una cubanía puramente reguetónica al decir:

What you do? Qué bolá?

Tengo las balas pa´ partirte la tarima a la mita´

Entre los mejores temas del álbum está La costumbre, hasta tal punto que podemos disfrutarlo también junto a la voz del Chévere de la Salsa como parte del mismo fonograma. Una canción minimalista y emocionalmente desgarradora que gana mucho en masa sonora y acabado artístico con el estilo y elegancia escénica de Isaac Delgado.

Corazón roto no es precisamente un disco en el sentido curatorial. Tampoco estamos ante la etapa más climática de la carrera del reguetonero. Con temas lanzados independientemente hasta tener la cifra suficiente para cerrar un ciclo, no ha de sorprender la inexistencia de un principio y fin de discurso en esta propuesta. Algunas canciones han sido resultados musicales loables en la escena urbana actual, por su popularidad y calidad musical; pero no han tenido la suerte de ser colocadas en el fonograma de manera estratégica para que cada una brille con luz propia.

El “Demonio de la Fama”, no es solo una celebridad con gran estilo en la tarima; es también la voz de su Marianao natal, de ese desenfado de las calles habaneras, del decir del reparto y del romance postmoderno de la realidad urbana contemporánea.

Queda el deseo de ver al artista en todo su esplendor o de encontrar algún estreno durante la escucha. Casi cincuenta minutos de música con algunos buenos temas, pero nada más. De un disco, al menos se espera que sea la carta de presentación de un artista y sus imaginarios sonoros de esa etapa. Al terminar de escuchar Corazón roto no encuentro más que señales de un Chacal que apenas reconozco.

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