Entreclaves…»Gaspar Agüero Barreras. Un precursor de la pedagogía musical cubana»*

*Ediciones Museo de la Música, La Habana 2017. Esta edición forma parte del Programa de Rescate, Plasmación y Difusión del Patrimonio Musical del Instituto Cubano de la Música.

Por Cecilio Tieles Ferrer. Pianista, investigador y pedagogo

La Dra. en Ciencias sobre Arte, Dolores Flovia Rodríguez Cordero nos introduce en el pensamiento y actividad artístico-docente de Gaspar Agüero Barreras (1873-1951), este imprescindible intelectual de nuestra cultura, nacido en plena Guerra de Independencia, pero cuya principal labor se desplegó en el siglo xx. El libro está dividido en dos capítulos: “Dimensiones humanas y profesionales del músico-pedagogo Gaspar Agüero Barreras” y “El pensamiento musical-pedagógico de Gaspar Agüero Barreras” que, a su vez, se subdivide en “Su pensamiento musical-pedagógico en la Universidad de La Habana” y “Su pensamiento musical-pedagógico en la Sociedad de Amigos del País”. La monografía incluye una extensa bibliografía y Anexos con testimonios gráficos y documentales de su actividad. Entre ellos destacamos el catálogo completo de sus composiciones; la reproducción de tres obras Ajiaco con col (1897), para piano a cuatro manos, Danzón de la viuda (1910), para soprano y piano y El Schottisch de las Muñecas (1939), para seis manos; muy acertada inclusión de Rodríguez Cordero que acerca estas partituras del importante músico cubano a los intérpretes jóvenes y no tan jóvenes, así como cartas y otros documentos.

Entre los valores de Gaspar Agüero destacados por la investigadora vale la pena señalar la visión, la cultura y los valores éticos y estéticos que inspiraron la trayectoria vital y artístico-docente del biografiado. Fue «un destacado crítico musical, compositor, maestro de coros y director de compañías de teatro bufo cubano y docente de un notorio sentido en defensa de lo nacional» (p. 76).Se granjeó la amistad de personalidades tan destacadas de nuestra cultura como Guillermo Tomás, Eduardo Sánchez de Fuentes, César Pérez Sentenat. También de otros jóvenes, entonces, como Argeliers León, María Teresa Linares, Odilio Urfé, Orlando Martínez, entre otros. Se rodeó de lo mejor de los intérpretes como Angelina Sicouret. (pianista), ex alumna de Nicolás Ruiz Espadero; Diego Bonilla (violinista), Romano Splinter (cantante) y Roberto Ondina (flautista). Y, como no, del sabio cubano don Fernando Ortiz, persona clave en el rescate, defensa y divulgación de toda la riqueza del aporte africano en la cultura cubana. Ortiz, en esta empresa, contó con la inestimable ayuda de Agüero que transcribió la música de los músicos informantes que contribuyeron a la realización de la magna obra La africanía de la música folklórica de Cuba. Recibió reconocimientos del extranjero por su labor en los estudios de la música cubana como el del prestigioso musicólogo Curt Sachs. Subraya Rodríguez Cordero las palabras de Agüero: «debo aclarar que esta africanidad del ritmo cubano no es tan pura como generalmente se cree, porque una cosa es el ritmo africano legítimo y otra es el ritmo cubano compuesto con partículas del primero».(p. 84)

Pero, muy acertadamente, afirma la Dra. en Ciencias: «Sin embargo, a pesar de la enorme riqueza intelectual del pensamiento musical-pedagógico cubano, en la actualidad la mayoría de los músicos profesionales y las jóvenes generaciones en fase de formación académica, desconocen en gran medida la existencia de personalidades que en su historia de vida se consideraron como precursoras por sus notables aportes a la enseñanza musical, de lo que se deriva que su pensamiento y acción han sido invisibilizados.» (p. 14) Tarea que, a pesar de los avances, está lejos de haberse alcanzado.

Destacaría, entre otros aciertos de la investigación, el reconocimiento de los intelectuales y, por supuesto, los músicos entre ellos, cubanos que desplegaron, tras la independencia, una intensa actividad artística y docente para fortalecer la cultura cubana y su identidad cultural: «Si bien hubo dependencia política, rutinas fraudulentas y corruptas, en esta etapa histórica, también se destacaron desde una posición defensora de la identidad nacional y cultural cubanas, diversas personalidades e instituciones públicas de vanguardia».(p. 16) Una de las tareas era mejorar la preparación de los profesores de música de las escuelas públicas a través de Cursos de Estudio. Tarea en la que estuvieron, aparte de Agüero, músicos tan importantes como Argeliers León o María Teresa Linares, lo que evidencia la estrecha colaboración entre las autoridades de la educación pública general y estos destacadísimos músicos cubanos defendiendo e inculcando los valores de la música cubana. Algo que echamos en falta en estos momentos.

Se debe resaltar la amplitud de miras y la concepción que tenía Gaspar Agüero Barreras de lo que era la música cubana, enfatizadas por Rodríguez Cordero: igual se entregaba y colaboraba con Ortiz en el estudio de la música africana que defendía el rescate y conservación de la obra de Nicolás Ruiz Espadero.

Por último, en tan notable trabajo se han deslizado dos gazapos importantes para tener en cuenta en futuras ediciones: aparecen las guerras raciales en 1913, cuando en realidad el hecho sucedió en 1912, cuando la Masacre de los Independientes de Color (p. 41); y, el otro, Espadero es compositor del siglo XIX y no del XVIII. (p. 100)

Como dice en el Prólogo la profesora Yarelis Domínguez Benejam, es «la primera investigación», pero seguro que los valores de esta monografía estimularán a otros investigadores a profundizar en este y otros músicos que fortalecieron nuestra cultural nacional y, a su vez, inspirarán a nuestros intérpretes a divulgar la obra de los que constituyen el fundamento de nuestra identidad cultural.


Dolores Flovia Rodríguez Cordero (La Habana, 1952).

Pedagoga e investigadora. Doctora en Ciencias sobre Arte y Máster en Música de la Universidad de las Artes, ISA. Es docente de Didáctica aplicada a la Música e Historia del pensamiento musical pedagógico cubano en la Universidad de las Artes, ISA, en la que labora desde 1993. Entre sus principales temas de investigación se encuentra el tema dedicado a la Historia del Pensamiento musical-pedagógica cubano, al que ha dedicado variadas publicaciones en libros y revistas nacionales e internacionales. Ha obtenido importantes premios de investigación. Es miembro de la UNEAC, de la UNHIC y posee el Merito Pedagógico, la Distinción por la Educación Cubana, la Medalla José Tey y el Diploma Amadeo Roldán otorgado por la UNEAC.

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