La Anécdota Musical…Llame a La Habana y averigüe…

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

En un ejemplar de mi biblioteca, un tanto deteriorado por el continuo repaso, hallé una entrevista a Tito Gómez, aquel inolvidable cantante cubano que hizo historia con la Orquesta Riverside, primero, y durante una sorpresiva y sorprendente permanencia junto al maestro Enrique Jorrín y su hoy legendaria charanga, después.

Fue Erena Hernández quien dialogó con Tito para su libro La música en persona, publicado en La Habana en 1986. En la mencionada conversación, el recordado intérprete de Vereda tropical narra detalles de su vida, de sus comienzos en la música, la oposición de su señor padre y los secretos de cómo mantenía su voz entonces en los mismos tonos de su etapa gloriosa.

Su debut se produjo con la orquesta de Osvaldo Estivil, que actuaba en el Hotel Nacional, en el Vedado habanero. Al regresar de un viaje por Honduras, Perú y Puerto Rico, los músicos de la Orquesta Riverside, punto fijo en el cabaret Montmartre, cercano al Nacional, le propusieron el ingreso a la banda. Tito aceptó, pero con una condición: empezar cada noche con Estivil y, al terminar la tanda, salir hacia el Montmartre, a unas pocas cuadras del hotel, para cantar con ellos en el segundo set.

Tiempo después, Tito Gómez seguiría con la Riverside durante sus buenos treinta años, casi siempre como su único vocalista. Se convirtió en un sello de la orquesta: cuando inesperadamente se unió a Jorrín, la banda no pudo mantener el nivel de antaño.

Según confesara el propio cantante al periodista Vicente Cubillas, hace cincuenta años, la mejor etapa de la Riverside se produjo bajo la dirección del saxofonista Pedro Vila. Dicho sea de paso, me ha resultado totalmente infructuosa la búsqueda de información biográfica acerca de él. Lo último que supe fue, precisamente, en este mencionado diálogo de prensa. En un momento de la conversación, Tito habló de sus frecuentes visitas a casa del maestro, ya retirado entonces, cuando ambos disfrutaban de los recuerdos…

En un lapso de cuatro años, la Orquesta Riverside se mantuvo como atracción del programa radial La Pausa que refresca, por el Circuito CMQ. Según se dice, en cada casa de familia en Cuba se almorzaba los domingos mientras escuchaban la presentación. Cuando los músicos debían cumplir algún compromiso fuera de La Habana, dejaban su actuación grabada. Y eso provocó un contratiempo:

Un promotor de bailes había contratado a la Riverside para una fiesta en el pueblo de Ranchuelo, entonces en la provincia de Las Villas. Pero, al llegar al lugar, aquel hombre se negaba a pagar lo acordado:

-¡No les pago! Ustedes no son los que yo contraté. ¡La Riverside está en la CMQ ahora mismo, que yo lo acabo de oír!

Sobrevino la discusión y el asunto estaba a punto de llegar a mayores, cuando Tito Gómez exclamó:

-¡Prepare los micrófonos y óigame cantar a ver si yo soy Tito Gómez! Yo no puedo estar en dos lugares a la vez…

Pausa en la disputa. La orquesta empezó a tocar y el asombrado promotor empezó a dudar:

-Bueno, sí, tú eres Tito Gómez, pero…

-Mire, señor -lo interrumpió el cantante-, no nos pague ahora. Llame a La Habana, ahora mismo, a este teléfono, y averigüe. Pregunte si La pausa que refresca es en vivo o está grabado…

Luego de las disculpas, los bailadores se dieron banquete total… ¡Tremenda fiesta con Tito Gómez y la Riverside!

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