El Bolero, baluarte de preferencias e identidades en Cuba

Por Rafael Lara González. Metodólogo de Tradiciones del Consejo Nacional de Casas de Cultura

El bolero, originario de Cuba y muy popular en el Caribe, es como un traje coloquial vistiéndose de gala en diversos ámbitos y escenarios: canción de ritmo lento y bailable, la cual significa para los cubanos esencia, raíz e identidad; representa el alegórico arte de la inspiración, la comunicación, del encuentro, así como de la amistad y el amor.

El bolero se ha convertido en la poesía musical de los pueblos, episodio de contrastes entre la riqueza poética y la buena música, donde persiste una convergencia infinita entre factores hispanos y afrocubanos concatenados, armoniosamente, en su melodía y en los acordes de la guitarra. Se nos hace común en la vida; lo podemos encontrar como recurso de motivación e inspiración cuando realizamos los quehaceres domésticos, sobre todo, por las féminas, convertidas en esos instantes en ingeniosas amantes de la expresión musical, no existe en nuestras comunidades conmemoración alguna de tipo social, política o cultural donde no esté presente la letra y música del bolero y sus cultores como exponentes, mientras perdura entre las preferencias de los públicos en nuestras instituciones culturales y recreativas, lo mismo ocurre con festividades de tipo familiar y vecinal que también encuentran en el bolero su máxima inspiración; las bodas, cumpleaños, celebraciones de 15 años, entre otras se convierten en ámbitos recurrentes para estos pretextos. ¿Quién no ha encontrado o intentado conquistar su “media naranja”, a través de su melodioso y romántico esplendor? ¿Cuántas personas acuden a las actividades culturales protagonizadas por el bolero y sus portadores en busca del esparcimiento y el disfrute emocional?; interrogantes que nos ubican en el populismo y preferencia del género como parte de la vida cultural de la población en la isla.

En esta ocasión no me referiré a los aspectos históricos y su decursar en la cultura cubana, al ser un tema reiterado y más que conocido por varios investigadores y estudiosos del tema, analizados en múltiples publicaciones existentes, por lo que mis líneas estarán relacionadas a razones menos tratadas y valoradas; me refiero al valor antropológico, social, así como su proyección sociocultural o comunitaria de la expresión músico danzaría en particular en contextos poblacionales.

Dentro de las aficiones culturales, el bolero también ocupa un lugar imperecedero en la cultura cubana, su desprendimiento y alcance comunitario se certifica especialmente a través del movimiento de peñas en nuestras Casas de Cultura y demás instituciones culturales; su promulgación en espacios de confrontación se hace común, varios son los concursos y eventos protagonizados, tanto por intérpretes como por autores, mientras y aunque es muy cierto, que la radio se ha convertido en el medio de comunicación más fiel a estas pretensiones, nuestras Radio Bases en las Casas de Cultura también lo insertan con beneplácito, sobre todo cuando se trata de aquellos boleristas pertenecientes a la propia comunidad, como parte del movimiento de artistas aficionados, asesorado por nuestros valiosos instructores de arte.

Y quién mejor para expresarnos sus vivencias, puntos de vistas y criterios sobre la temática que los propios protagonistas que, desde el polvo y vicisitudes cotidianas, hacen posible mantener un legado como es la práctica del bolero y sus elementos asociados. Por lo que he tenido la posibilidad de contactar con algunos de los líderes y promotores relevantes, que se han destacado en la viabilidad y promulgación del elemento tradicional:

Durante mi vida he establecido un vínculo directo con el bolero, pues mi padre era técnico de las llamadas victrolas en toda La Habana. Recuerdo bien cuando con solo 7 u 8 años lo acompañaba, por lo que no he dejado de buscar información y a la vez en convertirme en un fiel promotor del bolero. En la actualidad me paso todo el tiempo participando en cuanto espacio bolerista de la capital exista; es como entrar al paraíso de los sentimientos; dentro de mis boleristas preferidos puedo mencionar a Orlando Vallejo, Benny Moré, Orlando Contreras, Lino Borges, entre otros…

Castelio Saborit Pérez (destacado promotor del bolero en La Habana).

He sido defensora de los derechos de la mujer dentro del movimiento bolerista en La Habana; llevo más de 30 años de vida artística y el bolero es mi vida. He podido transmitir mis saberes a niñas y jóvenes que hoy son grandes artistas. En las peñas del bolero encuentro la paz y la armonía…

Mariela Galdiani (destacada exponente del bolero).

Recuerdo muy bien cuando siendo prácticamente una niña participaba en los encuentros del bolero que se realizaban en casa de Ángel Díaz, ubicada en lo que hoy se conoce como el Callejón de Hamel en Centro Habana. Ahí fue donde, por primera ocasión, escuché el término “descarga”. Él decía que más que cantar se venía al sitio a decir la canción a través del bolero y el filin. Para mí es un honor mantener este espacio desde la comunidad porque así surgió y así será siempre…

Noris González (líder de la “Casa del Filin”. Municipio Centro Habana).

… es un orgullo para mí representar a los jóvenes intérpretes del bolero en Cuba, a través de la peña “Filin good”, en Santiago de las Vegas, compuesta por artistas aficionados juveniles que han apostado por el bolero como su mayor preferencia; salidos de los propios resultados en los talleres de creación de la Casa de Cultura…

Hago posible el significado de la canción bolerista en nuestro repertorio musical, porque el bolero para mí representa sentimiento. Es una manera de expresar desde lo más profundo nuestras alegrías, pasiones y tristezas. Siento tanto en el escenario como cantante como en el aula o espacio con mis estudiantes el drenaje que es capaz de construir con sus acordes y poesía. Apoyo el concurso establecido en mi municipio llamado Humberto Jauma, homenaje al compositor santiaguero, creado y mantenido durante 15 años por la promotora cultural y exponente del bolero Sonia Hernández…

Doris Martha Colombé (Instructora de arte de la Brigada José Martí y exponente del bolero en Santiago de las Vegas).

Estamos en presencia de verdaderas potencialidades, convencidos también que existen por toda la geografía cubana cientos de ejemplos como éstos, quienes de diferentes aristas del tema hacen posible la salvaguardia del bolero en Cuba, cada uno con una perspectiva diferente pero con una clara concepción hacia la labor  comunitaria, denegada en muchas ocasiones, pero con la capacidad de engrandecer de alguna manera el sentido de la inclusión, el reconocimiento social, capaces de transmitir experiencias de vida a imitar, y convertidos en los motores imprescindibles en la gestión de los valores tradicionales encontrados en las comunidades cubanas; a favor de la identidad cultural.

Una posible declaratoria del bolero y sus elementos asociados como Patrimonio Cultural de la Nación está al doblar de la esquina, su reconocimiento comunitario, vecinal y social ha impregnado voluntad e interés institucional; pero sobre todo ha despertado prioridad en el apartado artístico- cultural por parte de las comunidades y sus protagonistas. Su constante existencia en diversos ámbitos de la cotidianidad, así como su proliferación en contextos urbanos y rurales lo convierten en un género totalmente de referencia y necesidad espiritual, que ha penetrado con fuerza en las fibras y el corazón de cada cubano.

¡Enhorabuena bolero!

Acompañamiento de gestores a los portadores del bolero como parte de su Declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación. Fotos: cortesía del autor.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s