Recordando a intérpretes de bolero en el ISA.

Por María del Rosario Hernández Iznaga. Musicóloga y Decana de la Facultad de Música de la Universidad de las Artes

El ISA (actualmente Universidad de las Artes) es la academia formadora de cantantes profesionales universitarios. Para lograr un determinado desarrollo del órgano de fonación, la enseñanza de este perfil musical se ha organizado de esta manera, aunque van surgiendo experiencias en niveles precedentes asociadas, fundamentalmente, a compañías de diferentes variantes de espectáculos. Por otra parte, acostumbra a asociarse la enseñanza en el ISA con la ópera y la lírica de concierto, de hecho en los últimos años los graduados de este perfil se denominan de Canto Lírico; pero no siempre fue así, y aprovecho la ocasión para enunciar otros momentos de la historia de nuestra Facultad de Música en la mencionada especialidad.

No es secreto que existe una delicada diatriba entre la academia de canto lírico y el canto popular, en el que el bolero ocupa un lugar preponderante. Considero que, una cosa es cantar boleros y otra ser intérprete de boleros. Sin querer establecer una disquisición teórica sobre el fenómeno, en esta distancia que los separa puede que la Universidad juegue un papel importante, ya que:

Contribuirá a que las obras sean realmente interpretadas, al tributar con el proceso de enseñanza/aprendizaje de contenidos culturales, teóricos e históricos de la música a una selección y abordaje del repertorio de maneras diferentes y profundas.  Se reconoce que el intérprete tiene una doble función: realizador de una idea ajena y creador él mismo de su propio mensaje estético; para todo ello, en cualquier género de la música, la academia tributa al alcance de niveles superiores de maestría artística. Celebro entonces que otrora nuestra Facultad no tuviera límites genéricos en sus procesos de selección.

El bolero, como comportamiento esencial de la cancionística en nuestra cultura, tuvo y ha tenido una interesante presencia en el quehacer de nuestro ISA. La década de los 80 y principios de los 90 del pasado siglo fue notoria en cuanto a la existencia de estudiantes de canto cuyo repertorio estuvo asociado a la interpretación de boleros y canciones.

Se estudiaron de esta etapa, los siguientes egresados del ISA que, si bien no todos son reconocidos intérpretes de boleros, este género ocupa un determinado lugar en su repertorio, entre ellos destacan Emilia Morales, Elizabeth de Gracia, Lázaro Miguel Rodríguez: Leonor Ma. Montesinos, Raquel Zozaya, Luis Téllez. Ovidio González, Sergio Farías Andrade, José Patricio Collado…

El análisis se realizó de la siguiente forma:

Estudio de los documentos que constan en el archivo pasivo de la Universidad, expedientes académicos y de aquellos, observación de encargos de boleros realizados a actuales estudiantes de la Facultad. Esta búsqueda permitió conocer comportamientos, integrantes del claustro, relación de este con el género en cuestión y poder hacer valoraciones de acciones que pudieran tener relevancia en estos momentos.

¿Qué encontramos?

En primer lugar, la relevancia que, en cuanto a la enseñanza del bolero para estudiantes de canto tuvieron, en la década de los 80 y principios de los 90, personalidades tales como Enriqueta Almanza En el campo de la enseñanza fue profesora del Instituto Superior de Arte desde 1988.

Se utilizaron fundamentalmente análisis de currículos de los seleccionados en dos etapas de la vida, la biografía que consta en el expediente se realizó una búsqueda (selección aleatoria de estudiantes que, por su perfil fueran potencialmente boleristas)

En los años 80, cuando comencé mi docencia en el ISA, tuve, entre los alumnos más queridos, a ganadores del concurso televisivo Todo el mundo canta, evento que, sin dudas, marcó hitos para la historia de la Facultad. De manera coincidente varios de los ganadores solicitaron su ingreso al ISA, por diferentes tipos de curso y, al mismo tiempo, por las declaraciones de ellos y los documentos oficiales se observa la presencia en el claustro de la profesora Ninón Lima, impulsora del bolero entre los profesores de aquellos tiempos. También resulta evidente el criterio inclusivo de los directivos del Departamento de Canto, dígase Ramón Calzadilla (fundador y primer Jefe de Departamento de Canto y Hugo Barreiro (Jefe de Departamento después de Calzadilla).

Recuerda Leonor Montesinos los beneficiosos Talleres sobre estos temas, impartidos por Hugo Barreiro y Enriqueta Almanza, indistintamente. Ninón fue más osada, ella fue la maestra de canto, y montó repertorios acordes con los intereses y posibilidades de sus estudiantes, ejemplo de ello Elizabeth de Gracia, que además se preparó para ser profesora continuadora de los principios de Ninón Lima.

Existen cuestiones muy interesantes que, como resultado de los análisis de expedientes se detectan:

Hijo del afamado sonero Adriano Rodríguez, Lázaro Miguel Rodríguez Ramos ingresó a la Facultad por el tipo de curso vespertino/nocturno a los 29 años. Era músico de la empresa Antonio María Romeu en el curso 83–84. Por el expediente de Lázaro Miguel obtuve la relación de disciplinas de esta generación. Ellos estudiaron, entre otras: canto, metodología de la enseñanza del canto, análisis musical, armonía, contrapunto, piano, solfeo, actuación, historia de la música e historia de la música cubana, así como cultura cubana. Este conjunto de conocimientos, sin dudas, influyeron en concepciones interpretativas.

Leonor María Montesinos ingresó del IPU Saúl Delgado en 1989 y estudió en el ISA durante 6 años. Interesante que, en aquellos años el plan de estudios incluía asignaturas optativas y ella recibió “Taller de música popular” entre las asignaturas optativas de 1ero. a 4to.año. En el examen de ingreso cantó Huerto de marzo de Gisela Hernández y en su tribunal de ingreso estaba, entre otros, el maestro Romano Splinter. Fue alumna de Armando Suárez del Villar, quien la propuso como Alumna Ayudante en el año 1990, se desempeñó igualmente como Alumna Ayudante de Hugo Barreiro. Siendo estudiante del curso regular diurno, en 1991 realizó una gira a ciudades de México, como integrante de un espectáculo profesional.

La información del expediente de Leonor apunta hacia la flexibilidad del pensamiento de nuestro claustro y las posibilidades de desarrollo que se brindaban a los estudiantes.

Consta en el expediente carta de José Loyola de 1994, solicitando a Leonor, para actuar como cantante en el Festival Boleros de Oro de dicho año.

En 1995 se graduó cantando, entre otras piezas con: Tú mi desengaño, Duele y Tú no sospechas.

De Sagua de Tánamo, Holguín nos llegó Raquel Zozaya Aldana, cuando ya se encontraba en la vuelta anual del concurso Todo el mundo canta. En la entrevista que se le realizó como parte del ingreso declaró que su compositor preferido era Adolfo Guzmán y su intérprete Argelia Fragoso. Cantó en su graduación obras de Pablo Milanés, César Portillo de la Luz y Orlando de la Rosa. Le resulta muy difícil seleccionar boleros preferidos, pero no olvida mencionar Amor fugaz de Benny More.

El tribunal de graduación de Luis Téllez disfrutó de Longina / Manuel Corona, Por si vuelve / Marta Valdés y Me recordarás / Frank Domínguez. Dejó constancia Ramón Calzadilla en el examen de ingreso de la fina sensibilidad del aspirante.

Emilia Morales declara en su currículo: “Licenciatura en Música en la especialidad de canto, en el Instituto Superior de Arte.” Ha sabido situarse entre las principales figuras del género del país e integra el catálogo de excelencia y de personalidad de la Empresa artística Adolfo Guzmán. Es miembro de la UNEAC, y pertenece desde hace doce años al Ejecutivo de música de dicha organización. Profesora de canto y técnica vocal ha impartido numerosas clases magistrales en varias academias de prestigio internacional.

Durante su trayectoria artística, Emilia Morales ha participado en diferentes eventos propios del bolero, entre ellos: Festivales de Boleros de Oro realizados en nuestro país; Boleros de América (Colombia, 1992 y 1998); Festival de Habaneras y Boleros de Oro, en Cataluña; 7mo Festival de Boleros Amor y Amistad, en Cali, Colombia.

José Patricio Collado Aragut ingresó al ISA en el año 1983 siendo solista vocalista del Instituto Nacional de Turismo (INTUR). En sus exámenes de ingreso y graduación se incorporan otros nombres de profesores que hasta el momento no se habían mencionado, tales como Lucy Provedo, Hugo Marcos y Luis Manuel Díaz. Fue alumno de Jesús Li.

Estos apuntes sobre determinados estudiantes intérpretes de boleros nos han permitido reconocer una importante relación de profesores que tributaron, desde el ingreso hasta la graduación, a la presencia del género en la Universidad.

Recuerdo a Elizabeth de Gracia González como una estudiante muy especial, por su seriedad y entrega a los estudios. Su vínculo con la Universidad fue total. Ingresó al ISA en 1986, habiendo ya obtenido, entre otros, los lauros como: Premios de Interpretación en el Orfeo de Oro de Bulgaria (1975), Festival de Dresden, Alemania en 1980.

Ella afirma: Ingresé al ISA porque creí necesario completar mi formación complementándola con la Academia y de esta forma obtener las herramientas necesarias para una vida profesional más larga y mejor en todos los aspectos, tanto como cantante como culturalmente. Y esto fue la decisión más acertada tomada en ese momento de mi vida.

Continúa Elizabeth: Cuando ingresé al ISA no existía ninguna cátedra de Canto Popular. Ingresé simplemente a estudiar canto, con el rigor de la carrera y con las posibilidades vocales que tenía; y creo y pienso que la técnica para dominar tu instrumento vocal es una y solo una, luego la utilizas para desempeñarte como intérprete, pero tienes que estudiar con rigor y disciplina, aprender un preclásico saber cómo es el fraseo en un barroco conocer a los románticos en fin, entrenarte y entrenar tu órgano vocal para desempeñarte en el género, ya sea clásico o popular.

En el acta de su graduación consta “que los diferentes aspectos técnicos y expresivos fueron abordados con maestría y dominio, trascendiendo el contenido del texto en cada uno de los estilos interpretados”   

La radical postura respecto al canto como perfil, hace que no sea visible la relación del género con los estudiantes de canto de hoy, y se identifica entonces la presencia del bolero en relación con músicos de otros perfiles. Así, encontramos la realización en el ISA del Festival de Cantautores que, en las últimas dos ediciones, resultaron ganadores estudiantes de cuerdas, composición y dirección coral. Por otra parte, los estudiantes de dirección musical de sonido, cuando se expresan con recursos electrónicos emana su vocación hacia el bolero y otros géneros de la música tradicional cubana.

Estas ejemplificaciones totalmente documentadas demuestran que existió una etapa en la que el bolero estuvo presente en nuestras aulas y esa experiencia debe conocerse, como parte importante de la historia de la Facultad. Modesto tributo al Aniversario 45 de la creación de la Facultad.

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