El Coloquio Internacional Boleros de Oro: Un alto para meditar*

Por Alicia Valdés Cantero. Master en Arte. Musicóloga. Presidenta de la sección de Musicología de la UNEAC. Desde 1995 dirige el Coloquio Internacional Boleros de Oro.

* Ponencia presentada en el III Congreso Internacional “Música, Identidad y Cultura en el Caribe”. Santiago de los Caballeros, 2009. Publicado en Clave Año 13, Número 1-2-3,2011, pp. 23-26.

De las expresiones de la música popular latinoamericana, el bolero es uno de los géneros que más ha conseguido un sello de permanencia en el entorno sociocultural que lo originó. Su práctica se mantiene a través del tiempo y aúnen el siglo XXI constituye motivo eterno de inspiración en la producción artística vocal-instrumental; área de atracción para las casas discográficas y terreno propicio para los estudios de interesados en profundizar en su conocimiento, preservación y desarrollo.

En 1987 la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), a partir de una idea del compositor José Loyola Fernández, organizó un foro para el examen teórico de los diferentes enfoques de pensamiento sobre el bolero. Al año siguiente se completa el evento con un espectáculo musical en el que participaron destacadas agrupaciones musicales y legendarios boleristas. Desde entonces, se concitó el interés y multiplicó la capacidad de reunir en La Habana -y luego en el resto del país- a creadores e intérpretes de Latinoamérica y Europa junto a musicólogos e investigadores que aportaran nuevos conocimientos y concepciones en aras de intensificar el debate cultural sobre el género.

A lo largo de estos años se han ido sumando presencias, países y trabajos enriquecedores que la autora de estas líneas  decidió agrupar en un libro: Nosotros y el bolero (La Habana, Letras Cubanas, 2001), con el fin de pertrechar al festival de una bibliografía investigativa, propiciadora y estimuladora del reconocimiento internacional que tiene el género en nuestra área cultural.

Desde luego, los trabajos allí incluidos no olvidan a las obras fundadores porque el bolero ha estado presente como parte de un capítulo o epígrafe en el libro de Emilio Grenet: Música popular cubana, (1939); en La música en Cuba, de Alejo Carpentier (1946); en la obra de Argeliers León Del canto y el tiempo (1974), quien lo analiza como género en relación con la canción cubana; en la obra de la Dra. María Teresa Linares La música y el pueblo de Cuba (1974); y en las tesis de las musicólogas María de los Ángeles Alfonso: “Tres décadas del cancionero popular cubano (1900-1930)”, de 1990 y Dinorah Valdés: “Nuevas proposiciones sobre el bolero”, de 1996, quien la centra íntegramente en su análisis.

Asimismo lo aborda José Loyola en su libro A ritmo de bolero (1997) y Helio Orovio en El bolero latino y 300 Boleros de oro, texto este último de lectura y disfrute no solo para cubanos sino también para venezolanos, mexicanos, dominicanos y panameños, en cuyos países circuló profusamente.

El contenido de esta propuesta, crítica y reflexiva, centra su atención en las ponencias leídas en el Coloquio Internacional Boleros de Oro por musicólogos, investigadores y otros especialistas que, desde distintas perspectivas disciplinarias y teóricas, intentan acercamientos más profundos al género. Con este panorama pretendo dar a conocer las líneas temáticas más trabajadas y de mayor impacto en cada una de las veintidós ediciones del evento realizadas desde 1987. Con ello, se puede constatar la importancia de este espacio reflexivo para la preservación y promoción del cultivo del género en Cuba, así como valorar sus rumbos en el campo del saber académico a partir de los resultados del Coloquio, que ya agrupan doscientas catorce ponencias hasta la entrega del año 2008.

El evento teórico sobre el bolero, reúne a ponentes de distintas profesiones, generaciones y procedencias geográficas y se desarrolla a partir de un programa de actividades conformado por conferencias, mesas redondas, intervenciones especiales, conciertos, presentaciones de discos, libros, publicaciones periódicas, proyecciones de documentales y numerosas ponencias de gran variedad temáticas.

A grandes rasgos, los asuntos abordados pueden agruparse en seis órdenes de contenido que, a su vez, comprenden otros que examinan al bolero desde distintos ángulos, división en modo alguno excluyente, en tanto las ponencias presentadas podrían incluirse en más de una. En el caso que nos ocupa, la ubicación estuvo determinada por los enfoques dados a los temas y por la condición del firmante, como musicólogo o no. Veamos a continuación los órdenes de contenido:

I- Estudios biográficos: Informaciones sobre personalidades legendarias que dotaron al bolero de obras monumentales.

II- Estudios textuales: Enfoques lingüísticos y literarios del análisis del discurso entre los que se entrecruzan y conectan elementos de índole sociocultural, sicológico, sociológico y de otras disciplinas que no solo aportan información sino que a la vez dan sentido y destino al texto en interacción siempre con la música. Contiene también un trabajo que aborda el comportamiento simbólico del bolero apoyado en los presupuestos teóricos de la semiótica.

III- Estudios musicológicos:

Apreciaciones y enfoques musicológicos de la vida y la obra de compositores e intérpretes, cubanos y de otros países, así como aspectos relacionados con la instrumentación, los conceptos armónicos, etc. Se consideran también aquellos trabajos que analizan la evolución histórico-cultural del género sobre la base del análisis musical.

IV- Estudios historiográficos: Descripción del devenir histórico y musical del bolero en Cuba y sus interminables desplazamientos en diversas coordenadas epocales, geográficas y temporales. La visión de estos estudios no parte del análisis musical.

V- Estudios de relaciones: Análisis del bolero en su conexión con otros géneros, diversos formatos y en el repertorio de agrupaciones históricas y relevantes de Cuba.

VI- Estudios de difusión: Evaluación del género y sus cultores relacionados con su circulación a través de los medios de difusión masiva: radio, industria fonográfica, prensa, cine, publicaciones, etcétera.

DISTRIBUCIÓN TEMÁTICA (1987-2008)

Se observa un predominio de los estudios relacionados con compositores e intérpretes, sobre todo de biografías de aquellos boleristas que hicieron historia y trascendieron por su obra y accionar musical durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado, tales como Benny Moré, José Tejedor, Roberto Faz y Ñico Membiela. Estos trabajos son generalmente descriptivos y en ellos abunda lo anecdótico, basado en la información de periódicos, revistas y entrevistas, comportamiento que responde a que sus autores no son musicólogos sino profesionales no especializados en música. Sin ser insustanciales, su resultado sociocultural habría ganado con creces de haberse redactado en colaboración con especialistas en la materia.

ESTUDIOS DE TEXTOS

En un segundo nivel se encuentran los estudios de textos, que privilegian el análisis lingüístico y literario (“Para romper el silencio” sobre el cancionero de Marta Valdés; “María Teresa Vera o un corazón para el bolero”) y sus colindancias con aspectos sociológicos (aspectos sociológicos, anécdotas…), psicológicos (“El bolero y la musicoterapia en la tercera edad”; “Canciones crueles de Carlos Puebla”), socioculturales (“Significación cultural del bolero”; “Entre bares, cantina y licor… el bolero”) y de otras disciplinas portadoras de información a partir del texto-letra en interacción con el texto-música. También se incluyen trabajos que sólo se limitan a presentar el texto desde el punto de vista temático y se desaprovechan las potencialidades que brinda el análisis literario (“El mar en la música de Agustín Lara”; “Evolución temática del bolero en Cuba”). Obsérvese que el mayor número de trabajos se concentra en el análisis de las letras en su vinculación con el soporte sonoro, problemática vigente en toda música cuya función es ser cantada.

ESTUDIOS MUSICOLÓGICOS

En el tercer nivel aparecen los trabajos musicológicos, portadores de magníficos análisis que son una muestra de la importancia que adquiere la labor investigativa y el dominio de la información, desde la perspectiva del profesional de la música en su condición de teórico y especialista de los procesos de la música cubana.

Como en el primer nivel, abundan las biografías de compositores e intérpretes con la diferencia de que las apreciaciones y razonamientos se apoyan en el análisis musical, única vía para establecer rasgos distintivos y regularidades presentes en la creación (“Benny Moré: autor e intérprete de boleros”; “Marta Valdés: Viajera del tiempo”; “Nueve boleros de Rosendo Ruiz”; “Osvaldo Rodríguez: un hecho sonoro de proyección contemporánea”; “El bolero en músicos pinareños: Pedro Junco, Rafael Rodríguez y Virgilio González”; “Pablo canta boleros”; “La canción y el bolero en la obra de Jorge Anckermann”; “Binomio estelar del bolero: Piloto y Vera”; “La compositora jalisciense Consuelo Velásquez”).

Esta percepción también va dirigida a los trabajos que analizan el devenir musical del bolero en Cuba (“Nosotros y el bolero”; “El bolero cubano”; “Momentos en la historia del bolero cubano”; “Sabor a bolero”). Y aquellos relacionados con el ritmo (“El ritmo del bolero”; “Presencia de la percusión y la rítmica en el bolero y la canción cubana”), la instrumentación y los conceptos armónicos (“El papel de la guitarra en la cancionística”; “El estilo filin de la canción”).

ESTUDIOS HISTÓRICOS

Nuestro país ha sido testigo desde el siglo pasado de un fuerte desarrollo de la historiografía, tendencia a la que se han adscrito el 12,1% de las ponencias presentadas. Este interés histórico se pone de manifiesto en los contenidos que nos propone este nivel: respecto al cultivo del bolero en pueblos de Latinoamérica y el Caribe (“El bolero en Puerto Rico”; “El bolero en Ecuador”; “El bolero en Perú”; “Desarrollo y expansión del bolero lírico y el filin en América Latina”); y las particularidades y práctica del bolero en las provincias cubanas (“El bolero espirituano”; “El bolero oriental”). De igual modo, hay un trabajo que repasa el origen del género en el siglo xix y hasta la actualidad, pero su mirada no parte del análisis musical (“Origen del bolero”).

ESTUDIOS DE RELACIONES

El bolero que cultivan algunas de las más importantes agrupaciones cubanas ha sido una de las tendencias más abordadas en las ponencias presentadas, partiendo del trabajo propio de la agrupación y cómo estas proyectan el género.

Se debe señalar el interés por las agrupaciones de nuestro país, con énfasis en aquellas relevantes para nuestro devenir musical, entre las que destacan el Conjunto Casino y las orquestas Aragón, Sublime, Sonora Matancera y los Van Van.

Igualmente han sido abordadas desde distintas perspectivas de análisis, las relaciones del bolero con otros géneros de la música popular, tanto cubana como extranjera, donde se aprecian las proyecciones del género en su relación con el tango, la habanera, la rumba; y otras proyecciones más contemporáneas en su relación con las corrientes musicales de la cultura hip-hop o del pop.

En menor medida, se han presentado ponencias que abordan los distintos formatos desde los que se ha interpretado el bolero, partiendo de un análisis del repertorio de charangas típicas, tríos y cuartetos vocales.

ESTUDIOS DE DIFUSIÓN

Los estudios de música popular recorren muchos caminos y el abanico de acciones se ha abierto hacia nuevos espacios. El estudio del bolero en los medios es uno de ellos, pero en nuestro caso, puede apreciarse, rápidamente que no son muchos los especialistas que deciden abordar esta área, a pesar de la gran cantidad de opciones que ofrece. Esta variedad tampoco ha implicado una profundidad analítica en los trabajos, pues estos se centran, por lo general, en casos muy específicos lo cual impide la necesaria generalización que el tema amerita.

Tras estos años de trabajo es obvio que el amplio y fortalecido movimiento de festivales de música popular cubana -que se acompaña cada vez más de eventos teóricos colaterales-, ha permitido mantener y promover nuestros géneros tradicionales y su permanencia en el objetivo de los estudiosos de la música, aun cuando solo sean convocados una vez al año, como los Festivales del Danzón, Boleros de Oro, el de la Trova y el de Habaneras. Esto se contrapone con otros ámbitos del accionar musical, como puede ser la industria del disco, que saca mucho partido a esas expresiones mediante compilaciones de obras antológicas e intérpretes emblemáticos y preferidos, pero, sobre todo, asegurados por el mercado.

Muchos de los musicólogos expositores en los Coloquios del Bolero pertenecen a llamada “vieja guardia” y, usualmente, sus propuestas no asumen las herramientas de análisis  más modernas y actualizadas, que les permitan sacar partido al material bibliográfico que sobre el bolero existe. Tampoco centran su atención en las tendencias de realización del género en la actualidad, por miedo quizás, a no tener la suficiente perspectiva temporal como para percibir los cambios recientes. Estos hechos, traducidos en pocos estudios y contadas participaciones, no son exclusivos de este evento teórico. Mi experiencia como organizadora en otros eventos dedicados al estudio de géneros como el danzón, la habanera o el simposio que se realiza en el contexto de la Feria Internacional Cubadisco, confirman esta aseveración.

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