Poplereando…*

Por Carmen Souto. Musicóloga. Especialista de la Dirección de Música de Casa de Casa de las Américas. Asesora de espacios musicales de la televisión cubana

* Ponencia presentada en el Coloquio Internacional Boleros de Oro, La Habana, 2007. Publicado en Clave Año 13, Número 1-2-3,2011, pp. 20-22.

En el panorama musical cubano contemporáneo, la enacción[i] creativa bolero-pop se define en dos líneas fundamentales: la apropiación del pop a partir de los diseños de concepciones vocales e instrumentales del bolero y la recreación de boleros tradicionales según la estética pop. Este trabajo se propone abordar estas líneas de creación, así como la intencionalidad con que se emplean en cada caso, los elementos que definen ambas manifestaciones.

La música pop, en tanto estética de creación musical abarcadora de un amplio abanico de maneras de hacer, presenta marcas estilísticas que acuñan determinados comportamientos musicales a partir del empleo de sus componentes definitorios,[ii] que alcanzan categoría de universalidad, y pueden ser adoptados por las culturas locales.

En el acto de creación, el compositor se apropia de aquellos elementos que sean “funcionales” para la concreción de su idea primaria, y su resultado será catalogado como pop siempre que se mantenga presente la esencia de sus tópicos estéticos, dada por la utilización indistinta de los elementos anteriores, así como de la relación que se establece entre ellos a partir de su uso, lo que ilustra la “ductilidad” de que goza el pop a partir del empleo de sus elementos primarios.

Es importante referir que, más allá de la presencia más o menos regular de estos elementos, desde el punto de vista musical la individualidad creadora constituye un fuerte componente distintivo del pop, pues es precisamente a partir de la misma que se define la acción de apropiación musical. Existen muy diversas maneras de hacer dentro de una misma estética de creación, de forma que se transgreden los identificadores de nacionalidades concretos, e incluso, los localismos; lo que impide el agrupamiento a partir de generalizaciones de determinados comportamientos.

El pop cubano, entonces, es el resultado de apropiaciones de los elementos esenciales del lenguaje originario en formas del discurso local, que se refiere fundamentalmente a aspectos de tipo tímbrico-rítmico definidos como elementos de identidad unitarios de la manifestación estilística: la base de los instrumentos electrónicos (bajo eléctrico, guitarra eléctrica y teclado) y el ritmo del drums como generador estructural, anteriormente señalados como aspectos identitarios que unen esas manifestaciones disímiles. Dichas apropiaciones, devenidas tendencias de creación, se producen en áreas específicas de la música cubana, pues su patrón rítmico se presenta muy funcional y de alta capacidad de adaptabilidad, y posibilita su transmutación a otras manifestaciones musicales, cuya utilización efectiva dependerá de la competencia del creador.

La canción se perfila como un área de apropiación originaria para el pop en tanto se adoptan códigos rítmicos definitorios del mismo, resumidos en el patrón rítmico-percutivo isócrono como comportamiento generalizador de dicho movimiento que, una vez sedimentado, propicia su imbricación con otros géneros de la música cubana, dando pie al desarrollo de la canción-balada como género representativo de esta esfera apropiativa.

El trabajo de apropiación del pop desde la canción como referente, se mantiene hasta la actualidad a partir de la adopción de elementos propios. Tal es el caso del bolero, que dada su flexibilidad rítmico-melódica hace posible la combinación métrico-acentual con el pop, al ser un patrón binario, que coincide agógicamente con los del bolero.

Los elementos característicos de este último se hacen variables en su interpretación concreta, más centrada en el empleo de técnicas composicionales apoyadas en el uso tecnológico que en el lucimiento vocal de los intérpretes. Para esta adopción, se recurre a los formatos abiertos,[iii] cercanos al pop, con supremacía de elementos electrónicos.

Esto se ilustra en el tema Pena sobre mí, de Donato Poveda, donde el cantautor acude a la flexibilidad agógica, en pos de resaltar la expresividad textual de los momentos climáticos, tomando los códigos musicales característicos del pop como base.

El empleo de estos elementos que se universalizan como “esencia” del pop, tienen como base el formato instrumental electrónico de sonoridad amplificada como elemento que denota el lenguaje de la generación moderna con fuertes influencias de desarrollo tecnológico. Este aspecto constituye un patrón de identificación para las audiencias, quienes se encargan de significar esos resultados, como experiencia de “ubicación” del sujeto a partir de la música, cuya valoración se ubica dentro del marco sociológico general, en el que se considera buena música aquella que es expresión auténtica de algo, o sea, de una persona, una idea, un sentimiento, una realidad social o la evasión de esa realidad.

Actualmente las interrelaciones genéricas en el pop responden al deseo de acercarse al público, a partir de la afinidad con el lenguaje de los jóvenes.[iv] La apropiación que el bolero hace del pop se perfila como un vehículo de comunicación efectiva que interpela audiencias jóvenes, que no se identifican plenamente con géneros tradicionales de la creación cubana, sino que sus gustos se decantan por propuestas  más atractivas desde el punto de vista visual y rítmico que, usualmente, implica el detrimento de la propuesta textual. Es por esto que los creadores cubanos de las distintas manifestaciones musicales, se apoyan en el pop como facilitador para la socialización de su mensaje en pos de una efectividad comunicacional, teniendo en cuenta especialmente la propuesta musical de base, y manteniendo el discurso textual que caracteriza cada movimiento en concreto.

La segunda línea de creación que se define por la enacción creativa bolero-pop es la recreación de temas insignes del movimiento bolerístico cubano desde la estética del pop, como el caso, por ejemplo, del disco Ilusión, de Paulo FG.  En dicho fonograma, se aprecian determinadas regularidades en el trabajo de recreación de los boleros desde el punto de vista composicional:

  • Utilización de formatos abiertos de base pop con cuerda de metales, donde priman los juegos tímbricos de sonoridades electrónicas a manera de efectos.
  • Mantenimiento de las funciones armónico-tonales originales, con alguna sustitución ocasional.
  • Presencia intermitente del patrón isócrono percutivo generador de la estructura del pop, si bien se mantiene como traza marcadora del pulso en la mayoría los temas.

Como trabajo que pretende insertarse en el gusto de los más jóvenes, se incluyen determinados elementos que refuerzan el discurso generacional, tales como la incorporación del rap con líricas en apoyo al discurso textual del bolero, en tanto manifestación poético-musical perteneciente a la llamada lírica urbana. Si bien en este contexto, el rap no responde absolutamente al precepto de reflejar realidades sociales desde una perspectiva crítica, su incorporación funciona como tópico semántico de especial significación, desde el cual la audiencia se construye el ideal de postura crítica anteriormente referido, si bien no cumple esta función dentro del discurso bolerístico. Este elemento se hace palpable en temas como Si te contara de Félix Reina, recreado en el citado disco de Paulito, donde el lenguaje musical del rap funciona como un patrón de identificación para la audiencia joven.

Otra de las combinaciones genéricas que aluden a los entretejidos contemporáneos de esta línea de creación es la combinación del bolero-cha con el pop, pues remite a la de pop-rock-chachachá, icónica dentro de la creación de pop nacional, debido a la coincidencia métrico-rítmica de sus elementos con el patrón rítmico-percutivo isócrono generador de la música pop, que hacen de esta mezcla una combinación de altísima riqueza rítmica.

Se hace muy propicia entonces la unión de las tres manifestaciones desde el trabajo de sus elementos constituyentes. Esto se hace palpable en el tema Dolor y perdón, original de Benny Moré e igualmente incluido en el disco Ilusión, en el que esta fusión se desencadena fundamentalmente desde el estribillo: en el tema original la apropiación de produce desde la utilización de la base rítmica del pop en coherencia con códigos entonacionales del chachachá desde los metales, como apoyo a las progresiones armónicas por las que pasa, imbricando ambos aspectos desde el principio de coordinación, que propicia la cohesión de dichos elementos.

A partir de estas concepciones se deja ver una relación entre la música pop como categoría genérica y la bolerística cubana desde un criterio de apropiación como estrategia composicional de los creadores, que convierten al pop en uno de los tópicos semiótico-musicales[v] de mayor recurrencia.

Por la repercusión y niveles de convocatoria con que cuenta desde la década de 1990, los creadores lo incorporan en sus propuestas para comunicar con otras audiencias, específicamente con los más jóvenes, especialmente de aquellos que buscan la masividad como lo hace el pop. Se produce entonces una enacción composicional entre el bolero y el pop, como acción efectiva, de acoplamiento, que funciona a partir de una red de elementos interconectados capaces de cambios estructurales durante una historia de vínculos ininterrumpidos, que hacen de esta relación genérica un concepto pivote, cuyos puntos de giro propician la interacción y afección mutua en pos de una mayor comunicación con la audiencia, para que todos sigamos poplereando


NOTAS

[i] Se entiende por enacción la acción efectiva, de acoplamiento estructural-corporal entre el perceptor y lo percibido que enactúa o hace emerger un mundo. Funciona a partir de una red de elementos interconectados capaces de cambios estructurales durante una historia de acoplamientos ininterrumpidos. (Cfr. Rubén Lopez Cano: “Entre el giro lingüístico y el guiño hermenéutico: tópicos y competencia en la semiótica musical actual”, 2001).

[ii] Vemos los rasgos estilísticos como matices independientes al género concreto como categoría conceptual, este último entendido como tipo de música concreta, que implica una participación concreta con resultados específicos, que dan lugar a maneras de sentir, maneras de proyectar, maneras de producir o crear, de transmitir y recrear, concepciones ofrecidas por el Danilo Orozco en los TMMA.

[iii] Terminología que se refiere a aquellos formatos de composición variable. Vid. Grizel Hernández, Neris González y Liliana Casanella: “Merengue a lo cubano. Fusión y permanencia”.

[iv] Danilo Orozco: Nexos globales…, p. 61

[v] Entenderemos por tópicos semiótico-musicales aquellos elementos que sostienen una buena parte de la semiosis, se refiere al espacio semiótico a partir del cual el escucha produce los signos que requiere para comprender la música (en Rubén López Cano: “Más allá de la intertextualidad “, 2004, p. 7).

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