Detrás de las cortinas, estaba la poesía. Entrevista a Raúl Herrera Pérez “El gigante remediano”

Por Sayli Alba Álvarez. Investigadora y profesora

Raúl Herrera Pérez es uno de los significativos poetas improvisadores cubanos. Conocido con los epítetos: “El gigante remediano”, “El poeta del sombrero” y “El Titán de la décima”, ha brillado en los escenarios de las canturías cubanas y en otros países como Francia, España y Marruecos. Ostenta varias distinciones, entre ellas Viajera Peninsular, otorgada por la Casa Naborí en Matanzas y la Distinción por la Cultura Cubana. Ha publicado cinco libros de décima en las Islas Canarias, cantándole al amor, a la patria cubana, a las tradiciones culturales y al trágico naufragio sufrido por el Vapor Valvanera en su viaje de las Islas Canarias a Cuba. La poesía improvisada de Raúl Herrera se caracteriza por su alegría y jocosidad, temas en los que ha lograda instaurar un estilo propio, a pesar de que en Cuba han existido poetas improvisadores como Chanito Isidrón y Luís Gómez que marcaron una pauta en la poesía oral de corte humorístico.

Raúl Herrera

En el caso de Raúl Herrera el humorismo es algo natural en su improvisación, ante cualquier tema, apenas avanza un poco la controversia, aparece la jocosidad, en muchas ocasiones desconcentrando momentáneamente al adversario, que no imagina el giro. Famosos han sido sus controversias con la improvisadora Tomasita Quiala en Islas Canarias, ante los debates humorísticos y controversiales en los escenarios, les llamaron “La pareja explosiva”. Significativos han sido los encuentros poéticos con el improvisador Emiliano Sardiñas, que también trabaja el humorismo en el escenario. Fue pareja de controversia durante muchos años, con el fallecido poeta Luís Martín Álvarez con quien se presentaba en el programa Palmas y Cañas, con gran aceptación del público. De aquellas presentaciones son estas décimas que los aficionados al punto cubano repiten de memoria:

Luís Martín

Palmas y cañas feliz

regreso con mi muchacho

que parece un puerco macho

engordado con maíz.

Recorre todo el país

y se da más de una hartera

y por una cochiquera

que nunca quiera pasar

porque lo pueden matar,

igual que un puerco cualquiera.

Raúl Herrera

Quise con frases hermosas

saludar como se usa

sin embargo, esta lechuza

empezó a decirme cosas.

Pero al ver sus defectuosas

formas de comportamiento

a Punto G en un momento

me llevaré a este infeliz

a ver si Rosa Matriz

le manda un medicamento.

En los últimos años ha trabajado con la joven improvisadora Yenisleidys González, en controversias humorísticas. En la entrevista Raúl Herrera nos habló de sus padres y de la herencia de amor al punto cubano que recibió de su familia. Su paso por el emblemático Conjunto los Pinares y sus últimos años junto al poeta Luís Martín. Unos años después de la entrevista que ofrecemos, falleció Luís Martín. Su sepelio fue en Cabaiguán, el pueblo que lo vio nacer. Varios poetas improvisadores espirituanos le dedicaron décimas, pero la de Raúl, retumbó con fuerza estremecedora y conmovió a los presentes:

Amigo, le digo adiós

a tu voz y tu palabra

sin permitir que se abra

un abismo entre los dos.

Sé que vas del cielo en pos

en infinito despliegue

pero cuando Dios te entregue

su bendición y te irradie

no hagas pareja con nadie

espera hasta que yo llegue.


Entrevista a Raúl Herrera

Fecha: 29 de enero de 2014

Nací en Remedios, en la finca Baracoa, en el campo. En una casa muy pobre, de techo de guano, tablas de palma y piso de tierra. Mi familia era muy humilde. Allí crecí con mis padres y mis tíos. El último de ellos en irse de la casa fue José Herrera que era poeta, siempre andaba conmigo, me dormía con décimas y me llevaba a fiestas de campo. Esa fue la causa por la que ya de ocho años, yo hacía versos. Tengo un tío de 92 años que hace décimas, mis padres improvisaban, mi abuelo Abelino Herrera también, y sacaba música de un extraño laúd de 18 cuerdas, un tío mío llamado Fabio tocaba también laúd. Mi papá se llamaba Raúl Pastor Pérez Borroto y mi mama Ela Pérez Gutiérrez. A los dos les gustaba mucho la décima y los guateques, me educaron correctamente, con mucha educación. A mi padre le dediqué esta décima:

Padre de la piel curtida

y de las manos callosas

no hay manchas en las honrosas

alamedas de tu vida.

Tienes la moral erguida

como el pico del turquino

Y alegre por el destino

que la vida te depara

se te refleja en la cara

tu orgullo de campesino.

Estudié en una escuela rural y la maestra se llamaba Ramona Mariño, era muy viejita. Luego, cuando pasaron los años le hice una décima y se la canté por radio:

Maestra de mi niñez

tierna Ramona Mariño

cada día con cariño

posaba un beso en tu tez.

Pero ahora que la vejez

te lacera piel y huesos

esperando tu regreso

la tiza se desvanece

y en la pizarra aparece

una lágrima de yeso.

En esa escuelita rural, hice hasta el sexto grado. Le he dedicado muchas composiciones a aquella época de mi vida en el campo, le he escrito y cantado a muchos temas campesinos, porque el lugar donde nací, el ambiente del campo y la vida de la familia en aquel entonces, formaron lo que soy hoy.

Honrando el pasado mío

en donde un pequeño fui

ahora yo estoy viendo aquí

la imagen de aquel bohío.

Me crié cerca de un río

donde iba a zambullirme

y con el ansia de oírme

honrando la tradición

se paran en atención

las palmas para aplaudirme.

II

Yo vengo de aquella choza

que en mis recuerdos encuentro

y se alumbraba por dentro

con la luz de una chismoza.

Yo vengo de aquella poza

que fue la piscina mía

y de un ateje que había

 que con removerle un gajo

me le iba sirviendo abajo

el desayuno a la cría.

Luego fui a Remedios a la Secundaria, hasta noveno grado, de ahí al Servicio Militar a Matanzas a la escuela de Camilitos donde pasé un curso de operador de calderas. Ahí empecé a ir a los guateques de Matanzas que es tierra prolífera en guateques campesinos, yo improvisaba con dificultad, pero cantaba con poetas de nivel como Bonifacio Menéndez, Arturo Cruz, Grabiel Cruz, José Luís Guerra (Guerrita) y el maestro Sergio Medero. Empecé a pulir la décima a tener en cuenta las asonancias, los singulares con los plurales. Ellos fueron para mí una escuela.

A veces iba a fiestas en Sabanilla, en casa de particulares y veía mucho a Francisco Pereira y Efraín Riverón, hijo de Francisco Riverón, venían Pablo León y otros poetas buenos, que competían con los de Matanzas. Cuando había carnavales en Matanzas, venía Orlando La Guardia, los conocí a todos. Yo iba mucho a la Cucalambeana, cantaba por la emisora de Santa Clara, por la de Sancti Spíritus y con Los Pinares.

Después de siete años retorné a Remedios y trabajé en la cantera de Guajanaba, Caibarién, ahí trabajaba en la torva, picando piedras. De ahí me seleccionaron para pasar una escuela de prefabricado en La Habana, se llamaba Revolución de octubre, en el reparto Abel Santa María, en el Guajén, para dirigir una fábrica de traviesa que había en el lugar.

Estando en esa escuela, no dejaba de ir a los guateques. Estoy cerca de un lugar que se llama Guajay, que tenía una peña los domingos, en esa peña pude hacer controversias con varios poetas aficionados y profesionales como Alonso Pino, Oscar Hernández (El cacique Viñalero) y varios poetas que venían de la zona. En esta etapa había efervescencia de peñas en toda la semana. Yo era amigo de José Ramón Noboa, el mejor que he visto hacer la tonada del burro, él me llevaba a todos los guateques. Así conocí a Julito Martínez, Asael Díaz (Candelita) Omar y Jesusito y otros como Clemente Cruz y Bernardo Cárdenas. Estando en esa escuela, hice un contacto para ir a Palmas y Cañas y fui con Justo Vega y Adolfo Alfonso a cantar en el medio. En esa fecha se estaba celebrando el Onceno Festival de la Juventud y los estudiantes. Esa fue la primera vez en mi vida que me puse un traje, me lo prestó Oscar Hernández, El cacique. Ahí conocí también la tonada de las dos voces que la hacía Jesús Martínez. Terminado el curso regreso a Villa Clara a dirigir, que era para lo que me había preparado y sucede que me dicen que esa plaza no estaba creada. El director de la cantera se llamaba René Viera, pero fue sustituido por otro director y se fue a dirigir cultura en Remedios y yo que tenía mis inquietudes de acercarme a cultura, él me dice, Raúl ven conmigo a trabajar, me fui para el sectorial. Y no te imaginas cual fue mi primer oficio en cultura. Fui tramoyista en el teatro Rubén Martínez Villena de Remedio. El tramoyista es el que abre las cortinas del escenario para que actúen los artistas. Fue lo más cerca que encontré para estar en el mundo que me gustaba, cerca de la poesía.

Ya estaba en cultura, pero era muy indisciplinado y me le perdía al jefe para ir al programa Meridiano Campesino, estando ahí me pasaron a Programador del Frente Obrero y Campesino de Cultura. Hice peñas grandes y traje a poetas buenos. Estando yo de programador Luís Martín fue movilizado a una Unidad Militar que se llama Santa Rosa y yo iba a buscarlo cada vez que me tocaba la peña, hablaba con el jefe de él para que lo liberaran. Yo lo sacaba desde el mediodía, comía con nosotros y por la noche lo llevaba otra vez para la Unidad. A Luís lo conocí de los guateques, de cantar por ahí. También de la televisión. Él hizo de pareja con Chanito Isidrón.

En ese tiempo yo estaba haciendo gestiones para ver si podía entrar al Conjunto Los Pinares. En Villa Clara no tuve mucha acogida, entonces emigré buscando nuevos horizontes. Entré por Jesús Pérez Sosa (fallecido) se presentaron otros y me eligieron a mí. En Remedio me decían ¿dime si te vas o no? Y como yo era muy incumplidor me presionaban para que me fuera. Entonces Manolo Pérez, que ya está fallecido y que era una excelente persona, le dijo una vez a Rafael Porto, fallecido también: ¿Tú sabes dónde está Raúl que está desaparecido de aquí y le voy a aplicar la treinta y seis? El otro contestó: Mira si quieres ver a Raúl ahora mismo, pon el televisor que está cantando. Retorné a mi pueblo con la carta de aceptación de Sancti Spíritus. Me querían aplicar una medida, pero le dije, mejor me das la baja que me voy para trabajar con Los Pinares.

Me mandaron a evaluar en Villa Clara, en la comisión estaban Rafael Águila, Rafael Ruano, Kuco Menéndez y Roberto Artiles con el conjunto Mi cocodrilo Verde. En esa ocasión daban letras y me entregaron la letra B. Trabajar con Los Pinares fue un orgullo para mí. Entré por Jesús Pérez Sosa, él siempre me decía tú vas a ser mi relevo y fue así, entré por él. Los Pinares fueron un grupo muy completo, reconocido a nivel de país. Tenía muy buenas voces, estaba Elías Rodríguez que cantaba muy bien y era muy carismático, al público le gustaba mucho, también Esteban Pino y Paquito Díaz, fueron notables. Paquito cantaba todos los géneros. Rolando Benítez era muy bueno en las parrandas espirituanas. Los Pinares tenían sus cantantes y sus poetas y nos presentamos en todas las provincias de Cuba. Tengo muchas fotos y grabaciones de esa época.

Empecé a trabajar en el 78, este año cumplo 35 años de vida artística. En Los Pinares empecé de pareja con Virgilio Soto y fue una pareja buena. Me mantuve algunos años con Virgilio. En el año 80 gané el Primer Premio de Tonadas con la tonada Querequeté, me la defendió Rafael Herrera. La décima era de él. En aquellos años Luís trabajaba con Chanito, cuando Chanito muere, me dicen tú vas a ser la pareja de Luís. Y tuvimos mucho éxito, nos presentamos por muchos años en Palmas y Cañas y fuimos grandes amigos y ganamos amigos también por varios países del mundo. Se grabaron muchas controversias de nosotros, siempre predominaba el humorismo, él era una contrafigura de excelencia. Cuando yo no le decía algo jocoso, me lo decía él a mí.

Grabamos discos en Francia, en España y aquí en Cuba. En el año 86 cuando Sancti Spíritus se ganó el 26 de julio sí grabé un Disco con tonadas. Grabé un disco en vivo en Brest, un poblado de Francia, comenzaba yo con esta décima:

Las grabadoras de Francia

hoy abrieron un estuche

para que mi voz se escuche

a través de la distancia.

Hoy percibo la fragancia

de cada flor, un segundo

y buscar en lo profundo

que tengo en el contenido

porque ya estoy incluido

en la música del mundo

Me entristece recordar esa vida nuestra en las canturías y los escenarios. No voy a hablar de eso. Cuando Luís se retiró por su problema de enfermedad, le dediqué una décima que se publicó en el periódico Escambray:

Siempre incluiría a Luis

Martín en mi travesura

porque es la contrafigura

mejor que hay en el país.

Se tornó mi mundo gris

desde el día que enfermó

y como se jubiló

por el problema que tiene

no ha habido nadie que llene

el vacío que dejó.

Luis Martín y Raúl Herrera

Luís y yo íbamos a todas las galas, fuimos a una Cucalambeana que nos mandaron a hacer el coctel de bienvenida delante de muchas personalidades importantes. Nos premiaron con la distinción de la Cultura Cubana, nos las dio Abel Prieto, la Medalla Raúl Gómez García, la de XXX Aniversario de la Cucalambeana y la de Vicente García y me declararon hijo ilustre de Remedios, soy miembro de la UNEAC.

En otra ocasión grabé la Serenata Picante. También hubo un proyecto en Francia que se llamó Los poetas de Cabaiguán, ese se grabó en el estudio Acertijo.

De los viajes puedo decirte que el primero fue en el 93 a Canarias, fui con Luís Martín a grabar el disco Los poetas de Cabaiguán. Después he ido consecutivamente todos los años, con Roberto Pérez, con Adolfo Alfonso, con Tomasita Quiala y con otros que hemos coincidido allá. Soy descendiente de isleños, por eso me gustan tanto las Islas Canarias y vuelvo cada vez que puedo. Mi abuelo fue uno de esos isleños que vino a Cuba en busca de oportunidades, de mejorías, como vinieron miles de emigrantes a estas tierras. Le dediqué una obra en décimas, te voy a decir dos o tres que me sé de memoria, porque son muchas. En ellas cuento su historia, los lugares donde trabajó y a todo lo que tuvo que enfrentarse a su llegada a Cuba:

I

Mi abuelo de polizón

vino en barco a Las Antillas

a sufrir las pesadillas,

negras de la emigración.

Hambre, sed, náusea, ciclón

una familia en olvido

como un prófugo escondido

temiendo a una sanción brusca

lo llevó el destino en busca

de un mundo desconocido.

II

Por eso cuando mi abuelo

murió, el timple de la brisa

dicen que tocó una Isa

para despedirle el duelo.

Mojaron igual pañuelo

guarachas y malagueñas

las campiñas villareñas

silenciaron un minuto

y se vistieron de luto

Todas las cumbres isleñas.

III

Por eso yo fui a ese suelo

para que no quede trunca

la fe de volver que nunca

pudo realizar mi abuelo.

Soy pescador sin anzuelo

sin nailon y sin palangre

raíz de un canario cangre

que en Cuba su origen tiene

un nuevo indiano que viene

por las huellas de su sangre.

Hay una anécdota que no quiero pasar por alto. Estando en Canarias con motivo de participar en el Festival Iberoamericano de la Décima organizado por Maximiano Trapero, rescaté a Virgilio Soto, que había ido con la Danza Isleña de Poza y por situaciones que tiene la vida, estaba solo con cuatrocientas pesetas y me llamó pidiéndome ayuda. Entonces hablo con Manolo Morales que es el que financiaba todo y que había conocido a Virgilio Soto en el bautizo del muchacho mío y que además era un alma caritativa, dice que venga que yo le mando un pasaje. Recibimos a Virgilio en Tenerife. Me dio mucha alegría verlo. Lo recuerdo esperándonos sentado debajo de un árbol y traía puesto un pulóver que yo le regalé hacía años, como un homenaje a mi acción, me dijo. De ahí lo llevamos a un Mercado de cuatro pisos y le hicieron muchos regalos, fuimos también a un bar que era de ese mismo hombre y bebimos y celebramos hasta casi al amanecer. De ahí en lo adelante Virgilio trabajó conmigo y con Tomasita y ganaba lo mismo que nosotros. Virgilio debía irse un mes antes y le sacaron un pasaje nuevo para que se fuera junto con nosotros.

Recuerdo con especial cariño el viaje que realicé a Canarias en el año 2002, fui con Luís y fuimos a casa de su familia, donde nos acogieron muy bien. Estuvimos en los Llanos de Aridane en La Palma, en casa de un amigo Pedro González Simón. Este hombre ayuda a todos los cubanos que van allá, igual que Artemio Hernández conocido como El Ruso, un defensor de la décima.

El año 2003 fue muy triste. Tuve la desgracia de perder a mi madre un 4 de septiembre y la enterramos el 5, día de mi cumpleaños, desde entonces no celebro ese día porque los recuerdos son tristes. Ese día cinco, yo estuve con ella por última vez.

En Palmas y Cañas llevo muchísimos años, desde aquel lejano 1978 no he dejado de ir. Mi pareja fue Luís, mi amigo, una persona encantadora, de una nobleza sin par. Tuvo la fuerza de voluntad de cantar con cualquier poeta, porque tenía poesía, buena memoria y leía mucho. Luís es un poeta completo. Un poeta de estilo, que siempre se preocupó y cuidó su apariencia personal. Respetuoso y cariñoso, amigo a toda prueba. Íntegro y honesto y un gran revolucionario. Peleó en Playa Girón y por allá se encontró con el Indio Naborí. También, según mi criterio, ha sido el mejor tonadista que ha tenido Cuba.

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