Entreclaves…Andrés Castillo: periodista y músico

Por Ada Oviedo Taylor, historiadora del arte

Entre el periodismo y la composición musical transitó durante más de cuatro décadas la obra de uno de nuestros más destacados creadores: Andrés Castillo Mesa.

Castillito, como era conocido entre sus amigos, nació en la villa guanabacoense el 1 de junio de 1923. Desde muy joven inicia su vida profesional vinculada a la radio como redactor de las menciones publicitarias de la firma Sabaté S.A. En el año 1952 recibe el título de periodista en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling.

Su sostenida labor periodística en diversos órganos de prensa ha proporcionado una valiosa documentación para la historiografía musical a través de numerosas entrevistas realizadas a figuras cubanas y extranjeras a su paso por Cuba, entre ellas: Lucho Gatica, Trío Los Panchos, Pedro Infante, Nat King Cole, Lola Flores, Carmen Sevilla. Entre los músicos cubanos del patio, de quienes obtuvo consideraciones se encontraron Sindo Garay, Miguel Matamoros y Benny Moré. Recordada con especial emoción la entrevista a este último, titulada “Yo tengo un sitio en el monte”, la cual realizó dos meses antes del fallecimiento de este gran músico; la misma fue publicada en la sección “Recuerdos Musicales” que escribió por espacio de diez años para la revista Bohemia.

Desde 1942 colaboró en la Revista-Cancionero Guión, con numerosas entrevistas vinculadas con populares agrupaciones musicales de la época. En 1951 publica el libro Cuba Musical, con prólogo del Maestro Enrique González Mántici. En él aporta valiosos datos biográficos de músicos de gran popularidad en las décadas de 1920 a 1940. Igualmente, colabora con el semanario mexicano Selecciones Musicales, así como en los espacios dedicados a la música de otras publicaciones nacionales entre ellas las revistas El país gráfico, Gente, Romance y Cinegráfico; los periódicos el Crisol, el Mundo y La Tutelar.

Por los años sesenta escribe la sección “Nuestros Músicos” del periódico Juventud Rebelde. Una década después es designado al frente de la sección “Nuestros artistas” del periódico local Guanabacoa donde publicó numerosas biografías de músicos relevantes que nacieron o desarrollaron su vida en la legendaria villa: Gerardo Delgado Guanche, Ignacio Villa “Bola de Nieve”, Rita Montaner, Ernesto Lecuona, Marcos Valcárcel, Adriano Rodríguez, Joseíto Valdés, Antonio María Romeu (hijo).

En proceso editorial y en preparación quedaron los libros Estampas del folclor musical cubano y Recuerdos musicales, selección de las entrevistas publicadas en la sección de igual nombre de la revista Bohemia, considerados, todos, materiales de interés histórico y consulta necesaria para los interesados en temas sobre música cubana.

Castillito desarrolló además una importante carrera como compositor. Su catálogo autoral abarca alrededor de un centenar de obras en los más variados géneros de la música popular, buena parte de ellos grabados en las voces de destacados intérpretes que los convirtieron en éxitos nacionales e internacionales.

Fue en el bolero donde alcanzó su mayor popularidad, desde Invierno negro, el primero grabado por Fernando Álvarez en los años sesenta para el sello discográfico Panart, del que fue productor por varios años; hasta Aquel anillo pequeño, en las voces del conocido dúo romántico de Clara y Mario, grabado también por Orlando Contreras. Sus más difundidos temas resultan, sin duda, Tus ojos son mis ojos y Cuando estés muy sola, que fueron éxitos indiscutibles de otro dúo de trascendencia histórica, José Tejedor y Luis Oviedo.

A su amigo entrañable y guía en sus primeros pasos en la composición, Juan Arrondo, compañeros en la vida bohemia habanera, le dedicó Era un bardo enamorado, grabado por el dúo de Ana María y Luis Arango. Luego, al instituirse el Concurso de composición Juan Arrondo, en Guanabacoa, participó y fue premiado en una de sus ediciones con otro bolero Colegiala enamorada, interpretado por el trío Guitarras Cubanas.

Otros títulos que lo consagran como uno de nuestros más prolíferos compositores son las guarachas Qué te pasa María, El dengue y su tiqui tiqui, compuesto especialmente para los carnavales de 1966, popularizados por Roberto Faz; El infarto está de moda, por la Gloria Matancera; el guaguancó La jeba de la jaba, por Los Papines, parodiando La muchacha de la valija; el son montuno Repite y pon camarones, por Raúl Planas con el conjunto Rumbavana; el calypso Y sigo, interpretado por Los Zafiros, y el mozanchá Nuestras penas, muy recordado por la orquesta Aragón.

Su carácter afable, conocimientos y experiencia, dispuesto a brindarlos desinteresadamente, le permitieron estar siempre rodeado de amigos. Castillito fiel a su natal Guanabacoa, se preció de haber conocido y bebido de las excelencias musicales de esta localidad.

Traer a la memoria y el recuerdo de quienes lo conocieron y disfrutaron de su música, sus boleros y canciones así como de sus interesantes escritos musicales, resulta un acto de justicia a su obra.

Andrés Castillo falleció a los 79 años, el 24 de julio del 2002, en su entrañable villa de Guanabacoa.

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