La Anécdota Musical… ¿Estos Matamoros son parientes tuyos?

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Santiago de Cuba. Un día cualquiera de 1928. El comerciante Bartolomé Rodríguez regresa a casa en su auto, conducido por su diligente chofer, nombrado Miguel. Al pasar frente a la tienda La Dichosa donde, entre otra mercancía, se vendían discos para fonógrafos, les sorprende una aglomeración. Don Bartolomé pide a Miguel que detenga el carro y averigüe. Al rato regresa:

-Nada, es que llegaron discos nuevos.

-Ah, entonces, ve y compra uno antes de que se acaben.

Solícito, el chofer regresa a la tienda, vuelve al rato con el disco y prosiguen viaje.

El empleado de don Bartolomé sentía pasión por la música. Con un trío que él organizó había ido a La Habana con la intención expresa de gestionar la grabación de discos. Resulta increíble que, desde la intuición, Miguel previera la importancia del disco como vía para difundir su música, nada menos que en plena década de los años 1920.

Sus diligencias fueron baldías. Regresó a Santiago a su auto y a las serenatas en las noches de la ciudad.

Años después, un promotor de la empresa discográfica Victor escucha al trío de Miguel y les propone viajar a los Estados Unidos para grabar. En mayo de 1928, realizan programas de grabación. Al comenzar, alguien preguntó:

-¿Cómo se llama el trío?

-Oriental… Trío Oriental -contestó Miguel.

-Ya hay varios tríos con ese nombre. Le propongo algo: ¿por qué no le ponemos su nombre, o su apellido? Así: “Trío Matamoros”. Y uno de los compañeros del músico aclaró:

-Sí, bien, Trío Matamoros, pero con Siro, Cueto y Miguel.

Así quedó.


Ya en el garaje, Miguel, el chofer, reacondiciona el auto. Y, en eso, se escucha, desde el interior de la casa, una música que él conoce muy bien… Enseguida, el reclamo del patrón:

-¡Oye, Miguel, van acá! Estos Matamoros ¿son parientes tuyos?

-No, señor, ese es un trío que yo tengo. Ese disco lo grabamos en un viaje que hicimos en esos días que yo le pedí de licencia.

Al día siguiente, Don Bartolomé Rodríguez despide a su chofer. Le entrega dinero al asombrado Miguel y una nota que decía:

Un artista de su calidad extraordinaria merece mejor destino y no sería justo de mi parte tenerlo de chofer en mi casa.

 ¡Tenía razón!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s