La Anécdota Musical…El debut en el disco de Pepe Tonio*

Por Gaspar Marrero. Investigador musical

Fotos cortesía del autor.

*[Fragmento del volumen Rico vacilón. Cuba en la fonografía musical mexicana (1897-1957), del autor. Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Los Lagos, México, 2018]

Para la historia de la música en Cuba, es verdaderamente trascendental un suceso que tiene lugar en 1956: el debut en el disco, como intérprete, del máximo exponente del filin.

Nacido el 21 de junio de 1927, José Antonio Méndez García surge para la canción cubana en un entorno familiar muy musical. Fue precisamente en el hogar del futuro gran compositor y trovador donde conoció a verdaderas leyendas, como fueron Rosendo Ruiz Suárez, Manuel Corona y Sindo Garay. Como muchos aspirantes a estrellas artísticas, participó en el popular concurso radial La Corte Suprema del Arte, de CMQ. Gana el primer premio, pero no cantando canciones o boleros, ni siquiera una guaracha del ambiente: triunfó con el corrido Cocula, de Manuel Esperón. Luego, comienza su gran faceta como compositor y, como se ha visto aquí, varias de sus creaciones llegaron a los discos mexicanos por intérpretes cubanos y del propio México.

José Antonio llega a ese país alentado por el cancionero Pepe Reyes. Desde la primera vez, en atención a las leyes migratorias, solo permanecía allí por no más de seis meses. Su visa, concedida como turismo simple, le impedía trabajar como músico. Pero cada vez lograba contactos importantes. Tal y como hiciera con Pérez Prado, Ninón Sevilla le sirvió de apoyo importantísimo:

Yo iba a su casa, que ella me brindó como mi casa y entonces le dijo a un productor: “Cómprale -que para ellos es contrátale- estas seis canciones”; porque ella estaba haciendo sus películas.[1]

En 1952,[2] establece relaciones de amistad con los integrantes de Los Tres Diamantes, quienes deciden grabar La gloria eres tú. Vuelve de nuevo a La Habana y, tiempo después, solicita por escrito a Mariano Rivera Conde un anticipo de doscientos dólares a cuenta de ese disco. El promotor discográfico le responde que andaban buscándole y que no le hacía falta el anticipo, pues le remitía un cheque por mil ochocientos: Los Tres Diamantes habían ganado el Disco de Oro por dicho bolero.[3] Y en su próxima llegada a México -esta vez dejó el consabido barco de carga y viajó en una nave de la línea aérea KLM-, Rivera Conde le comunica una iniciativa. José Antonio contaba:

“Tengo una idea: vas a grabar”. Digo yo: “¿Este me estará vacilando?” Me dice: “No, vas a grabar, yo sé que tú eres muy amigo de Mario Ruiz [Armengol]”. Digo: “Ah, ¿me vas a vacilar?” Y me responde: “Sí, ponte de acuerdo”. Y Mario, que es tan buena gente, que es una gente sencillísima me dice: “Cómo no, Pepe Tonio, cómo no, para mí es un honor”. Y yo le dije: “¿Cómo que un honor? ¿Tú creías que yo podía hacer esto?” Y fue cuando lanzamos el primer LP que yo hice allá: el único LP que no se ha descontinuado. Hice cuatro más después.[4]

Otro dato raro: las primeras grabaciones de José Antonio Méndez en México, efectuadas en 1955, contaron con el acompañamiento musical de un conjunto dirigido por el Chamaco Domínguez y con el de una agrupación denominada “su conjunto”, que, obviamente, fue reunida exclusivamente para esa gestión. De esa manera, el 25 de enero quedan listos para su impresión en V 23-6646 los boleros Sin saber por qué, del propio Domínguez, y Novia mía, uno de los grandes boleros de Méndez. El soporte V 23-6750 contiene Nuestra canción, de César Portillo de la Luz, y No me hables de amor, de Ñico Cevedo, fonogramas obtenidos en la RCA Victor el 24 de mayo. Y más de un año después, también con su conjunto, graba los boleros Mil congojas, obra cumbre del flautista y compositor cubano Juan Pablo Miranda, y ¿Por qué?, con la firma de Luis Demetrio.

Nótese que José Antonio no solo cantaba sus obras o las del movimiento del filin, sino que fue capaz de colocar en su estilo canciones y boleros de otros compositores cubanos y latinoamericanos: nunca se limitó a los suyos.


NOTAS

[1] Marta Valdés: Donde vive la música, p. 63.

[2] En una entrevista que concediera a la escritora y compositora Marta Valdés, Méndez ubica este encuentro en 1945, pero los archivos discográficos, como se ha visto, dicen otra cosa.

[3] Marta Valdés: Ob. cit., pp. 63-64.

[4] Ibídem, p. 64.

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