Fundamentos para el estudio de la música en el ámbito turístico cubano. Apuntes desde la musicología

Por Leydet Garlobo González. Musicóloga

El interés por las posibilidades dinamizadoras de la música sobre la oferta turística se ha afianzado en lo que va de siglo XXI. En zonas turísticas de América y Europa se han realizado aproximaciones a los niveles de gestión de esta en proyectos de desarrollo local, incluso han aflorado reflexiones en torno al Turismo Musical. En el caso del destino Cuba, se cuenta con una importante premisa, y es que la música cubana es un incentivo de viaje así reconocido por los viajeros, cuestión que ha motivado estudios musicológicos que abordan sus potencialidades como producto cultural en la esfera del turismo.

El primer referente se tiene en 2006, con la tesis de grado de la musicóloga Mabel Sulay Castillo Mompié, titulada La música en el hotel. Nueva visión para la musicología. En su trabajo, la investigadora caracterizó la circulación de la música en los hoteles Palacio O’Farrill, Inglaterra y Complejo Lido-Caribbean de La Habana. Uno de sus principales aportes es la definición del proceso de circulación de la música en un contexto tan peculiar:  “…abarca la obtención, difusión y consumo de la música por las instalaciones hoteleras, el cual debe formar parte del sistema encargado de proyectar y divulgar esta manifestación, fomentando a su vez la expansión artística y económica del producto”. Castillo esbozó, además,  el comportamiento de las variables: tiempo, espacio, recursos, nivel de control, características de los mercados, grado de satisfacción del cliente; e identificó parámetros a tomar en consideración para evaluar la calidad de la música en el circuito hotelero.

Siete años después, el tema fue retomado en la tesis de licenciatura de quien escribe, bajo el título: La circulación de la música en las instalaciones hoteleras de sol y playa. El caso Iberostar Varadero. En ella se sustentó, a partir de un estudio de caso, la relevancia social de la música en las instalaciones hoteleras de sol y playa,[1] a través de tres juicios de valor: la competitividad, la funcionalidad y la comunicación.

La competitividad responde a la incidencia de la música en la estrategia-competitividad y en los sistemas de gestión de las instalaciones hoteleras, cuyo resultado se evidencia en los niveles de satisfacción y consumo de los clientes. Ese criterio conlleva a formular la hipótesis de que la música puede considerarse, más que un valor añadido de la oferta turística, una ventaja competitiva del sector. Es pertinente aclarar que, en este marco, esa característica no responde, necesariamente, a la calidad en términos interpretativos, sino se asocia a su eficiencia y eficacia en condición de producto.

La funcionalidad se vincula a la cualidad de servicio de entretenimiento o de animación que asume la música en ese entorno. Luego de identificar y caracterizar las áreas de circulación de la música en hoteles de sol y playa –y de otras modalidades-, se puede establecer una relación jerárquico-funcional en cada una de ellas. Así pues, el estudio realizado demostró que la música es capaz de adquirir mayor o menor protagonismo dependiendo de las funciones básicas de las áreas de circulación, la capacidad de carga de las mismas (cantidad de personas que admite), los horarios de prestación de servicios y la distribución de unidades en el espacio (objetos fijos y decorativos, posición del escenario, si lo hubiera).

La comunicación se establece entre los músicos (intérpretes) y los clientes (público) mediante la interpretación; veamos tales indicadores de forma independiente:

-En los músicos: la imagen (aspecto y uniformidad, en los casos de dos o más integrantes); la conducta (disciplina, proyección escénica, atención a las peticiones de los clientes), y la cantidad de integrantes (por lo general, las agrupaciones logran un mayor grado de comunicación con el cliente con respecto a los solistas y pequeños formatos).

-En la interpretación: tal como se mencionaba al inicio, una interpretación eficiente en el marco de las instalaciones hoteleras no requiere la excelencia musical; los elementos interpretativos de mayor efectividad son: la improvisación (aspecto influyente en el tiempo de interpretación de las obras y que a menudo da muestras de virtuosismo que son muy bien recibidas por el público); la reiteración de elementos melódico-rítmicos, especialmente de coros (la reiteración de un patrón melódico y/o rítmico posibilita su identificación, reconocimiento y finalmente su reproducción por el cliente); el empleo de elementos espectaculares (los más frecuentes son el cambio de roles dentro de la agrupación, el uso de instrumentos exóticos, las referidas improvisaciones y el baile coreografiado).

-En los clientes (público): la comunicación en ellos se establece mediante aplausos, palmadas, cantos, bailes, fotografías, videos, propinas, compra de discos, etc..

Para obtener esa información, la autora puso en práctica una guía de observación que deviene herramienta útil para la elaboración de nuevos modelos metodológicos dirigidos al estudio de la música en el ámbito turístico. La factibilidad de ese instrumento quedó demostrada en su aplicación en el hotel Iberostar Varadero.

El enfoque sistémico asumido por la investigadora posibilitó el reconocimiento y la descripción  de ciertas regularidades del proceso de contratación del talento artístico, entre ellas: la ubicación de los proyectos musicales en las áreas de concentración de clientes (lobby, bar, lobby-bar, teatro, restaurantes, buffet, piscina, playa, etc.); la cantidad de unidades artísticas contratadas oscila en dependencia de los niveles de ocupación de las instalaciones (temporadas de altas y bajas); la presencia de las denominadas bandas residentes (estas tienen mayor participación en las actividades del hotel con respecto a los demás proyectos y, por lo general, acompañan los espectáculos).

Como es de notar, las deficiencias detectadas en el proceso de circulación de la música en vivo en las instalaciones hoteleras requieren esfuerzos inminentes; no obstante, no son la única expresión del problema, el segmento extrahotelero constituye otro punto crítico. En tal sentido, se tiene conocimiento de un interesante estudio que por el año 2012 llevaba a cabo la entonces estudiante de musicología Mairena García Leyva. En él se proponía caracterizar varios espacios de circulación de la música en la calle Obispo de La Habana, lugar de tránsito de muchos extranjeros. Aunque, infelizmente, esa investigación no se ha concretado, creo importante mencionarla y a mi juicio sería válido retomarla.

Alrededor de 2016 se desarrolló una investigación de corte similar, titulada La música en instalaciones extrahoteleras del Grupo Palmares en Varadero. Los casos Bar Beatles y Snack-Bar de la calle 62. Dicha investigación corresponde a la tesis de musicología de Lisandra Gómez Báez. La misma aún no ha sido defendida; sin embargo, se considera un referente inédito sustancial, por cuanto identifica variables para el análisis del comportamiento de los públicos en dos espacios extrahoteleros de Varadero, muy próximos uno del otro, pero contrastantes en cuanto a la oferta musical que realizan en vivo: el Bar Beatles, basado en la reproducción de estándares internacionales, fundamentalmente de rock, y el Snack-Bar de la calle 62, definido por la promoción de la música popular cubana.

Hasta donde se ha podido constatar, estos son los fundamentos con que cuenta la musicología cubana para emprender la desafiante tarea de contribuir a las mejoras en la relación Cultura-Turismo vinculadas a la música. Próximamente, se presentará un proyecto doctoral de la autoría de quien escribe, bajo el tema: Aproximación a la música como ventaja competitiva de los destinos ciudad de Matanzas y Varadero. Para una buena práctica de cultura y turismo sostenible. Este ahondará en el análisis estratégico de los atributos musicales matanceros como elementos clave para el desarrollo de ambos destinos; pero, dada su envergadura, las cuestiones que atañen a este tema en particular serán objeto de otras publicaciones.


NOTAS

[1] En circunstancias habituales, la modalidad sol y playa ocupa más del 50% en la participación total de ingresos del sector. Una de las principales características que distingue esta modalidad es la importancia que otorga a la Animación Turística en sus instalaciones hoteleras.

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