José Loyola con la charanga en la sangre

Por Laura Vilar Álvarez. Musicóloga

José Loyola con la charanga en la sangre es uno de esos escasos productos audiovisuales de la industria de la música cubana actual que expanden su mirada hacia el rescate y difusión de la obra de los creadores vivos de esta expresión del arte.

Este fruto del género documental, clasifica como patrimonio inmaterial de la nación cubana, en tanto documenta los saberes intangibles de una vida que encierra una historia de conocimientos aprehendidos en el recorrido de su paso por el tiempo.

Es una idea original de Alberto Padrón Rebollido quien también tuvo a su cargo el guion y la dirección del material y durante su realización se acompañó de un pequeño pero excelente equipo de realización, y al decir del propio Alberto “de un grupo de amigos” que se lanzaron en esta y otras aventuras por la vida de otros creadores.

La propuesta fue acogida por la empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales EGREM, y hace un recorrido por la vida del Dr. José Loyola Fernández, como intérprete, compositor, director de orquesta, pedagogo e investigador, versatilidad dada solo a los emprendedores del arte y por supuesto, por el talento que lleva el Maestro en su sangre.

Foto tomada de Internet.

Y sí, en su sangre, porque Loyola llegó a la vida con un componente genético indiscutible y bebió de la principal fuente, su padre, flautista e intérprete de danzones. Él fue tomado de su mano y como sucede en las familias de músicos, sembró en este niño sus mejores experiencias devenidas de la creación popular.

Este documental, que se acompaña de una buena factura, donde se complementa con el aporte de otros amigos como el pintor Nelson Domínguez, quien regala el dibujo a carboncillo de la portada, y la música de apertura y cierre del material, otro regalo a Loyola esta vez de Kiki Corona, se disfruta por su realización sencilla, sin grandes recursos escenográficos ni de efectos sensacionalistas lo que lo hace un material que te roba la atención, mantiene el ritmo, se disfruta y no abruma.

Por otra parte, el deleite está dado porque una historia tan compleja y diversa como la de José Loyola, se resume con la misma sencillez que encierra su personalidad: un cubano autentico en su gestualidad, en su modestia, en su pasión por lo que hace y al conocer de manera lineal y ordenada toda su historia sentí de pronto que era ese mismo profesor que me topaba cada domingo en el concierto de la orquesta Sinfónica en el auditórium Amadeo Roldán.

Siempre nos regalaba una sonrisa con suma educación, elegancia, respeto y caballerosidad. Seguramente él no se recuerda, éramos muchos estudiantes que asistíamos cada domingo, pero el pretexto de la anécdota es para decir que cuando te topas con Maestros verdaderos, la huella queda para siempre y así me sucedió con José Loyola.

Las opiniones que recoge el documental de intérpretes más jóvenes, pero de altos quilates como Rafael Lay Bravo, Orlando Valle, Maracas, José Luis Cortes, el Tosco, quienes fueron sus alumnos, hoy grandes colegas, dan fe de la calidad artística del Maestro, tanto como flautista como por el aporte que hace a la interpretación de la flauta con un estilo propio conjugando el conocimiento adquirido en una de las escuelas más importantes del mundo: la polaca, y que sintetizó al de la academia forjada de la  praxis de la música popular.

Su desempeño ha transitado por dos grandes mundos, el académico escolástico y el académico empírico donde ambos tienen sus marcadas diferencias, pero el éxito lo impone el talento artístico y la capacidad de un músico que ha entregado su vida a este arte, manteniendo solo con un principio: calidad artística.

Este documental se encuentra disponible en el canal oficial YouTube de la Egrem y contribuye a plasmar para la posteridad una historia de vida que se aprecia con frecuencia en los saberes de los músicos cubanos, salidos del hogar, formados en “la escuela de la calle”, también con formación académica porque Cuba es pequeña en su espacio territorial pero inmensa por el talento musical que contiene y José Loyola, es sin lugar a dudas, muestra de la mejor savia con la que se forjan los verdaderos músicos cubanos.

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