Con el Sublime sabor de la charanga*

Por Ada Oviedo y Tony Basanta

*Versión del artículo publicado en Tropicana Internacional.

De clásica entre las charangas puede calificarse sin dudas La Sublime, orquesta que ha mantenido durante cincuenta y cinco años el gusto por el danzón, el bolero, el chachachá y el bien recreado son, a la manera de este formato orquestal, del agrado de los más exigentes bailadores.

De Nueva Paz llegó un “sinsonte”

En 1952 el maestro Melquiades Fundora se traslada a la capital habanera luego de integrar por varios años la Banda Municipal de su pueblo natal y organizar junto a sus hermanos, Rolando y Guido, la charanga Hermanos Fundora la que gozó de buena aceptación entre el público bailador.

Muchos eran los sueños de aquel joven que desde entonces echó raíces en el corazón de la Habana Vieja, con su inseparable flauta de madera de cinco llaves, la cual aseguraba “es la que mejor identifica a la charanga por su sonido más compacto y redondo”.

En la sastrería donde trabajó, buscaba el tiempo para dedicarlo a la música. Pronto su tenacidad y largas horas de ensayo tendrían sus resultados al ser solicitado para tocar eventualmente en varias de las orquestas más populares de la época como la de Pedro Calvo, Arcaño y sus Maravillas y la América de Ninón Mondéjar.

En 1953 integra como fundador la charanga Modernista dirigida por el bajista matancero Gerardo Taylor. Su corta duración motivó que la mayoría de sus músicos continuaran el camino hacia una nueva formación, así Melquiades junto a Santiago Barbón y otros músicos deciden conformar La Sublime cuya nómina inicial fue: Melquiades Fundora, flauta y director; Rolando Fundora, piano; Armando Aguilera, contrabajo; Santiago Barbón, conocido desde entonces como “el niño de la Sublime” con apenas 16 años de edad, Jesús Barbón y Felipe Sardiñas, percusión; Domingo Valdés, Gualberto Fasenda, violines y los conocidos luego como “las tres M”, los cantantes Miguel Agramonte, Máximo Gómez y Marcos Perdomo quien se destacó además por su fructífera carrera como compositor.

Es precisamente el maestro Domingo Valdés (padre de Celso Valdés violinista de la orquesta Aragón) quien da nombre a la orquesta.

De este veterano músico Melquiades recordaba con gratitud los consejos tanto personales como musicales que permitieron al joven colectivo ser respetados, madurar profesionalmente e imponer un sello dentro del complejo panorama de la vida musical bailable de los años 50 del pasado siglo en los que proliferaban numerosas agrupaciones de reconocida calidad.

Por siempre la Charanga

Después de su primer bailable, el 21 de enero de 1956 en los salones de la Sociedad Mal Tiempo (antigua sociedad de veteranos) ubicada en las calles Figuras y Manrique se abre el camino para los éxitos que vendrán: grabaciones con importantes sellos discográficos, presentaciones internacionales, numerosas actuaciones en radio y televisión, bailables donde alternan con prestigiosas orquestas como: Aragón, Melodías del 40, Ideal de Joseíto Valdés y la Orquesta de Benny Moré, considerados siempre por este gran músico como invitados especiales en cada una de sus actuaciones.

Así fueron conformando un sólido repertorio que abarcó los más importantes géneros de la música popular bailable y al que contribuyeron varios de sus propios integrantes con títulos como: Don Julio, de Rolando Fundora; El jugo del marañón, Sabroso como el guarapo, El bobo de la yuca, de Marcos Perdomo; Dulce ternura, No seas tan guapo, de Felipe Sardiñas; de Santiago Barbón, Eres la chica ideal, Honor al Danzón, ¡Y que feliz me siento ahora!. Arturo Clenton fue otro de los compositores que estrenó con La Sublime varias de las obras de su catálogo: El escrupuloso, Homenaje a Piñeiro, Cien años, danzón dedicado al centenario de este género.

La Pachanga, del compositor y novelista Eduardo Davidson, resultó un momento importante en la trayectoria de la orquesta, cuya estructura rítmica, mezcla de elementos del joropo venezolano y samba brasileña, impactó a los bailadores desde su estreno en 1959 en los salones de La Tropical.

Por la popularidad y gran difusión alcanzada desde entonces fue conocida nacional e internacionalmente como La Pachanguera de Cuba, presentada así por el locutor Humberto Santaló en un programa de la emisora Radio Salas.

En décadas posteriores sus grandes éxitos fueron muy aclamados por el público charanguero tanto cubano como extranjero que asistía asiduamente a su habitual bailable dominical en los salones de la Sociedad Artística Gallega (Zulueta e/ Gloria y Apodaca) por varios años; los espectáculos en los principales teatros del país, la presencia de títulos en las listas de éxitos en emisoras latinas norteamericanas (Mi Yambú, No seas tan guapo), la participación en producciones discográficas como los CD Grandes orquestas cubanas de los años 50, Ahora bailo yo ( homenaje a Rolando Fundora), Cuba linda, dedicado a Marcos Perdomo..

A esto se suma el álbum Sublime Havana, editado por el sello Bembé Records de California, el cual marcó el regreso de Melquiades Fundora a la orquesta luego de su jubilación. En esta producción participan como invitados la flautista Isabel Bodenseh y el saxofonista alemán Klaus Rohem quien mostró interés por compartir con el “sinsonte de Nueva Paz” sus estelares solos de flauta en obras antológicas del repertorio de la orquesta como Sabroso como el guarapo con la interpretación de la destacada voz de Ana Ma. Chomat: Hay que sembrar, Popurrí de sones. Este disco por su calidad resultó prenominado en la categoría de Música Tradicional por la Academia Latina de las Artes y Ciencias de la Grabación al Grammy Latino 2001.

¡Que viva la charanga!, es otra de sus producciones discográficas; grabado bajo el sello español Envidia y RTV Comercial de Cuba en el que se incluyen títulos como Dos perlas de Arturo Clenton, Mentiras criollas de Félix Chapotín, Don Julio de Rolando Fundora, El bobo de la Yuca de Marcos Perdomo, Ni lima ni limonada de Julia Pérez, entre otros éxitos de siempre en versiones novedosas.

El disco Dulce ternura, se destaca entre las producciones más significativas de la orquesta, la que a manera de compilación, esta vez en la línea romántica, ofrece una propuesta tentadora para todos aquellos que prefieren enamorar al compás cadencioso del bolero-chá, modalidad muy frecuente en el formato charanguero interpretado en sus voces fundadoras y como invitada la excelente y poco recordada cantante Iluminada Zequeira.

Dos perlas de Arturo Clenton, Inmensa melodía de Tania Castellanos, Importancia, orquestada por Rolando Fundora con boleros de René Touzet y Mario Fernández Porta, son una muestra de la calidad de las composiciones que conforman los veinte títulos de este disco al que se suma la calidad técnica de su grabación todo lo cual fue avalado favorablemente por sus seguidores de siempre.

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3 comentarios en “Con el Sublime sabor de la charanga*

  1. elbasantiviri NO tiene ninguna associación official conmigo. El nombre de Mi Blog es The Cuban Bridge desde los días en que realizaba programas de Televisión en MMCTV Canal en Richmond, Vermont. El nombre de mi Blog es The Cuban Bridge, igual que el de mi programa de radio. Gracias, Toni Basanta.

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  2. Muy contento de leer esta publicacion en El Simposio del Premio Cuba Disco 2022, que hace ya algunos años tuve el gusto de compartir con mi amiga e investigadora Ada Oviedo. Buscando información para un programa de Televisión que dedicaré a Las Charangas vuelvo a viajar en El tiempo cuando trabajé con La Sublime!

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