Una mirada hacia la identidad musical espirituana: Yayabo está en la calle. Historia de las comparsas, congas y pasacalles en Sancti Spíritus.

Por Yaisel Madrigal Valle. Musicólogo

Tú que me decías que Yayabo no salía más,

Tú que me decías que Yayabo no salía más,

Yayabo está en la calle

con su último detalle

y su ritmo sin igual

Ja, ja, ja, Yayabo ya se va.

(conga Yayabo o Tú que me decías de los hermanos Valle Pina, 1947)

La música cubana es sin dudas un conglomerado de manifestaciones que forman parte indisoluble de la identidad de nuestro país. A esta mixtura o «ajiaco» —como lo denominara en su momento Fernando Ortiz— se suman las diferentes formas de hacer que, desde lo regional, tributan y enriquecen el vasto patrimonio sonoro de la mayor de las Antillas.

La región espirituana sobresale por ser un fuerte foco identitario, donde convergen expresiones de la cultura popular tradicional que tienen un fuerte apego con lo africano y lo hispano, fundamentalmente. La comparsa es una de las manifestaciones culturales que, —de forma similar a la trova tradicional, los coros de clave, la música campesina o los tríos de estilo trovadoresco y armónico— constituyen una parte importantísima de la identidad cultural y musical de la villa del Espíritu Santo.

Hoy quiero compartir con usted, querido lector, un texto que recoge la historia de una de las manifestaciones que está ligada al Santiago espirituano: la comparsa. Yayabo está en la calle…Historia de las comparsas, congas y pasacalles en Sancti Spíritus (Ediciones Luminaria, 2019) pretende saldar una deuda histórica con los hacedores y cultores de esta expresión popular. Los investigadores Eliene Fonseca Díaz (1976), Carlos Manuel Borroto Abreu (1961) y Sixto Edelmiro Bonachea Jiménez (1946) nos remontan a los orígenes de una expresión apegada a las raíces de la identidad local. En el ensayo sobresale el rigor científico y la consulta de una variada bibliografía entre la que se incluyen los periódicos La propaganda, El Fénix, El guajiro, La fraternidad y otros que reconstruyen el arsenal histórico del siglo XIX espirituano.

Desde hace algún tiempo la editorial local Luminaria se ha visto inmensa en la publicación de una serie de títulos que muestran el quehacer artístico y patrimonial que identifica a Sancti Spíritus. Ejemplo de ello es su colección «Pensamiento», en la que se recogen muchas de estas publicaciones, que hoy son consulta obligada para abordar lo musical desde diversas miradas: antropológicas, historiográficas, etnográficas, entre otras.

Con un lenguaje claro, preciso y donde el rigor y el manejo de fuentes alcanza un protagonismo destacado, los autores nos sumergen dentro de una manifestación importante dentro de la cultura popular tradicional de la ciudad. A través de sus páginas, Yayabo está en la calle…Historia de las comparsas y pasacalles en Sancti Spíritus revela datos curiosos y aportes importantes que son parte del imaginario colectivo y de la identidad. Algunos de estos hechos ya habían quedado en el olvido, pero gracias al empeño de los investigadores los conocimientos son rescatados y puestos a disposición de los amantes de la cultura local.

Asistimos aquí a una reconstrucción de las festividades del Santiago que, aunque no constituyen objeto de investigación del ensayo en cuestión, son el escenario en el que se desarrollaron plenamente las congas, comparsas y pasacalles. Así mismo el texto aporta datos imprescindibles que están ligados a personalidades de la cultura musical como Juan de la Cruz Echemendía[1] (1864-1935), Justo Álvarez, Fausto Venegas,[2] Vicente Judas, entre otros.

Un acierto que realza la calidad y acabado del texto lo es sin dudas el manejo de las fuentes. Fonseca, Borroto y Jiménez se aprovechan de los testimonios de algunos de los protagonistas que encuentran en este monográfico un medio de expresión idóneo. César Augusto León Campos Mundamba[3] (1911-1993), Secundino Agüero, David Pérez o Raimundo Valle Pina Nené[4] (1932-2009) son algunos de los que alzan su voz para hacernos partícipes de este ir y venir por las noches de congas y pasacalles espirituanos.

El lector quedará fascinado en este recorrido que nos dan los autores por disímiles historias, anécdotas y curiosidades, algunas inéditas para la historiografía y la musicología local. ¿Se sorprendería usted si le dijera que muchos de los trovadores de la vertiente tradicional en Sancti Spíritus estuvieron ligados al desarrollo de las comparsas, congas y pasacalles? Pues muchas de las agrupaciones que se dedicaron al cultivo de los géneros bailables de inicios del siglo XX estuvieron ligadas también al desarrollo de la manifestación que aquí se aborda.

Precisamente el rotativo El Fénix fechado el 30 de julio de 1918 revela la presencia de Miguel Companioni al frente de la comparsa de Orientales, perteneciente al Liceo Espirituano. Más adelante, en 1920, se consigna que el propio músico acompañó «[…] con su Charanga francesa la comparsa Las Palomitas, del Progreso Social. El conocido trovador compuso lentas piezas para las comparsas de estas entidades»[5]. Y esto es solo una muestra.

La cita anterior es solo un ejemplo de la gran cantidad que encontraremos a lo largo del texto, que demuestran la interrelación e interinfluencias que existían entre las agrupaciones que formaban parte del entorno sonoro de la ciudad espirituana en aquel entonces. De ahí que al estudiar la música local se advierta la adopción de rasgos estilísticos que son traspolados de un ámbito a otro, precisamente gracias a la movilidad de las principales figuras. En este hecho juega un papel importante el contexto histórico, sociocultural y musical en que se desempeñaron.

Por el testimonio de los protagonistas musicales de aquella época, hemos conocido cómo en el seno de los coros de claves, por ejemplo, se interpretaban pasacalles, congas y hasta puntos espirituanos. De igual manera los Hermanos Sobrino —quienes cultivaron la música campesina— se unían de manera ocasional con el coro de claves de Jesús María, dirigido por Rafael Gómez Mayea Teofilito, para ofrecer al público asistente un espectáculo de pleno disfrute.

Especial atención alcanzan las notas al pie con apuntes manejados de manera cuidadosa, aportando claridad en el tratamiento de la información y facilitando la lectura y accesibilidad a todo tipo de público. De ahí su alto grado didáctico. Así mismo el lector encontrará una fuente de referencias bibliográficas y hemerográficas de obligada lectura.

Otro de los aciertos del texto —que desde ya se erige como referencia obligada en estos temas— está relacionado con las transcripciones de las principales congas y pasacalles que han llegado hasta nuestros días. Es esta una manera de perpetuar el riquísimo patrimonio que durante muchos años se trasmitió de forma oral de generación en generación. Estas melodías que resuenan en la memoria de quienes ya peinan canas y que estaban un tanto olvidadas, podrán ser interpretadas nuevamente gracias a la esmerada labor de los autores en la confección de las partituras. De igual forma es importante destacar la belleza y el trabajo curatorial volcado en la galería de imágenes, un testimonio gráfico que nos hace partícipes de cada una de las escenas representadas, a la vez que cumple con su cometido principal: acompañar y apoyar el discurso textual.

Estamos ante un texto imprescindible para entender procesos intrínsecos que se dan de manera particular dentro de la música que se cultiva en la ciudad del Yayabo. Una vez más, sus autores demuestran las interrelaciones que se tejen al interior y que se ven reflejadas en la asunción de rasgos de estilo y en esa capacidad de adaptación que poseen los principales hacedores de la historia que aquí se cuenta.

Creo que Yayabo está en la calle. Historia de las comparsas, congas y pasacalles en Sancti Spíritus es una publicación de obligada lectura no sólo porque nos abre la puerta hacia el conocimiento de una manifestación local inexplorada, sino porque definitivamente trae a la palestra a muchas de las figuras que, de manera anónima y desinteresada, contribuyeron a perpetuar los valores identitarios de una ciudad que vive detenida en el tiempo.


NOTAS

[1] Echemendía nació en la ciudad de Sancti Spíritus el 24 de noviembre de 1864. Su deceso ocurrió el 21 de enero de 1935. A los 14 años de edad viajó hacia La Habana para aprender el oficio de carpintero y allí mantuvo un estrecho vínculo con agrupaciones que cultivaban las manifestaciones de procedencia africana en las que se fundían las tradiciones religiosas y musicales. Junto a ellos aprendió los secretos de la rumba, la clave y el guaguancó. Regresó a Sancti Spíritus en 1892 para fundar el Coro o Club La Yaya en 1899, agrupación donde se formaron las principales figuras del movimiento musical espirituano. La Yaya —como se lo conoció popularmente— alcanzó un gran protagonismo dentro de la cultura espirituana, sirviendo como núcleo generador de manifestaciones y figuras imprescindibles de la música en la ciudad espirituana.

[2] Fausto Venegas fue el dueño de la orquesta Clave de Oro. A esta agrupación pertenecieron Rafael Gómez Mayea, Teofilito (1889-1971) y Rafael Rodríguez Muñoz (1910-1999)

[3] Mundamba fue el director de la comparsa Aires de Pueblo Nuevo hasta el año 1982 y al año siguiente, en 1983, comenzó su quehacer al frente de la comparsa infantil Pinos Nuevos [datos tomados del texto, pág. 15, nota al pie 17]

[4] Nené se desempeñó durante muchos años como el director de la comparsa Guaracheros de San Andrés y sus bocucos. Según recoge el texto de referencia, en 1961 dirigió Los guaracheros de las pieles que, según sus propias palabras, fue la mejor comparsa que tuvo. [datos tomados del texto, pág. 19, nota al pie 21]

[5] Pág. 14

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