Aniversario VI de la Sala de Conciertos José White

Por Leydet Garlobo González. Musicóloga

El 28 de enero de 2016 la Sala de Conciertos José White, sede de la orquesta sinfónica de Matanzas, reabrió sus puertas al público luego un período de restauración que se dilató poco más de tres lustros. Memorable fue el concierto que en aquella ocasión ofreció el ilustre pianista y compositor Frank Fernández junto a la orquesta, bajo la batuta del reconocido director matancero Enrique Pérez Mesa.

Dra. María Victoria Oliver Luis en la presentación del concierto de la Camerata José White

En la presentación se estrenó, además, el piano Steinway & Sons que, gracias a su condición de artista de esa prestigiosa firma, Fernández gestionó en 2003 como regalo para la sinfónica matancera. Cabe decir que, durante el tiempo en que la Sala estuvo cerrada, dicho instrumento fue celosamente resguardado por la señora Cecilia Sodis, quien por más de dos décadas, hasta su último aliento, fungió como directora del teatro Sauto, declarado Monumento Nacional.

Anualmente, la fecha se recuerda con una jornada de conciertos dedicada también al correspondiente aniversario de los natalicios de José Martí y Wolfgang Amadeus Mozart. En este enero las limitaciones impuestas por el virus SARS-CoV-2 no fueron impedimento para realizar la acostumbrada serie de presentaciones musicales.

La jornada inició y clausuró con una representación de la enseñanza artística, honrando la armoniosa relación establecida entre la Sala y ese sector educativo. Tanto en la programación sistemática como en ocasión de los festivales de mayor impacto social, esta instalación ha colocado la enseñanza en el lugar que amerita como continuadora del movimiento artístico local.

Entre las iniciativas tomadas sobresale el Festival Invierno Barroco, que está pensado íntegramente como espacio de visibilidad de los mejores resultados artísticos obtenidos en el curso, y donde, además, se brinda a los niños y jóvenes intérpretes la posibilidad de intercambiar con profesionales en clases magistrales, talleres y conciertos conjuntos.

La Sala acoge el Festival de Música de Cámara Federico Smith, organizado por la Mtra. María de los Ángeles Horta y protagonizado por los alumnos del Conservatorio de Música, así como el Concurso Amadeo Roldán, de importante repercusión para la Escuela Vocacional de Arte. De igual manera, sirve de escenario a graduaciones y recitales mensuales que constituyen una práctica sustancial para el futuro desarrollo profesional de los educandos.

La primera presentación de la jornada tuvo lugar el miércoles 26, a las 3:00 pm. Ella dio cabida a los pequeños de la cátedra de cuerdas de la Escuela Vocacional de Arte Alfonso Pérez Isaac. Para algunos de ellos fue su primera actuación en público; sin embargo, llamó la atención la “profesionalidad” con que se adueñaron de la escena y la acertada ejecución que lograron sobre las obras básicas de su repertorio.

Para el día de aniversario, el 28 de enero, a las 8:30 p.m., se reservó la Camerata José White, que dirige el prestigioso violinista y pedagogo Bienvenido Quintana Falcón. Esta agrupación, única de su tipo en la provincia, tiene entre sus objetivos difundir el repertorio de White, por lo que resultaba casi obvia su inclusión en la jornada. No obstante, la selección musical esta vez pretendió enaltecer la importancia de la cultura española y su vinculación con la figura de José Martí. Esta intención se mostró explícitamente en las palabras de presentación de la Dra. María Victoria Oliver Luis, quien no pasó por alto las impresiones del apóstol sobre la figura de José White.

La excelente interpretación musical combinada con la declamación de poemas conformó una velada de alto vuelo artístico. Se ejecutaron, con gran maestría, la suite Andalucía de Ernesto Lecuona, la Danza ritual del fuego de la suite Amor brujo de Manuel De Falla y el Intermezzo de la zarzuela La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez, todas muy bien recibidas por los presentes. Esta última tuvo la participación de la bailarina Lia Quintana Rodríguez, previamente identificada como “la bailarina española”, debido a su reciente interpretación del personaje en la declamación del poema martiano El alma trémula y sola  que realizara la cantante y violinista Camila Inclán Sebastia. Vale resaltar también la actuación de la soprano Lucelcy Fernández Oliva en la obra Siempre en mi corazón, de Ernesto Lecuona. 

Al día siguiente se presentó a las 5:00 p.m., el concierto “Nostalgias de Serenatas”, a cargo del Coro de Cámara de Matanzas. Como de costumbre, contó con la dirección del Maestro de Juventudes José Antonio Méndez Valencia, distinción que le fue otorgada en 2020.

Desde sus inicios en 1961, el Coro de Cámara de Matanzas supo posicionarse como referente ineludible de la cultura matancera. Su fundador y director por más de dos décadas, Octavio Marín, y luego, durante un corto período, Félix Rodríguez Espada, supieron bordar el camino para la llegada de José Antonio Méndez, quien, fielmente, ha desplegado una admirable labor al frente de ese imprescindible formato vocal. Pese a los escollos que han tenido que sortear los cantores junto a su director, al no tener una sede de ensayos, entre otras tantas ausencias, el coro, en términos musicales, no parece sufrir las consecuencias, y su obligada condición itinerante no ha afectado el resultado artístico.

Diversos géneros y estilos musicales marcaron la trayectoria del fascinante concierto del sábado 29. El repertorio fue netamente cubano a excepción del hermosísimo Alleluia de Randall Thompson y Mi tripón de Otilio Galíndez, con arreglo para voces de Oriente López. El concierto inició con el Ave María del autor Yaniel Fernández, al que le siguieron exquisitas musicalizaciones de Electo Silva sobre textos de Nicolás Guillén, tituladas: A veces y Negro Bembón. Exponentes de la trova cubana como Eusebio Delfín y Ñico Rojas se hicieron presentes en las obras Y tú qué has hecho?— en arreglo de Conrado Monier— y Mi ayer, en versión coral de Wilma Alba, respectivamente. Una pincelada eminentemente matancera constituyó el danzonete Rompiendo la rutina de Aniceto Díaz, en versión de Conrado Monier; y, para cerrar, se interpretó la obra que dio nombre al concierto, de la autoría de Guido López-Gavilán, en la que brilló el solo de la soprano Lucelcy Fernández Oliva.

Se lamentó la poca concurrencia de público, algo que no es característico en las presentaciones del coro y que tuvo su causa en la coincidencia en horario con otra actividad de peso en la ciudad, vinculada a la obra teatral de la actriz Miriam Muñoz.

La Escuela Profesional de Arte de Matanzas tuvo a su cargo el cierre de la jornada, el domingo 30, con un concierto dedicado a Mozart y protagonizado por alumnos y profesores de la cátedra de canto del Conservatorio, en el que también colaboraron estudiantes de la Academia de Artes Plásticas, que concedieron un toque performático. El concierto contó con la dirección artística de la maestra Liliam “Lilita” Padrón y la dirección general de la soprano Vanessa Herrera Álvaro.

En la primera parte del concierto se reinterpretaron dos Nocturnos (Piu non si trovano (IV) K.V.549 y Se lontan ben mio tu sei (II)K.V.438), y el duetto de Vitelia y Sexto (escena primera, acto primero de La clemenza di Tito). Continuó uno de los momentos más osados, con la obra Variaciones sobre la 40 de Mozart del estudiante Daniel Ernesto Borges en calidad de autor e intérprete. Como última pieza deslumbró la Entrada de Tamino y terzetto de las Damas (escena primera, acto primero de la ópera La flauta mágica).

A sala llena, el concierto mostró la vasta preparación de los estudiantes de la cátedra de canto y afirmó cómo estos responden de manera entusiasta y comprometida a sus necesarias experiencias vinculadas al género dramático. Fue también, por supuesto, un merecido homenaje a Wolfgang Amadeus Mozart y a la utilidad de su repertorio en la formación de los músicos.

Nos sentimos orgullosos y satisfechos de haber podido disfrutar una parte de lo mejor del talento matancero en el aniversario VI de la Sala y damos excusas a los artistas nacionales de diversos géneros musicales por no haberlos podido “abrigar” en estos días de celebraciones. Ellos son parte de la familia: Bárbara Llanes, José María Vitier, Alejandro Falcón, Guido López Gavilán, Marcos Madrigal, María Eugenia Barrios, Boby Carcassés, Ruy López-Nussa, Yasek Manzano, Tony Ávila y muchísimos otros que conformarían una lista interminable. Esperamos que la situación pandémica nos permita tenerlos pronto de regreso. De una forma u otra, llegue a todos, la felicitación compartida y el agradecimiento de su Sala de Matanzas.

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