Otros apuntes sobre José Luis Cortés

Por Msc. María del Rosario Hernández. Musicóloga

Conocí a José Luis Cortés cuando éramos estudiantes de la ENA y, ante la tristeza de su deceso, he querido presentar estos apuntes de una de sus facetas menos conocidas: su vínculo con Universidades.

En estos días se ha recordado lo muy especial que fue como persona y la grandeza de su humanidad, cuestión aparejada a su elevado desempeño como creador musical, en las más disímiles facetas: compositor, intérprete, director, arreglista y maestro.

Para José Luis, igual que para muchas generaciones, los tiempos de la ENA fueron imborrables. Fue un espacio más que académico, repleto de experiencias maravillosas con las que no ha podido ni la férrea disciplina de los tiempos de nuestro querido Cortés. Siendo así, acudió al llamado de la Universidad (ISA) con gran entusiasmo y con todos los recuerdos de una época muy importante de su vida.

En un primer reencuentro en el año 2015, se sentó en el otrora comedor de la escuela y comenzó a soñar maneras de colaborar con los jóvenes músicos; y volvió una y otra vez con el mismo afán. Los rectores del ISA lo atendieron con esmero y disfrutaron de sus anécdotas, que constituían increíbles recuerdos de una vida en la ENA. Hoy me arrepiento no haber filmado esas historias.

El 15 de abril de 2015 nos reunimos en el Salón de Actos del ISA para presenciar uno de los actos académicos más sui generis de la escuela; resultó la unión de varias generaciones y el guion, concebido de antemano, hubo de sufrir las transformaciones propias de un homenaje a José Luis Cortés. Sin etiquetas, con mucho cariño y alegría, la cita en el ISA se catalogó como «encuentro y diálogo de fiesta y memoria…».

Este encuentro respondió a la entrega al Tosco del Diploma al Mérito Artístico; el reconocimiento le fue otorgado por el Rector de la Universidad.[1] Estuvieron presentes personalidades de diversos niveles jerárquicos y una variada representación de artistas-amigos de aquellos tiempos de albergue y, posteriormente, de la fama. Compartimos en el Aula Magna Amaury Pérez ‒conductor del homenaje‒ Orlando Vistel, Alberto Batista, Guido López-Gavilán, Eduardo Roca «Choco», entre otros.

Entrega del Diploma al Mérito artístico. En la foto: Rolando González Patricio (rector), Julián González y Amaury Pérez. Archivo Universidad de las Artes

En la presentación artística se disfrutó del ensemble de flautas Camerata Cortés, la agrupación del pianista Emilio Morales y, como momento muy especial, el regalo interpretativo que quiso hacerle el pianista Jorge Luis Prats. Meses después la Universidad de Guadalajara lo distinguió con la Categoría de Profesor Honoris causa.

Camerata Cortés y su Director Guillermo Antonio Pedroso. Archivo Universidad de las Artes
José Luis Cortés en la ceremonia de otorgamiento del Título de Dr. Honoris Causa. Foto cortesía de Alberto Lang

José Luis Cortés integró la Cátedra Juan Formell del ISA y fue jurado del concurso Habana sí (2019), junto a César «Pupi» Pedroso y la musicóloga -productora de la EGREM, Heydi González.

Premiación del Concurso Habana sí, en su edición del 2019. Heydi González (musicóloga y productora EGREM), Analiett Presno (oboe-Directora del Trío de cañas Khronos), José Luis Cortes, Cesar (Pupi) Pedroso, Angélica M. Sánchez (fagot), Alejandro Aguiar (percusión). Archivo Universidad de las Artes (ISA)

A continuación fragmentos de las palabras pronunciadas por el flautista y profesor Guillermo Antonio Pedroso[2], en el otorgamiento del Mérito artístico a José Luis en el ISA. Se seleccionó a Pedroso, por haber sido su gran amigo personal y músico de alto rango:

José Luis Cortés González, alias “Tin”, llega hoy a este lugar, donde mismo llegó hace 50 años, lleno de sueños y asombrado por las diferencias de todo tipo con su lugar de origen, El Condado de Santa Clara.

Su primer sueño, el de convertirse en violinista, cautivado por el solo de violín del Danzón Si envidia, interpretado por Rafael Lay y la Orquesta Aragón, no duró más de 24 horas. El causante de ese, su primer desencanto artístico, y a quien no hay que reprocharle absolutamente nada, porque José Luis de violinista no tenía más que el deseo de serlo, fue el profesor Vlatislav Dufeck, de nacionalidad checoeslovaca, que en la época colaboraba como profesor de violín en nuestra “bisoña” Escuela Nacional de Arte. El checo «le dio el bate» a José Luis.

Alguien con quien había iniciado una amistad trató de mitigar y consolar su desencanto, que ‒dicho sea de paso‒ casi lo devuelve a su natal Condado, instándolo a que se presentara y conduciéndolo después ante el profesor de flauta Emigdio Mayo, que con una grandísima visión de futuro, y un corazón mucho más grande que la visión, lo aceptó en su clase. Y de esta manera salvó, para la cultura cubana, a uno de sus más grandes exponentes.

José Luis Cortés ha formado parte de los dos proyectos más importantes y trascendentes de la música popular cubana de los últimos 60 años. Con Van Van cambió el curso de la improvisación de los flautistas en la charanga, algo que había hecho Richard Egües, cuando se apareció con la Orquesta Aragón. De la misma manera en que se habla de un antes y un después de Richard Egües, hay que hablar de un antes y un después de José Luis Cortés en la flautística charanguera.

Con Irakere estableció, definitivamente, algo que había iniciado un poco Paquito de Rivera, y que se ha hecho habitual en casi todas las agrupaciones cubanas: la animación y el intercambio músico–público. Además de sus ya históricos solos con el saxofón barítono, instrumento que le era totalmente ajeno hasta ese momento.

Después vendría lo inevitable, el proyecto consecuencia de los dos anteriores; y producto del inquieto talento del protagonista de estas líneas: NG la Banda, el híbrido, síntesis de Irakere y Van Van, donde mezcló el virtuosismo instrumental de Irakere y la cadenciosa gracia, tan atractiva para el bailador, de Van Van.

En la música hay cosas que se aprenden y otras que se saben. José Luis ha aprendido algunas, las demás las ha sabido siempre.

Dejemos para la historia de la cultura cubana una constancia de otros anhelos de José Luis Cortés: su tributo al actuar universitario.


NOTAS

[1] El Rector en esa etapa fue Rolando González Patricio.

[2] Director de la Camerata Cortés

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