Conexiones culturales entre Islas Canarias y Cuba: los cantares de la Rondalla Típica Cubana

Por Msc. Janet Rodríguez Pino. Musicóloga y percusionista

Iberoamérica es un crisol de culturas, saberes y tradiciones. En las inmediaciones de las ínsulas Canarias o la península de España y Portugal; y más allá del mar Caribe, las Antillas o el vasto continente centro y suramericano, existe una Hispanoamérica cultural emergida justo en medio del Océano Atlántico. Las historias de marinos y crónicas de Indias, así como la literatura contemporánea atestiguan la existencia de estos lazos trasatlánticos; el Arte y la Música no son sino reflejo de ellos.

“Canciones de ida y vuelta” es el nombre literario más común para las melodías perpetuadas en aquellas travesías inter-oceánicas que, durante siglos, realizaban los navíos de la Corona Española. Incontables viajeros trajeron consigo y trasladaron hacia el Viejo Continente músicas impregnadas de sus memorias, anhelos y nostalgias. Músicas que han moldeado la identidad hispanoamericana.

La región de Islas Canarias guarda un vínculo especial con la mayor de las Antillas pues la principal característica de ambos territorios es la insularidad, que se manifiesta en diversas formas de relacionarse con las influencias provenientes del continente. Específicamente para Cuba, este rasgo geográfico, lejos de significar un auto-confinamiento cultural, ha derivado en una mayor apertura a las inter-influencias e intercambios históricos con otras regiones del orbe.

Hechos que visibilizan la conexión entre estas Islas son la fundación de la Asociación Canaria de Cuba “Leonor Pérez Cabrera” y la Academia de Etnografía y Tradiciones Canarias en Cuba, así como la creación de agrupaciones folklóricas dedicadas al rescate de las tradiciones musicales de esta rama cultural ibérica en nuestro país. Entre estas últimas se encuentra la Rondalla Típica Cubana, creada en 2004 y actualmente dirigida por el guitarrista y compositor Marcos Prieto Prawl. Integran esta agrupación, estudiantes y graduados de la Academia de Etnografía, que representan a la Asociación Canaria en la difusión del patrimonio hispano-cubano:

[La rondalla como]formato musical es una herencia de [quienes emigraron] a Cuba desde la península Ibérica a finales del siglo XIX y principios del XX. [Proviene de una]tradición musical que es aprendida, principalmente, por transmisión oral en la comunidad de descendientes canarios de gran parte del país, y se desarrolla gracias al intercambio cultural [con] otras agrupaciones folklóricas […] como “Rumores del Teide” de Villa Clara, “Canarios” de Pinar del Río, “Danza Isleña de Pozas” de Cabaiguán –la más antigua de Cuba–, [así como]agrupaciones de las Islas Canarias, de España y de Latinoamérica.

Marcos Prieto Prawl, entrevista de Janet Rodríguez Pino, 24 de junio de 2021.

Durante dieciocho años de trayectoria, la Rondalla Típica Cubana ha participado en eventos nacionales e internacionales, en su mayoría especializados en la temática de las tradiciones hispánicas conservadas, desarrolladas y difundidas en América.

En nuestro país, la agrupación ha estado presente en la Feria Internacional de La Habana FIHAV, como elemento artístico durante el intercambio y comercialización tabacalera entre productores cubanos y canarios; el Festival La Huella de España; el Festival Plectro-Habana, dedicado a la interpretación del tres y el laúd en Cuba y convocado por el Dr. Efraín Amador; y el Festival de Tradiciones Canarias en Cuba, desde 2005 hasta la actualidad. Asimismo, han formado parte del proyecto Rutas y Andares, convocado por la Oficina del Historiador de la Ciudad.

En el exterior, la Rondalla ha participado en el Festival Internacional “Tenderete con Sentir Canario” (Venezuela, 2018), que propició el encuentro con otras agrupaciones del mismo formato oriundas de ese país. Incluso en tiempos de pandemia, esta agrupación se sumó a eventos virtuales convocados desde México, como el Festival Internacional de Rondallas “D’ Lara” (Puebla, noviembre de 2020); el Festival Internacional de Rondallas “Un rayo de Luz para América Latina” (Guadalajara) y el II Congreso Virtual Nacional de Rondallas 2021 (Ciudad México), ambos desarrollados en febrero 2021.

Rondalla Típica Cubana. III Coloquio Presencias Europeas en Cuba. Palacio del Segundo Cabo, auspiciado por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad. La Habana, abril de 2019

De igual forma, resalta su participación en los medios masivos nacionales, específicamente, en el programa Palmas y Cañas durante varias emisiones en 2006, 2018 y 2019. Igualmente, la Rondalla Típica Cubana contó con su primera experiencia fonográfica en el álbum de María Victoria Rodríguez, que resultó Premio Cubadisco en 2019.

Durante dos ediciones consecutivas de la Feria Internacional Cubadisco, la Rondalla ha estado presente entre los nominados del certamen: en la categoría de Música Tradicional del Premio Cubadisco 20-21 con el álbum De Cuba traigo un cantar, y en la categoría de Música Instrumental del Cubadisco 2022 con el fonograma Cantos Cubanos. Ambas producciones significan un crecimiento cualitativo para la agrupación, por su forma de asumir e interpretar las melodías atesoradas como parte del patrimonio hispano-cubano.

Portada del álbum «Cantos Cubanos». Diseño: Daniela Acuña González y Adailys Loyola López.

En el álbum De Cuba traigo un cantar, la Rondalla explora mediante diversas maneras la fusión cultural hispano-cubana. Globalmente, el disco ofrece un sentido de coralidad entre las guitarras y las voces que, según el concepto del uso social de la música, deriva en una especie de sentido comunal del canto, no sólo presente en las músicas ibéricas, sino en las músicas rurales cubanas, posiblemente por influencia hispánica. Sobre este minucioso manejo de lo vocal-instrumental, Marcos Prawl dilucida:

Hicimos una fusión de la música de Islas Canarias con la música cubana; casi nunca se trabaja de esta forma con el repertorio de la música campesina en Cuba. Pusimos ese granito de arena para incentivar a las agrupaciones a buscar las raíces hispanas, que son muchas y poco conocidas en la actualidad. Con el uso de las cuerdas nos acercamos a estos instrumentos: la bandurria, los laúdes contralto y tenor, instrumentos de rasgueo como el timple canario, y otros de acompañamiento armónico como la guitarra, el requinto y el contrabajo; y los instrumentos de percusión de la música tradicional campesina cubana y de la música canaria, que son la huesera, algunos tambores de diferentes Islas, las chácaras. También dentro de este trabajo se incluyen los coros. A diferencia de la música folklórica española, que incluye danzas como la isa, la jota y la malagueña; en las Islas Canarias se canta muy parecido a Latinoamérica y a la trova tradicional cubana. Esta transculturación nos ha permitido poner a volar la imaginación, abordar la música campesina desde muchas miradas, y enriquecer el repertorio de la música tradicional cubana con nuestro formato de rondalla.

Marcos Prieto Prawl, entrevista de Janet Rodríguez Pino, 24 de junio de 2021.

La línea estética del fonograma se expone en obras como Tonadas del encuentro, melodía tradicional de Canarias y Cuba que exalta las raíces hispanoamericanas, mediante giros vocales y adornos que rememoran los arcos de la arquitectura morisca influyente en España, o del estilo mudéjar, presente en algunas construcciones habaneras del siglo XX. La huella ibérica se hace inmanente, por tanto, en el patrimonio tangible e intangible. A su vez, el fragmento central de Tonadas del encuentro propone un extenso punto libre, con tres interludios anticipados por un recitativo y la soprano libremente acompañada por el laúd, que conecta esta interpretación con el género punto libre desarrollado en el occidente de Cuba.

Otros temas del disco apuntan a una asimilación más marcada de lo cubano. Entre ellos, la canción Cuba, de Juan Carlos Sierra Calixto, presenta un bolero-son de estructura y formato convencionales; mientras que Un son para mi abuelo, de Pancho Amat, rinde homenaje al sonero con las improvisaciones del tres en primer plano. De la misma forma, ostentan rasgos de cubanía las piezas De Cuba traigo un cantar: son tradicional de Carlos Puebla que otorga nombre al álbum; Son al Son, de César Portillo de la luz; y La sitiera, de Rafael López González. En ellas, por una parte, el trabajo coral resulta más elaborado, y, por otra, la presencia de los trémolos realizados tradicionalmente por el tres y el laúd, sugieren una cualidad vocal en ambos instrumentos. A su vez, resaltan los dúos de guitarras o de guitarra y laúd, típicos de las tonadas, que, en esta ocasión, se funden sobre arreglos soneros tradicionales.

Tres versiones de la danza caringa constituyen el corazón del álbum. La Caringa de Barlovento, la Caringa palmera y la Caringa cubana son tres piezas que exponen, de manera multidimensional, la dialéctica de lo hispano-cubano. Su presencia en el fonograma es muestra de intercambios culturales acaecidos durante siglos, pues la danza caringa es originariamente asociada con la nación africana de Guinea-Conakry y, a su vez, con el Caribe insular, debido a los procesos colonialistas y la inserción de numerosos grupos africanos en los actualmente llamados territorios de ultramar franceses e ingleses. Y Cuba, como ha constatado Alejo Carpentier, no ha estado jamás ajena a los movimientos político-culturales caribeños, que propiciaron la proliferación y adopción de movimientos danzarios disímiles.

La Caringa de Barlovento, pieza tradicional de Canarias, “se bailaba muy alegre en tiempos de carnaval”, según reza su propio texto, que apunta hacia un sentido retórico festivo. Su célula rítmica, así como el patrón de las cuerdas y la estructura melódica trabajados en este arreglo, muestran una conexión con el baile sucu-sucu, variante sonera que proliferó en el municipio especial Isla de la Juventud, por la afluencia en esta tierra de diversas etnias ibéricas.

Por su parte, la Caringa palmera, otra melodía-baile tradicional de Canarias, aporta su propio aire al fonograma. Su sentido coreo-musical se infiere en las gestualidades implícitas en los finales de las frases, así como en su ritmática intrínseca. Dentro de la trama tímbrica del arreglo, instrumentos de percusión como el pandero, así como los amplios altibajos en las intensidades sonoras que manejan los intérpretes, se convierten en elementos de relieve para el oyente, condicionando su inclinación al acto de cantar y bailar.

Finalmente, la Caringa cubana, tradicional de esta nación, ha sido popularizada en la Isla de la Juventud por el reconocido cantante y compositor de sucu-sucu Mongo Rives. Esta obra mantiene la esencia hispana de las caringas que le anteceden en el álbum, al tiempo que logra reconciliar otros componentes identitarios autóctonos. En este sentido, la clave, la improvisación del tres, los repiques discretos del bongó y la alternancia de coplas-estribillos, emparentan esta caringa cubana con cualesquiera de las manifestaciones soneras localizadas durante las investigaciones etnomusicológicas desarrolladas a lo largo y ancho de la Isla.

Con sólo escuchar estas danzas, se hace instantáneamente posible “presenciar” una festividad rural, las actividades desarrolladas en un rodeo del pueblo o, incluso, imaginar las vestimentas típicas, inspiradas en los matices de la bandera cubana. Sin dudas, su cualidad etno-cultural dota a estas músicas de una significación social incalculable para las comunidades en que son practicadas, como elemento local esencial e identitario.

Acerca de la selección del repertorio para esta producción fonográfica y la significación de su nominación al Premio Cubadisco 20-21, Marcos Prawl expresa:

[…] el repertorio que escogimos y la forma en que concebimos el disco fue importante. [Aunque] no grabamos en un estudio [con] grandes condiciones, el trabajo musical se vio reflejado en este fonograma. La grabación se realizó con mucho esfuerzo, siguiendo los consejos de profesionales que nos ayudaron a pensar la mezcla, la ecualización, la disposición de los micrófonos en la grabación. Estoy muy agradecido con ellos. Somos muy felices con la nominación, porque es el comienzo de un camino en el mundo profesional y porque somos la primera rondalla en la historia de Cuba que ha sido nominada a un Cubadisco. Quisiera invitar a las instituciones gubernamentales a que sigan de cerca lo que hacen las agrupaciones en otros lugares de Cuba, porque reúnen a población aficionada descendiente de una cultura, de un ideario patrimonial, que cada vez se ve más afectado por toda la influencia extranjera que tenemos con nuestra condición de isla y por la globalización que sabemos es poderosa en imponer sus gustos. Creo que las instituciones deben apoyar más estos proyectos, como está haciendo el Cidmuc. Quiero agradecer mucho a Laura Vilar por acoger el proyecto y reconocerlo como agrupación de patrimonio.

Marcos Prieto Prawl, entrevista de Janet Rodríguez Pino, 24 de junio de 2021.

Durante el pasado y el presente año, la Rondalla Típica Cubana ha continuado dando frutos, guiada por Marcos Prawl. La labor desempeñada por este último durante su tesis de maestría en Composición, encaminó a la agrupación hacia la creación de su segundo álbum, titulado Cantos Cubanos.

La nominación de este CD al Premio Cubadisco 2022 en la categoría de Música Instrumental, deviene acertada pues el álbum no sólo versa sobre el consabido interés de la Rondalla por el rescate del patrimonio hispano-cubano, sino también abre su espectro hacia un nuevo horizonte: el trabajo cameral. Incluso más allá, el basamento del fonograma es la narrativa literaria y pictórica del campo cubano en su visión más pura y tradicional, que ofrece José Javier Prieto Prawl en las hermosas ilustraciones que acompañan al álbum.

La luz del nuevo día, el canto matutino, las gotas de rocío, el guajiro que marcha temprano a trabajar la tierra –un continuo de imágenes de singular belleza que ya recreaba Samuel Feijóo en sus relatos breves–; inspiran elocuentes el relato musical. El álbum contiene una pista de audio única, en la que apenas diez minutos de música conducen al oyente a pensar en la estructura de una sinfonía breve, a la manera barroca, en que las distintas partes de una suite se interpretaban continuas y efímeras, sin pausas notables, sin detener apenas el discurso retórico.

Cabe señalar que la brevedad de esta obra no significa jamás simpleza. Su cualidad más poderosa es su capacidad de trasladar al oyente a través de un viaje paisajístico. Aunque efímera, esta experiencia es suficiente para impactar el alma.

Cantos cubanos inicia con un coral de guitarras, sobre el que algunas guitarras solistas exponen temas originarios de la cuenca mediterránea: la península de Gibraltar o el puerto de Cádiz marcan el lugar de la cita, y visualizamos nuevamente un barco que llega, y otro que va. Paralelamente, esta primera sección explora la politonalidad, planteando una dualidad entre Re Mayor y re menor, pues el discurso apela ambiguamente a lo flamenco y a las tonadas guajiras del Oriente cubano. Estas últimas son recreadas en el primero de los grabados (ver Escena 1), mientras:

“El guajiro entona un canto

que se funde con la tierra

transformando en paz la guerra

y la tristeza en encanto”

Escena 1 del álbum Cantos Cubanos. Ilustración: José Javier Prieto Prawl

Las distintas líneas melódico-armónicas descienden “por las riberas del río” (evocadas en la Escena 2), hasta desembocar en el intimismo de un lento ritmo ternario, de armonía e interpretación bolerística, que coquetea levemente con el tango, y descansa, finalmente, en un gran contrapunteo de cuerdas pulsadas y de plectro. Guitarras y laúdes se dan cita para evocar un estilo renacentista español jamás arcaico, sino perfectamente engranado con la guitarrística cubana y latinoamericana.

Escena 2 del álbum Cantos Cubanos. Ilustración: José Javier Prieto Prawl

El virtuoso manejo colorístico de los laúdes, la bandurria y el timple canario en sus registros agudos presentan la tercera de las escenas. El compositor logra que la propia música se convierta en portadora de la imagen retórica, que alude a la preparación del festejo campestre. El ritmo avanza y, con este, la textura musical se engrosa, aumentando la densidad de capas sonoras, mientras se aproxima el advenimiento de la festividad (ver Escena 3).

Escena 3 del álbum Cantos Cubanos. Ilustración: José Javier Prieto Prawl

Con el comienzo del guateque (Escena 4), se hacen inmanentes tanto la danza como prototipo afro-ibérico, como la guajira cubana. En este sentido, el uso del cajón flamenco, así como de toques percutidos sobre los cuerpos de las guitarras y el contrabajo, que sustentan los giros melódicos flamencos de los instrumentos de registro medio-agudo; devienen los vehículos empleados por el compositor y los intérpretes para presentar este auténtico mosaico de tradiciones musicales.

Escena 4 del álbum Cantos Cubanos. Ilustración: José Javier Prieto Prawl

El álbum Cantos Cubanos, tan efímero como deleitoso de escuchar, es un collage en el sentido más contemporáneo del término. En lo profundo, el disco es un relato pictórico de múltiples matices; en el relieve, es el pretexto al que apela la Rondalla Típica Cubana, para exaltar la valía de la cultura hispanoamericana; aquella cultura transatlántica que nació entre las tormentas, oleajes y travesías por las que surcaban las naves ibéricas, y en la que, en nuestros días, el ser cubano se reconoce como parte de una identidad que pervive, allende las fronteras de nuestra Isla.

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3 comentarios en “Conexiones culturales entre Islas Canarias y Cuba: los cantares de la Rondalla Típica Cubana

  1. Junta directiva de la Federación de Sociedades Españolas

    Queremos hacer extensiva nuestra felicitación a la musicóloga Yanet Rodríguez por tan conmovedor artículo sobre la Rondalla de la Casa Canaria de la Habana, en nombre de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba.

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  2. Mario Alberto

    Al leer estas líneas uno se llena de regocijo. Nosotros vimos nacer esta agrupación, la que siempre ha estado presente en todas las actividades de la Sociedad Canaria y la Federación de Sociedades Españolas, representando la cultura cubana dentro y fuera de Cuba. Felicidades a estos muchachos.

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    1. Sociedad José Martí

      Primero que nada una felicitación a la joven Yanet Rodríguez por tan acertado artículo. Llevando el concepto de lo que hace esta agrupación a otro nivel de comprensión musical y cultural. En segundo lugar pero no menos importante quiero felicitar en nombre de nuestro colectivo el trabajo realizado por la agrupación Rondalla Cubana en estos últimos años. Llevando el trabajo de nuestra entidad fuera del marco de las sociedades españolas. Gracias a todos estos jóvenes, músicos e investigadores que mantienen una bandera de esperanza para nuestra patria Martina. Sociedad José Martí.

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