El Proyecto Lucas aplaude 25 años de integración música y creación audiovisual

Por Ivón Peñalver. Correctora CIDMUC

Fotos cortesía Proyecto Lucas

El próximo 4 de julio el Proyecto Cultural Lucas arribará a sus primeros 25 años de existencia. Una idea creada por Orlando Cruzata para la televisión, devenida en valioso espacio para la promoción del producto musical cubano desde el quehacer audiovisual.

Noveles intérpretes han lanzado su carrera a partir de la visualización de su proyecto musical, mientras los ya avezados reconocen que mantenerse en esta plataforma de información, reproducción y socialización significa una manera otra de revisitar su trabajo tanto desde su inserción en las redes sociales, como a través de las vías mediáticas convencionales, hasta hoy, las de más acceso para la mayoría poblacional.

Y es que Lucas más allá de la propuesta semanal televisiva por el Canal Cubavisión y sus réplicas por el Canal Clave, cuenta con un espacio dominical llamado Lucas Radio que bajo la dirección de la joven Maylén Ibarra constituye eco acertado de cuanto concurre en el panorama musical cubano. Por demás, otros espacios radiales, igualmente, conforman sus listas de éxitos en sintonía con gran parte de la música que desde el audiovisual, Lucas muestra.

Quiere decir que Lucas es una puerta abierta a la creación musical cubana que, de manera inclusiva, visualiza qué, cómo se está produciendo en la Isla y bajo qué resortes audiovisuales se mueve y hacia dónde se inclina.

Vale destacar en ese sentido que en la entrega de sus Premios ‒a final de cada año‒, en las más de veinte categorías a valorar, la música ocupa especial interés: de ahí que la instrumental, la coral, lo tradicional y lo folclórico y la música hecha para niños encuentren la adecuada valoración en correspondencia con la materia audiovisual que la respalde. En ese sentido, el jurado encargado de seleccionar los nominados y luego alzar con su voto al ganador durante estos 25años ha mantenido un alto rigor en la valoración; jurado que incluye junto a destacados representantes de las diferentes especialidades que conforman el audiovisual, a músicos y musicólogos.

La canción trovadoresca, por ejemplo, ha transitado en Lucas con genuinas representaciones. Ha sido un género favorecido por el ingenio de los más diversos realizadores porque ha sido excelente materia prima para esa profusión de haceres distintos y distintivos. Desde Sentimientos ajenos, de David Torres, uno de los primeros hits premiados, pasando por la guantanamera Annalie López, que perdió su nombre para convertirse en Azucena, título de uno de sus videos más laureados, hasta recientemente el tema La nana del adiós, de Karel García, y popularizada por Ivette Cepeda como tema de la telenovela Tu, no han faltado en Lucas canciones que han transgredido su idea primigenia para convertirse en temas referenciales de contextos que trascienden a la canción.

Lo urbano, por su parte, no solo ha alcanzado grandes dimensiones en cuanto a popularidad dentro de la propuesta teleluqueña, sino también ha permitido ver crecer a representantes como la Reina y la Real, Diván, Alex Duvall, hasta la hoy más conocida Malaka, cuyas facturas estéticas van en correspondencia con una madurez alcanzada en sus letras. Del mismo modo, realizadores como Freddy Looms que en sus comienzos solo se movía sobre la arista de lo urbano ha ido concediendo matices mucho más audaces para la conceptualización de estos, y no conforme con esto apostó por otras zonas de la creación, al abordar, por una parte, obras semióticamente más complejas como el tema Cada día, de Polito Ibáñez; y por otra, se insertó con éxito en el universo de la música popular bailable, cuando sorprendió junto a Maikel Blanco con la propuesta La cafetera.

Lucas además se ha preocupado porque en su entrega las propuestas audiovisuales que asuman lo tradicional y folclórico no pierdan la cercanía a los jóvenes, de ahí que los clips del grupo Síntesis, muchos de la mano de X Alfonso, o la mirada de Joseph Ros al revisitar el ya clásico Sábanas blancas, esta vez con Omara Portuondo, conserven un hálito refrescante alrededor de esa esencia que nos identifica como cubanos.

Muchos de los videos clips que hoy son referencias fueron creados con músicas que constituyeron bandas sonoras de nuestros medios masivos; los más populares, como es natural, pertenecieron a la pequeña pantalla, músicas que dentro de la dramaturgia sirvieron lo mismo de anticipación a la trama o ‒lo más común‒ constituyeron complementos dialógicos del conflicto. Tanto a través de la voz como aquellas obras instrumentales muestran, afirman, incluso, ironizan, fondos sicológicos que sustentan el devenir del conflicto, aportando esa amplitud diversificada de miradas que las obras esperan de su receptor.

Por ese camino, es muy agradable volver a la banda sonora de la serie “Doble juego” que devino en video clip y que justo en el 2022 cumple su primeros veinte años. Y pensar en esa música es, a su vez, asistir al crecimiento musical y conceptual de un cantautor como Polito Ibáñez, en tanto el tema per se desarrolló una indagación sicológica y maneras de representación de la realidad marcada en un segmento etario que, hasta ese momento, había sido poco mostrado.

El tema Doble juego se convirtió en hit que no puede faltar aun en un concierto de Polito y encontró en la plataforma del espacio Lucas otro escenario importante de visibilización, lo que significa que se expandió hacia nuevos espectros de recepción cultural. Tanto que Ibáñez es hoy uno de esos intérpretes que cohesiona su quehacer literario-musical con el cuidadoso trabajo audiovisual de sus propuestas

Otra propuesta, Mucho ruido tema de la serie homónima, bajo el mando de Mariela López, igualmente, se convirtió en banda sonora elegida por los jóvenes; entre ellos logró un marcado éxito; tanto, que una vez concluida nació un proyecto musical con algunos de los protagonistas de la serie, que siguieron ‒luego de manera independiente‒ un camino dentro de la música.

Son estos solo unos pocos ejemplos que demuestran esa armónica relación que ha unido a Lucas con la proyección misma de la música cubana. Vínculo que se extiende más allá pues resignifica también el rumbo dela sociedad cubana. la música, sin lugar a dudas, llega a ser espejo del contexto en que se desarrolla, si además una imagen lo potencia, el círculo termina de cerrarse. De ahí que en estas felicitaciones merecidas que el público le ofrece al Proyecto Lucas por sus veinticinco años, va incluida la de músicos e instituciones de la música que tienen en este espacio promoción y potenciación sistemáticas de cuanto ocurre en el panorama de los sonidos y silencios de nuestra Isla.

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