Obsesión y un montón de cosas

Por MSc. Grizel Hernández Baguer. Musicóloga

En el panorama actual del rap cubano pocas agrupaciones quedan que signen aquellos tiempos de creación y logros del entonces movimiento de gran pujanza, que se creaba alrededor del Festival, que cada mes de agosto lideraba el mítico Grupo Uno.

Es en ese entorno que se presenta Obsesión, formado en 1996 por Magia López Cabrera, Alexei Rodríguez Mola y Roger Martínez, y que para 1999 ya pasa a tener un formato de dúo, integrado por Magia y Alexei “el tipo este”, quienes hasta la actualidad se mantienen como representantes de la vanguardia estética del movimiento cubano hiphopero.

Grupo Obsesión. Foto tomada de Internet

El 25 de junio celebraron sus 26 años de fundado, con un trabajo que se ha extendido más allá de la interpretación y la gestión musical, de lo cual son ejemplo los proyectos artísticos La Fabri-ka y El club del Espendrú, entre otros, para adentrarse, del mismo modo, en una rica labor comunitaria, y de lo que es ejemplo la peña que desde hace varios años mantienen en el poblado marino de Regla.

Desde su surgimiento, un distintivo estilo definió las maneras de decir y hacer de los artistas, caracterizada por un amplio dominio del espacio escénico en sus presentaciones, donde la individualidad o el diálogo son expresiones de las particulares inflexiones de la oratoria de ambos integrantes. Este rasgo permite y obliga a la escucha e interpretación de sus mensajes; y a lo que se añade la sutil representación ‒cuasi teatralizada‒ que enriquece la narrativa con la que asumen problemáticas de la cotidianidad nacional o universal. Racialidad, machismo, prostitución, historia, entre otros muchos temas se entrecruzan sobre bases musicales que rejuegan con sonoridades propias de la rítmica del rap más ortodoxo, y enriquecidas por el uso inteligente de la música cubana u otros géneros del panorama musical internacional.

Muestra de todo ese hacer es su primer fonograma que, bajo el título Un montón de cosas, mostraba qué devendría en el futuro artístico de la agrupación. Producido en 1999 por la casa discográfica EGREM, lamentablemente, este CD no ha corrido con la mejor suerte, en tanto contó desde el momento de su lanzamiento con una escasa difusión. Y es lamentable ya que, a mi juicio, Un montón de cosas es tanto referencia de las posibilidades creativas no solo de Obsesión, como también testimonio del naciente movimiento de esos tiempos y las posibilidades de aquel novedoso contexto sonoro.

Un disco ecléctico, expresión de la diversidad de intereses creativos que Magia y Alexei mostraron desde los inicios, se resume en Un montón de cosas. Ello lo acredita también la producción musical, idea a cargo del ya inquieto compositor y pianista Roberto Fonseca, quien daba fe de su talento y posibilidades futuras en este campo, al lograr como músico y productor nuevas sonoridades que se alejaban de una base musical monótona y articular diversos géneros del entorno sonoro originario del género, como el soul, el funk, el rhythm and blues o el jazz, para así lograr un hip hop cubano que resumiera contemporaneidad en su lenguaje. Enriquecen, igualmente, la producción musical el incluir a Elmer Ferrer en la guitarra, Emilio del Monte en la percusión y el mismo Fonseca en los teclados. A todo ello se suman la armonía vocal de Sexto Sentido y Yudit Marrero, integrante de la pionera agrupación femenina de rap Instinto, así como la colaboración de los raperos Irak Sáez y Damián Aguirre, entre otros.

El disco está estructurado por una introducción y cierre, cinco interludios y ocho temas con un balance muy logrado, pues mantienen una articulación entre sus letras y lo musical a partir del remix como una guía dramatúrgica que transversaliza la producción sonora del CD.

Los textos abordan las temáticas características del discurso rapero lo que se evidencia desde el primer interludio presentado por Magia como una declaratoria de principios. También afirma este concepto la versión de Siguaraya que le sigue, como pretexto para referirse a los ancestros africanos y esa filosofía religiosa que marca nuestra cubanía. Identifican el disco las reflexiones sobre temas sociales matizados por el lenguaje cotidiano y una esencia costumbrista a la que se recurre, en ocasiones, por el uso de la intertextualidad con el verso del poeta nacional Nicolás Guillén, entre otros, y que se extiende a lo musical cuando utilizan frases del popular tema A Bayamo en coche o el uso de elementos rumberos.

Desborda la picaresca cubana en Pa’que te haces y Lola (uchi-cuchi). Sin embargo, importante es hacer notar cómo detrás de esta manera de decir, la crítica permanente a las problemáticas de nuestra sociedad, son matizadas por una enseñanza en los remix Te equivocas, Guapo y Negra mía, donde el machismo y otras conductas sociales se complementan con los interludios que hacen sonar el ambiente de la ciudad, como ocurre en Paco y Centro Habana, así lo demuestran.

Un montón de cosas, tema que aparece en dos oportunidades, muestra en su versión de cierre la destreza pianística de Fonseca, fusionando fraseos jazzísticos que dan entrada al cierre con los compases del mítico tema Elige tú que canto yo, del Benny Moré quien ya había sido presentado como recurso para la introducción.

De manera visionaria expresa Rodolfo Rensoli en este CD a manera de nota discográfica: “Escuchando el nuevo arreglo de “Te equivocas” me vinieron a la mente las horas de trabajo de las audiciones del Segundo Festival de Rap del año 1996, del momento en que agotados de escuchar tanta lata, se nos presenta un grupo con una imagen muy refrescante, backgrounds inusuales y letras de autor tejidos en un verbo fácil que buscaba la originalidad al ensamblarse”.

Hasta ese momento Obsesión, había pasado como un nombre entre los tantos nombres sonoros de los aspirantes a darse a conocer en medio del naciente éxito de los primeros.

De sus comienzos acá el grupo ha experimentado varios cambios (en el formato, la dirección de sus textos, y quizás algunos conceptos estéticos en cuanto a los modos del lenguaje y su estructuración) pero su esencia inicial la mantienen.

/…/ De ahí vienen saliendo sonoridades atrapadas con oído fino, hacia otros giros rítmicos e influencias en la música y la palabra y situaciones que delimitan la obra de Obsesión en un espacio donde no hay otros, y donde los cánones más clásicos del Rap se asumen para acentuar la particularidad de un trabajo con pretensiones serias.

Esta producción pionera de Obsesión, que fuera nominada al evento Cubadisco en 1999, es, a mi juicio, un clásico del rap cubano, que junto a otros productos realizados en estos 26 años, como fueron la Fabri-ka , producción independiente del 2004 en colaboración con la agrupación Doble filo y, en particular, El disco negro de Obsesión, merecedor del Premio Cubadisco 2011 en la categoría correspondiente, merecen ser difundidos en los tiempos actuales como memorias y referentes de buen hiphop cubano.

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