César Portillo de la Luz en el tiempo de una canción

Por Wilma Alba Cal. Compositora y pedagoga

Me seduce todo el “filin”, en especial, Marta Valdés, Ñico Rojas, José Antonio Méndez y por supuesto, César Portillo de la Luz.

A voz y guitarra, en esa intimidad, están hechas sus mejores canciones. Nacido en 1922, hace exactamente cien años, vivió más de nueve décadas en las que compuso piezas como Tú mi delirio, Canción de un festival, Son al son, Delirio, Noche cubana, entre otras.

No lo conocí; pero al leer sus letras, me imagino a un ser que vivió con intensidad, que componía al desnudo con toda su alma. Esa combinación refinada y tierna de sus melodías que acompañan con un exquisito gusto musical el mensaje de sus canciones, nos pone en presencia de un excelente compositor, al que también se unen sus habilidades como guitarrista. El cuidado en el tratamiento de sus armonías y todos los detalles que conforman su música, dan fe de una inspiración profunda y sincera. Y si las cantas o las tarareas, tal parece que eres tú ese ser que deliras de amor.

“El mundo entero, el infinito, serán pequeños comparados con la dicha de” dar oídos a su música, que ha recorrido diversas latitudes en múltiples versiones.

De César… podemos hablar mucho y en detalle; pero escojo revisar los certeros datos que nos da su amigo personal e investigador de su obra, recientemente fallecido: Radamés Giro. Prefiero hoy escuchar su música, que busco en esas voces como las de Elena Burke, Nat King Cole, Luis Miguel, Plácido Domingo, CaetanoVeloso, María Bethania; así como la suya propia, sobre todo, la suya propia.

En los años 2000, mientras cursaba la secundaria básica, sonó en la radio una y muchas veces el disco Mi reflejo, en la voz de Christina Aguilera, y de ese fonograma, la joya de canción que muestra mayor virtuosismo de la vocalista, es su versión de Contigo en la distancia.

Luego en el CD Ellas cantan boleros, licenciado por la EGREM, daba play a aquella maravilla interpretada por Ivette Cepeda con el título Interludio, a la que toda mi aula de la clase de Análisis Musical apodaba “yo te ofrezco”.

A través de tu música, “es muy fácil dejarse amar como te estoy amando”. Convido entonces a que volvamos a la obra de César Portillo de la Luz para disfrutarla, para que llegue siempre esa inspiración que me hace parte de su Realidad y fantasía.

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