De un coloquio contemporáneo

Por Lalau Yllarramendiz Alfonso. Musicóloga

El 1ro. de noviembre se desarrolló en la sala Villena de la UNEAC el Coloquio de la trigésimo cuarta edición del Festival de Música Contemporánea de La Habana. El maestro Guido López Gavilán como presidente del comité organizador del evento dio inicio a la jornada con las palabras inaugurales, en compañía de la musicóloga Ailer Pérez, organizadora del espacio teórico.

Guido López Gavilán y Ailer Pérez Gómez.

En un primer momento, la musicóloga y directora de música de la Casa de las Américas, María Elena Vinueza junto al compositor Roberto Valera presentaron la ponencia titulada “A 50 años de una cita memorable: Encuentro de Música Latinoamericana, Casa de las Américas 1972”. Los comentarios y datos presentados al público son resultado de una reconstrucción documental y de archivos fotográficos de lo sucedido en ese importante encuentro para la música cubana y del continente, que aconteció a inicios de la década del 70 del siglo pasado.

La reconstrucción gráfica del evento, sus invitados y las obras presentadas permitieron recordar y rendir homenaje también, a Haydée Santamaría por su entrega a Casa de las Américas, por la importancia que le concedió a la música y las acciones que generó consecuente con sus ideales.

El compositor Roberto Valera se definió como sobreviviente, testigo vivo de aquel encuentro de 1972. Narró desde su experiencia particularidades del mismo y la relevancia que tuvo no solo para la música de concierto; también para la popular y folklórica. La musicóloga Ailer Pérez comentó sobre la curaduría de esos conciertos e hizo resaltar la importancia de la cobertura sobre el evento que se publicó en Boletín Música, con reseñas escritas por Jorge Berroa, compositor que, a su vez, tuvo obras suyas en la programación de ese encuentro.

Continuó el coloquio con el espacio titulado “Visiones en diálogo: sobre los conceptos de tradición, experimentación e identidad en la creación musical contemporánea en Cuba” que tuvo como invitado al compositor José Víctor Gavilondo, quien narró sus experiencias de formación en la música, su diálogo creativo con la identidad nacional y la presencia de la tecnología en su interpretación y experimentación sonora. Por supuesto, a su vez, nombró y comentó sobre el Ensemble Interactivo de La Habana y la significación que tiene en su trayectoria como compositor e intérprete.

Espacios como este precisan de mayor divulgación para una asistencia en sala más numerosa. Se entiende que estos son momentos complejos para el consumo de la música y, en particular, la contemporánea sufre intensamente de esas condicionantes. Los estudiantes tuvieron poca presencia en el encuentro, las razones son y fueron debatibles; pero vale comentar, que espacios para el diálogo y el conocimiento, como este, son imprescindibles en la formación académica de los estudiantes de música y de otras zonas de las ciencias sociales y las humanidades en general.

Detengo la mirada en este aspecto. Un evento con tal significación debe sostenerse en el tiempo y es relevante la gestión de sus organizadores, el contenido, las obras y las efemérides que conmemora; pero no se debe olvidar que en el arte no somos nada si al público no llega ese sonar, esas reflexiones y sapiencia que encuentros como este coloquio colocan a disposición de todos. 

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