Trova cubana, de tradiciones y esencias

Por La Redacción

La Constitución de la República de Cuba defiende la identidad y la cultura cubanas y la salvaguarda de la riqueza artística, patrimonial e histórica de la nación.

La Ley No 1, Ley de Protección al Patrimonio Cultural, establece como objeto la determinación de los bienes que, por su especial relevancia, integran el patrimonio cultural de la nación. Su reglamento establece, que el patrimonio cultural de la nación está integrado por aquellos bienes que son la expresión o el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza, los cuales tienen especial relevancia en relación con la arqueología, la prehistoria, la historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia, y la cultura en general.

Partiendo de estas regulaciones y conceptos, la Comisión del Patrimonio Inmaterial del Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura de Cuba, una vez que un grupo de trovadores manifestaron su interés de que se declarase a la Trova cubana como Patrimonio de la nación, le solicita al Cidmuc ‒miembro de esta Comisión‒ que un grupo de especialistas acompañase a los trovadores en la formación del expediente para dicha declaración.

Fueron los trovadores quienes reconocen a la Trova como una sola, sin divisiones de épocas ni estilos, por ello se declara a la Trova cubana. Fueron los trovadores quienes convocaron a colegas de todas las provincias para con sus firmas, se afirmara la voluntad expresa. Fueron ellos, los portadores, quienes han convencido a todos de sus saberes y le han rendido tributo a los que ya no están entre nosotros. En este empeño se sumaron instituciones como la Uneac, el ICM, la Casa de las Américas, la AHS, los centros y empresas de la música y, sobre todo, los trovadores quienes han estado presentes en cada paso.

Hoy ya es una meta lograda, y la trova como expresión cultural que viene marcando historias desde su nacimiento en la región oriental de Cuba, en el último tercio del siglo XIX, hoy exhibe cultores en todo el territorio nacional.

Deudora de la canción española, desarrolló elementos técnicos-expresivos propios que le permitieron adquirir un estilo identitario nacional. Es interpretada por cantautores, a guitarra y voz y, desde sus inicios, cantó a la vida cotidiana tanto en espacios íntimos, como el hogar de los propios autores e intérpretes, como en lugares públicos donde se realizaban desde encuentros sociales hasta serenatas. Así se sostiene aun en nuestros días.

El alto vuelo poético de sus textos, convierte a la trova en una expresión musical ideal para abordar las temáticas más diversas: amorosas, patrióticas o de dimensiones sociales, o sea, cualquier tipo de mirada o conflicto humano, lo cual la hace adquirir un marcado valor universal.

Su capacidad para asimilar códigos musicales y literarios pertenecientes a otros estilos de creación, le ha permitido asumir la estética de diversos géneros de la música popular, tanto nacionales como foráneos, entre los que destacan la criolla, la guajira, la habanera, el son, la guaracha, el bolero, el filin, la rumba, el folk, el rock, el blues y otros géneros latinoamericanos que han contribuido a su desarrollo y perdurabilidad sin que pierda su esencia.

La trova cubana mantiene su vigencia y muchos de sus elementos estéticos musicales respondiendo a códigos actuales, de modo que su influencia cubana se reconocida en diversas expresiones musicales.

Debido a su relación con otros géneros y estilos de la música popular, posee una gran diversidad en lo que a su formato instrumental se refiere, es lo que favorece a que pueda ser interpretada a voz y guitarra, piano y voz, a trío, por un sexteto o septeto tradicional, por formatos de la música pop y rock; aunque su medio sonoro por excelencia sigue siendo la voz acompañada por la guitarra.

Ha sido cultivada por ilustres cantautores de todos los tiempos como Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Manuel Corona, Alberto Villalón, Patricio Ballagas, María Teresa Vera, Isolina Carrillo, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Marta Valdés,  Luis Yáñez, Tania Castellanos, Frank Domínguez, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Sara González, Alberto Tosca, Xiomara Laugart, Donato Poveda, Augusto Blanca, Pedro Luis Ferrer, Santiago y Vicente Feliú, Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Amaury Pérez, Marta Campos, Heidi Igualada, Amaury Gutiérrez, José Antonio Quesada, Los Hermanos Novo, Athanai, Polito Ibáñez, Kelvis Ochoa, David Torrens, Leonardo García, Karel García, Diego Gutiérrez, Tony Ávila, Silvio Alejandro, Roly Berrío, Rey Montalvo, Nelson Valdés, Oscar Sánchez, Jenny Turiño, Yaíma Orozco, Ariel Barreiro, Annalie López, citando solo algunos de ellos.

Varios han sido los espacios actuales de socialización de la trova cubana y destacan en ello, el Encuentro de la Canción Protesta, en Casa de las Américas; Canción y poesía del Parque Lenin, La Madriguera de la Quinta de los Molinos; la peña de 13 y 8, en El Vedado; A guitarra limpia del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Igualmente, se llevan a cabo eventos representativos como el Festival de la Canción Política en Guantánamo; Trovándote en Ciego de Ávila o el Longina en Santa Clara, por lo que se ejecuta en cualquier espacio físico, ya sean grandes teatros, pequeños auditorios, restaurantes o en la sala de una casa de vecino esto convierte su práctica en un hecho muy accesible a todo el que se sienta atraído por esta expresión.

La cultura cubana se prestigia con esta declaratoria que coloca al portador de sus tradiciones en el centro de los procesos creativos de la música cubana que identifican la nación.

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